Publicidad

Creámosle a De la Calle

María Paula Saffon
02 de septiembre de 2016 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Debemos creerle a De la Calle cuando dice que el acuerdo de paz es el mejor acuerdo posible. En parte porque él lo dice. De la Calle es uno de los políticos más íntegros de Colombia.

Se basa en ideas liberales, pero dialoga con distintas orillas políticas y logra consensos que, sin sacrificar valores, permiten el acomodo de los demás. Es consciente de los límites impuestos por los intereses dominantes, pero no permite que sean el único estándar definitorio de principios. Por eso brinda confianza no solo a sus aliados; también a la oposición más radical. 

De la Calle fue uno de los principales promotores de la Constitución de 1991 e impulsó logros como la Corte Constitucional y la tutela. Fue clave en el desarrollo de las normas que permitieron que varios grupos guerrilleros se reincorporaran a la sociedad. Demostró su capacidad de tender puentes y privilegiar el bienestar general. Así contribuyó a que la Constitución se convirtiera en un proyecto colectivo del cual la gran mayoría de colombianos se siente orgullosa.

Pasará lo mismo con el acuerdo de paz. El inmenso logro del equipo negociador fue acercar posiciones diametralmente opuestas e idear un programa de acción que no se identifica con las posturas iniciales, y por ello puede ser apropiado por los colombianos como hoja de ruta de la paz.

Mucho se habla de los sapos que admitió el gobierno en favor de las Farc. Pero no olvidemos los que admitieron las Farc. Una organización que durante casi 60 años defendió la imposición del socialismo mediante las armas aceptó que la democracia es la única vía legítima para alcanzar el poder. Ello a sabiendas de que será una minoría que no podrá alcanzar el poder nacional, y que para alcanzar el local tendrá que hacer alianzas. Las curules transitorias y la financiación de campañas solo permitirán que el partido de las Farc no desaparezca por falta de votos; no que gane por mayoría.

Además, las Farc aceptaron vivir bajo una democracia de mercado, que en el mejor de los casos podrá limitar mas no remplazar al capitalismo. Admitieron que el desarrollo económico sea un objetivo central, aunque limitado por el bienestar de poblaciones vulnerables. En el tema de la tierra, dejaron de lado la meta de redistribución radical a través de confiscación para concentrarse en la restitución y el acceso a baldíos.

Por último, las Farc aceptaron ser juzgadas por un tribunal mayoritariamente nacional, con base en normas de derechos humanos. Ello a pesar de que negaban la legitimidad de la justicia colombiana, y se decían víctimas y no victimarias de la guerra. Los juicios implicarán que todos los combatientes que cometieron atrocidades sean condenados, y que solo quienes desde un comienzo digan la verdad y reparen reciban penas restrictivas de libertad que restauren el tejido social. Los demás irán a la cárcel.

Todas estas son conquistas que implican altos sacrificios para las Farc, quienes hasta el último momento demostraron alta obstinación para negociar. Su logro fue resultado del esfuerzo incesante, la estrategia y paciencia de De la Calle y del excelente equipo que lo acompañó, que incluyó entre otros a Sergio Jaramillo, los generales Mora y Naranjo, María Paulina Riveros, y sus asesoras y asesores.

Por ello, debemos creerle a De la Calle cuando nos dice que este es el mejor acuerdo posible. No es lo mismo creerle a él que a otros políticos o a los voceros de las Farc. De la Calle y su equipo se han ganado nuestra confianza a punta de acciones, no solo de palabras.

*Universidad de Princeton y Dejusticia

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido