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Colombia conoció a sus rivales en el sorteo que se realizó el 12 de enero del 2024, a puerta cerrada, de forma privada y breve en Luque, una pequeña ciudad verde, cálida y mágica de Paraguay.
Federico Nantes, director de competiciones y operaciones de la Conmebol, se mantuvo impasible durante el sorteo, que fue rápido y transparente. Sostuvo siempre una postura rígida mientras explicaba con su rostro pétreo el sistema del torneo.
Recibía y abría las bolas que contenían los nombres de los diez países participantes. ¿El resultado? La selección cafetera reposa plácidamente en el grupo que no tiene campeones de América.
Tanto Brasil como Argentina, únicos equipos que han ganado el torneo desde su creación en 1992, están emparentados en el grupo B, junto a Uruguay, doble subcampeón, y Bolivia y Perú.
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Paraguay, Venezuela, Ecuador y Chile completan el grupo A, grupo conservador y aparentemente más incólume; aunque las apariencias, en el fútbol, siempre engañan.
El torneo está repitiendo sede. Paraguay asumió de nuevo el reto de organizar y resguardar el trofeo hasta que algún interesado y arriesgado equipo lo reclame el sábado 10 de febrero, luego de atravesar irremediablemente la fase de grupos, la semifinal y la escurridiza e inefable final.
Es la tercera vez que Paraguay acoge la copa. La primera ocasión fue en 2003, año en el que terminó tercero. Solo Brasil ha sabido ganar en casa, de forma consecutiva, de forma arrolladora y absolutamente tiránica.
En el SND Arena, en Asunción, aún retumban los gritos ahogados de la tribuna local tras aquella final perdida contra Argentina, que hubiera podido terminar diferente si no hubiera sido por la actitud incauta que tuvieron los argentinos durante todo el partido.
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Gracias al marasmo con el que “Maxi” Rescia detuvo la pelota, justo en la línea del arco, cuando volaba por encima del portero, imposible, inalcanzable, autoritaria. Aún se presentan aterradores los gritos despavoridos tras el único gol del partido, el de Alan Brandi, que le dio a Argentina la tercera Copa y le negó a los anfitriones su primera alegría.
Los dos primeros seleccionados de cada grupo serán los que jugarán las semifinales, así que cada partido, cada gol y cada atajada cuenta.
Colombia y Brasil descansan en el primer día. Fueron Perú y Uruguay los que abrieron el telón en un partido radicalmente desbalanceado, donde los charrúas ganaron a los incas con un contundente e inapelable 5-1.
El segundo partido será protagonizado por el vigente campeón. La selección de Argentina quizá no esté del todo contenta con el sorteo, pero la suerte es un factor poco moldeable y místico. Lo único que le queda a la albiceleste es ganar cada partido, y su primer rival será Bolivia.
Colombia hará su debut el sábado 3 de febrero contra Ecuador a las 3:00 pm, queriendo repetir el 5-3 sucedido en 2022, la última vez que se enfrentaron en esta competencia.
Los cafeteros deben atribuirle un valor torvo a cada partido si desean repetir, igual que el año pasado, el cuarto lugar; y aún mayor si desean superar esa barrera que se ha presentado como infranqueable desde que participaron por primera vez en la Copa, en 2003.
Luego de esto, Colombia jugará contra Venezuela a las 5:15 pm, el 4 de febrero. Luego contra Chile, a las 3:00 pm, el 6 de febrero; y cerrará la fase de grupos contra el anfitrión del torneo, el 7 de febrero, a las 5:15 pm.
Solo los cuatro mejores equipos del torneo tendrán el permiso y el cupo para participar en el Mundial de Uzbekistán 2024, que se jugará del 14 de septiembre hasta el 6 de octubre, y al que solo están clasificados, en este momento, Uzbekistán, España, Francia, Kazajistán, Nueva Zelanda, Portugal y Ucrania.
La selección de Colombia tiene un camino difícil. Comparte grupo con Paraguay, la fiera e irascible anfitriona, que viene de eliminar a los cafeteros en la anterior edición, en un partido difícil de olvidar; con dos tantos famélicos de Camilo Sánchez como intento de rebelión, que, de nuevo, está convocado para esta edición de la competencia.
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Los dirigidos por Roberto Bruno llegaron a Paraguay el 30 de enero con los rostros cansados luego del viaje pero absolutamente enfocados. Desde que Bruno tomó el mando del equipo en 2017, los cafeteros han alzado dos Juegos Bolivarianos y unos Juegos Suramericanos.
Con Bruno, la tricolor ha logrado terminar cuartos en la Copa América, y aunque su trabajo no alcanzó para clasificar al equipo para el Mundial de Lituania que ganó Portugal en 2021.
No se puede menospreciar el desempeño general del equipo, que ha sido, en su mayoría, sobresaliente; aunque desalentador, entendiendo el talento de los jugadores que la selección reúne.
Esta vez los convocados fueron, Brayan Zapata, Jhonatan Giraldo, Sebastián Sánchez, Harrison David Santos, José Sánchez, Wilmar Ramírez, Andrés Matos Pizarro, Jorge Cuervo Cardona, Eduardo Riaño, Angellot Caro, Felipe Echavarría, Camilo Gómez, Luis Posada Quintero, Julian Pardo, Ronald Solórzano y Angelo Paul Santofimio.
Es difícil medirse a la aparentemente omnipotente Brasil y a la resiliente Argentina, pero el equipo es sólido y mezcla perfectamente la experiencia de los más veteranos y las ganas exacerbantes de los más jóvenes. Nada está totalmente dicho, sobre el papel parece que nadie puede vencer a la canarinha, pero ya hemos visto a gigantes caer.
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