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Se dice que los mineros descienden a las profundidades acompañados de un canario. No es que el canto de esta ave los seduzca, sino que el animal detecta los gases tóxicos mucho antes que los humanos, se atolondra e incluso muere, lo que es una señal clara de que se debe abandonar la mina con premura. El sonado escándalo de las pólizas falsas presentadas por el consorcio Centros Poblados es uno de los canarios de la corrupción. La burda falsificación de la garantía de cumplimiento supuestamente emitida por el Banco Itaú puso en evidencia que desde hace mucho tiempo hay una muy extensa red de corrupción que falsifica todo tipo de documentos. Es necesario ser necio para no asumir que múltiples contratos en el sector público, vigentes o pretéritos, han presentado documentos falsos. Los entes de control deben hacer un exhaustivo arqueo de todos los documentos a partir de cierto monto para verificar la autenticidad de los documentos aportados.
Según la exministra Karen Abudinen, “la unión temporal Centros Poblados ganó la licitación porque obtuvo los puntajes que la calificaban para ganar ese proceso. Es decir, cumplió con los requisitos jurídicos, técnicos y financieros establecidos en el pliego de condiciones de la licitación”. La exfuncionaria fue mal informada porque Centros Poblados no cumplió con los requisitos jurídicos, técnicos y financieros establecidos en el pliego de condiciones de la licitación. ¿Cómo es posible que dicho Ministerio no hubiera verificado directamente con el emisor la autenticidad de las garantías? ¿No tenían ni idea del pasado del gestor, que tiene 15 denuncias por estafa y fraude? ¿Incapacidad o manifiesta complicidad de la firma encargada de verificar los requisitos? ¿Contubernio entre los funcionarios del Mintic y los contratistas para hacerse los locos? ¿Protuberantes fallas en los procedimientos?
Otro canario con el que tengo la certeza de que van a encontrar una olla podrida de dimensiones inimaginables son los contratos por “emergencia manifiesta” que terminan adjudicados a “contratistas” directamente ligados a movimientos políticos, que a su vez solo pueden resarcirse de sus deudas y coimas a través de contratos amañados. Los entes de control, en demasiadas ocasiones, acaban formando parte de estos engranajes políticos.
Igual de escandaloso es que en el caso de Centros Poblados se pretende acudir exactamente a las mismas tácticas que en su día trataron de utilizar con el robo de Saludcoop con el peregrino argumento de que la ley permite embolsillarse la plata de la salud, aduciendo que los recursos públicos de la salud no son públicos, sino privados. El apoderado de Centros Poblados, apoyado por el exfiscal Mario Iguarán, argumenta que el anticipo de $70.000 millones “una vez sale de la fiducia se convierte en fondo privado y el contratista (Nuovo Security LLC) puede hacer uso de ello según su criterio”. Para el exfiscal Iguarán, como en su día para el exfiscal Montealegre, con los fondos de la salud y de los anticipos se puede hacer lo que a los contratistas les dé la real gana, desde comprar apartamentos en Miami hasta hacer urbanizaciones en Villavicencio. ¡Qué hermoso país es nuestra patria para los pícaros, estafadores y corruptos! Qué premonición la de Hernando Martínez Rueda cuando escribió:
“Todo caco del mundo quisiera vivir en Caconia, / Porque allí es un Brahmin, es un lord, un Medina Sidonia, / Y como es Palestina al sionista y Ucrania al cosaco, / Es Caconia la patria ideal de cualquiera que es caco”.