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Resultados detallados podrían cuestionar la legitimidad del apoyo popular.
El SI tendrá que superar varias barreras electorales en términos prácticos, más allá de los jurídicos. En primer lugar, aunque les parezca bajo a algunos, el umbral del 13 por ciento tiene que ser superado por el SI y no por el NO. El NO gana con el NO y también con aquellos que no salgan a votar.
En segundo lugar, el SI deberá imponerse ante el NO de manera rotunda; 50 por ciento más un voto no será suficiente para que la votación sea entendida como un mandato del constituyente primario de garantizar que los acuerdos se pongan en práctica independientemente del gobierno de turno. De aquí en adelante, las campañas políticas tendrán los acuerdos como punto de referencia. No conviene que tengan la oportunidad de decir que los acuerdos pasaron raspando.
Por último, ya que el propósito principal del plebiscito es brindarle legitimidad popular a los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, tampoco basta con un SI ganador, incluso con el 70 por ciento que mencionan algunas encuestas a menos de tres semanas del plebiscito. La composición de los resultados electorales será crucial. Por ejemplo, ¿cómo queda un SI mayoritario, que supera el umbral nacional, si las zonas más agobiadas por el conflicto armado votan por el NO o presentan una baja participación electoral?, ¿cómo queda un SI ganador si los jóvenes, aquellos con más tiempo por delante en la sociedad, prefieren el NO?, ¿Cómo queda un SI mayoritario si los municipios y departamentos donde se ubicarán las 23 zonas de concentración votan NO?
En la segunda vuelta de las elecciones de 2014, ya en medio de las negociaciones, Oscar Iván Zuluaga le ganó al presidente Santos en 6 de los municipios que tendrán zonas de concentración (Remedios, Antioquia; Planadas, Tolima; Villarica, Tolima; Mapiripán, Meta; Vistahermosa, Meta; San José del Guavire, Guaviare). Sin embargo, el mapa electoral (a nivel departamental) muestra la victoria del presidente Santos en la periferia del país. Esto fue un respaldo importantísimo al proceso de paz.
Aunque las zonas de concentración no hayan sido escogidas al azar o con desconocimiento de estos datos electorales, ya hace dos años los ciudadanos de la “Colombia Profunda”, la más aislada del centro del país, se pronunciaron a favor de la negociación política con las Farc. Ahora con resultados, con acuerdos finales, estos ciudadanos serán los más importantes en la ratificación que busca el plebiscito.
Ante la imposibilidad de que los votos individuales de los más afectados valgan más (imaginen las marrullerías que surgirían si los votos de algunas zonas tuvieran más peso), los mecanismos de participación ciudadana pueden convertirse a veces en mecanismos que legitiman “la tiranía de la mayoría”. Para que tal interpretación no sea posible con el plebiscito del 2 de octubre, el SI debe ganar en general y debe ganar en las zonas más agobiadas por el conflicto también.
Coletilla. Para lo que viene en materia económica, será importante ver los resultados del plebiscito en relación con las zonas que cumplen los criterios de priorización de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) que se describen en la sección de Reforma Rural Integral (RRI) del Acuerdo Final: pobreza extrema, “el grado de afectación derivado del conflicto”, “la debilidad de la institucionalidad administrativa”, y la presencia de economías ilegales.
El autor es el director del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana.