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Qué despilfarro

Iván Mejía Álvarez
03 de septiembre de 2016 – 09:00 p. m.

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Lo mejor de todo fue que se acabó ese cuentico de que el clásico de Colombia es con Venezuela. Cuento mentiroso y que no habla bien del fútbol colombiano. Ya se les ganó, que no se vuelva a decir que intimidan, que hay que tenerles temor, que patatín patatán.

Lo peor fue el despilfarro, el echar la comida al tarro de la basura, sabiendo que el camino a Rusia puede depender de un golcito. Botar comida es propio de nuevos ricos. Fueron dos penas máximas y ocho situaciones de gol que desperdiciaron los jugadores colombianos. De ellas, cuatro corresponden a Bacca en duelos personales, mano a mano entre el portero y el atacante, que el delantero no fue capaz de definir. Estaba torpe, negado, poco lucido con la pelota, algo extraño en él, pues habitualmente es frío, sereno y claro para enfrentar esos lances y sacar provecho de la situación.

Algunos sacaron el carro de bomberos y parece poco consistente con la realidad. Se le ganó a una pésima selección venezolana que hacía partido hasta el minuto 44 de la inicial, tras salvarse de tres situaciones en los primeros diez minutos, apretaba en el medio y había logrado crear dos opciones de gol que resolvió magistralmente Ospina. Y si ganarle al colero de la eliminatoria por tan sólo dos goles luego de crear diez opciones y perder dos penas máximas es motivo para sacar el carro de bomberos, apague y a otra cosa, porque se ha perdido el norte en la valoración del esfuerzo. Se ganó bien jugando buen fútbol en el segundo tiempo, se fue generoso en las opciones, pero el equipo tuvo un cortocircuito durante media hora en la inicial que resulta preocupante, y nunca se pueden perder tantas opciones de gol, incluidas las dos penas máximas.

En una eliminatoria tan peleada, donde se puede llegar a la definición final por diferencia de goles, no es admisible desperdiciar la oportunidad de marcar goles y asegurar ese capítulo en caso de empate.

Pékerman jugó sus cartas y le salieron muy bien. Macnelly fue una magnífica noticia, pues liberó a James de ser el volante de armado, puesto en el que no se está sintiendo cómodo, y le permitió ir al costado, mientras que jugar con un segunda punta por el costado, Muriel, fue una buena alternativa ante la ausencia de Teófilo. El manejo del partido fue claro desde el banco y mantener el 4-1 en defensa dio garantías para evitar sorpresas.

Viene Brasil, exige nuevas alternativas, obliga a pensar diferente, crea dificultades, porque parece que los auriverdes entraron en una dinámica diferente.

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