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La reforma laboral recibió este martes uno de sus mayores espaldarazos al ser aprobada por la plenaria del Senado, con algunas modificaciones claves, en todo caso.
El debate de este martes para la reforma laboral en el Senado arrancó temprano en la mañana, al menos para estándares del Congreso. Y casi de inmediato se internó en el camino hacia resolver el futuro de la iniciativa, con la discusión del último grupo de 12 artículos que aún quedaban por pasar al tablero luego de tres jornadas, unas más largas y productivas que otras.
Con esta ruta, la iniciativa daba pequeños grandes pasos para convertirse en ley, una ruta que arrancó hace más de dos años y que le ha costado capital político al Gobierno y al Congreso a dos manos.
Antes de entrar en los detalles de la sesión y en cómo quedaron los contornos más urgentes y complejos del proyecto, vale anotar que ahora sigue la conciliación con la Cámara de Representantes, un proceso que también presenta sus escollos.
Hay una forma de ver estos dos años de declaraciones encontradas, movidas y respuestas entre Gobierno y Senado: la corporación ha sido pintada por la administración del presidente Gustavo Petro casi como una cámara opositora (entre una larga lista de adjetivos grandilocuentes y poco ajustados en muchos casos). Bajo esa luz, la Cámara de Representantes es vista más como un órgano afecto a los deseos del Gobierno, al menos para efectos de la laboral.
¿Qué significa esto para la reforma? Que la versión preferida del Gobierno sobre el proyecto es la que aprobó la Cámara en 2024. Y en la conciliación se van a volver a ver las grietas no sólo entre los dos textos (que al final es la naturaleza del proceso legislativo), sino entre las corporaciones y su relación con el Gobierno.
Así mismo, el Senado eliminó dos artículos sobre protecciones sindicales que sí pasaron el examen de la Cámara.
Los dos debates de esta semana dejaron ver, a su vez, la fragilidad del mecanismo para llegar (y conservar) acuerdos entre senadores y Gobierno: luego de reuniones entre el fin de semana y la mañana del lunes, se suponía que había un principio para acelerar el paso de la reforma y poder evacuar el articulado con algo de armonía y prontitud. Esto sin dejar por fuera algunos debates sobre los puntos más calientes (la jornada nocturna, los aprendices del SENA…).
Pero este principio de acuerdo se comenzó a desmoronar el lunes y terminó de colapsar el martes en medio de acusaciones de todos contra todos. Durante la discusión (pues debate eso no fue, hay que decirlo), John Jairo Roldán, uno de los senadores ponentes, aclaró que sí había un acuerdo ayer para salir de los artículos más complejos, un bloque de siete puntos vitales.
Sin embargo, se rompió “por razones ajenas a los senadores, los ponentes y los ministros”. Algunos señalaron que era muy difícil llegar a estas conciliaciones porque después eran echadas por tierra por el presidente Petro. Otros senadores negaron categóricamente estas versiones.
Lea lo ocurrido durante la penúltima jornada: Reforma laboral entra a los puntos más complicados del debate: así va la discusión
Cómo quedó la reforma tras su paso por el Senado
Uno de los cambios más importantes en la sesión de este martes fue el punto que tiene que ver con los aprendices del SENA, el artículo 23. Sobre este asunto, la plenaria se tomó casi tres horas de debate, que dieron un poco para todos: discusión del tema, pero, de nuevo, acusaciones de lado y lado sobre el acuerdo y demás. Un poco más de lo mismo.
Al final de cuentas, bajo un par de proposiciones lideradas por Ariel Ávila (Alianza Verde), el artículo incluyó una previsión clave: los aprendices del SENA ya no estarán cobijados bajo el contrato de aprendizaje, sino con uno de vinculación laboral como el resto de los trabajadores.
En este punto, los senadores ponentes habían avanzado con una proposición que mantenía el contrato de aprendizaje, pero otorgaba varios elementos de la seguridad social propias de los trabajadores formales. De fondo, la diferencia entre una visión y la otra era la ausencia, o presencia, de las primas. Y pues, claro, que se llamara contrato de aprendizaje o laboral.
El artículo estipula que, durante la fase lectiva, el aprendiz reciba una remuneración mínima de 75 % del salario mínimo. Y en la parte práctica, “el apoyo del sostenimiento será equivalente al 100 % de un salario mínimo mensual legal vigente”. En eso no hay desacuerdo con la Cámara.
Al respecto, Juan Felipe Lemos, uno de los senadores ponentes, aseguró que “si no vemos el bosque y aprobamos la proposición que apoya el Gobierno, vamos de manera triste a desincentivar la aplicación del contrato de aprendizaje y que los empresarios prefieran pagar la cuota de monetización, de 1,5 salarios mínimos, a contratar un aprendiz del SENA. Por hacer un bien, en el mediano plazo, vamos a hacerle un daño muy grave a los jóvenes más pobres del país”.
Así mismo, otra de las discusiones esenciales de este martes fue alrededor de la jornada nocturna que, como ya se dijo, quedó en la plenaria arrancando a las 7:00 p. m. Sin embargo, uno de los asuntos neurálgicos era si se exceptuaba, o no, a las micro y pequeñas empresas.
De hecho, según trascendió el lunes, esta excepción sería uno de los puntos de acuerdo para que el Gobierno retire la consulta popular 2.0 de consideración en el Congreso. Vale aclarar que esta previsión no está en el texto aprobado por la Cámara.
Luego de un par de horas de debate, la plenaria decidió que las micro y pequeñas empresas sí estarán incluidas en el nuevo régimen de jornada nocturna. Varios senadores se pronunciaron en contra al asegurar que es en estas unidades de trabajo que se concentra mayoritariamente la informalidad y con este nuevo requisito no se promueve un paso hacia la formalidad.
Aquí es importante agregar que los desequilibrios entre informalidad y formalidad es uno de los asuntos delicados de toda la iniciativa, pues los críticos aseguran que la reforma mejora las condiciones de los trabajadores formales, pero no hace mayor cosa por atacar la informalidad. Pero será discusión para otra reforma, si acaso la llega a haber.
Entre los últimos puntos del debate de este martes se abordó el recargo para los días dominicales y festivos, que quedó en 100 %, como también se había aprobado en Cámara. Este incremento se hará de forma gradual.
También se eliminó el artículo que buscaba formalizar a los trabajadores del sector de transporte. Este fue uno de los acuerdos a los que se llegó durante el paro camionero del año pasado. Sin embargo, el punto fue sustraído para evitar un vicio de trámite en todo el proyecto, pues este no fue aprobado por la Comisión Cuarta del Senado, o sea, en el primer debate de esa corporación.
Así las cosas, para poder incluir esta formalización, se deberá, también, hacerlo en la conciliación con la Cámara de Representantes. Es allí en donde el proyecto terminará de formarse antes de ser ley.
*Nota del editor: una primera versión de este texto señalaba que la jornada nocturna aprobada por la Cámara arrancaba a las 6:00 p.m., cuando en realidad quedó a las 7:00 p.m., igual que en Senado.
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