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Se te acerca. La distancia deja de ser un límite. Parpadeas y todo se oscurece y se ilumina. En la intermitencia, escuchas un coro que te anuncia: “¡Somos legión! ¡Somos legión!”.
Te distrae el sonido de las palabras que chapotean y se hunden en tu imaginación. Unos segundos más tarde, el coro calla. La escena no te perturba. Piensas: “¿En dónde está el hombre que me miraba?”. Una espiral de ecos te arrastra. Tras caer texto abajo, lo descubres. Descifras su…
Te distrae el sonido de las palabras que chapotean y se hunden en tu imaginación. Unos segundos más tarde, el coro calla. La escena no te perturba. Piensas: “¿En dónde está el hombre que me miraba?”. Una espiral de ecos te arrastra. Tras caer texto abajo, lo descubres. Descifras su espera.
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El hombre se mira, te mira, nos mira y de nuevo maldice su condición de lector.
Por fin, levanto la voz: “¿Quién dijo que aquí la historia es sólo la historia?”.