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Esta semana se dio un nuevo round en la disputa que hay entre la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) y la ANDI, a través de su Comité Colombiano de Productores de Acero (CCPA). El martes pasado se conoció que el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior (Triple A) recomendó bajar por seis meses, o máximo un año, los aranceles de dos subpartidas de acero largo para concreto (HS7214.20 y HS7213.10). Una sugerencia que agudizó la discusión entre estos importantes gremios.
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El origen de la tensión fue una solicitud que presentó Camacol ante el Ministerio de Comercio para desmontar el arancel del 10 % a las dos subpartidas del acero largo que se usa para la construcción de vivienda. El gremio justificó la petición en que los constructores estaban sufriendo por el desabastecimiento y encarecimiento del acero para concreto, que llega a más del 50 % en algunas ciudades.
Sin embargo, la solicitud de Camacol fue fuertemente rechazada por los productores nacionales del acero, advirtiendo que desmontar los aranceles inundaría el mercado interno y golpearía fuertemente a la industria nacional. Alertan que el cambio arancelario les abriría la puerta a jugadores como China y Turquía, que han sido denunciados internacionalmente por prácticas de competencia desleal.
Además, la ANDI acusó a Camacol de distorsionar las cifras con las que argumenta que hay desabastecimiento de acero para concreto y asegura que la capacidad instalada interna es suficiente para satisfacer toda la demanda del sector.
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Precisamente por estas fuertes diferencias es que era tan esperado el concepto de la Triple A, el cual se puede leer como un punto medio: la recomendación no implica desmontar el arancel, pero sí representa una reducción temporal (máximo por un año) importante para dos subpartidas que tan solo en el primer semestre de 2021 sumaron más de US$134 millones CIF (186.421 toneladas) en importaciones.
La Triple A justificó su comentario en que “esta medida de carácter temporal atiende la necesidad de encontrar un balance entre las peticiones de cada uno de los sectores productivos involucrados: construcción e industria siderúrgica. La recomendación del Comité Triple A busca disminuir el costo de los insumos de la construcción de viviendas y garantizar el abastecimiento de la materia prima para las obras de infraestructura de manera competitiva”.
El organismo agregó que recomendó reducir temporalmente el arancel “reconociendo las importantes inversiones en modernización tecnológica y capacidad instalada que ha hecho la industria siderúrgica nacional, para incrementar su producción y así poder atender la demanda creciente de estos productos”.
El peso de la Triple A
El Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior es un órgano interinstitucional de carácter técnico integrado por viceministros de las carteras de Comercio, Hacienda, Agricultura y Minas y Energía. También están el subdirector general del Departamento Nacional de Planeación, el director de Aduanas Nacionales, los dos asesores del Consejo Superior de Comercio Exterior y el superintendente delegado para la competencia de la Superintendencia de Industria y Comercio.
Si bien el comité da recomendaciones, los expertos en la materia saben que es un organismo que tiene influencias claras en la política pública. “Se supone que es un órgano técnico, que analiza y recomienda al Gobierno. Generalmente el Gobierno acoge las recomendaciones, pues tienen un sustento técnico”, indicó Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).
Además, la Triple A indicó que “las mencionadas decisiones deben ser presentadas ante el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) para obtener autorización (dado su costo fiscal), y deben publicarse en un proyecto de decreto para consulta del público por 15 días calendario, durante los cuales se recibirán comentarios. Tras cumplirse ese plazo, se expide el decreto respectivo adoptando la medida”.
Esto implica que la recomendación de bajar los aranceles de acero para concreto al 5 % tiene probabilidades importantes de ser ejecutada por medio de un decreto, lo que tendría consecuencias directas y visibles para el sector de la construcción y el siderúrgico.
La ventana
Si el Gobierno ejecuta la recomendación de la Triple A, se abrirá una ventana de seis meses a un año en el que las subpartidas HS7214.20 y HS7213.10 de acero largo para construcción podrán entrar al país pagando un arancel del 5 %, la mitad del valor actual. Un cambio que tendrá impactos de diferente índole, entre ellos fiscales.
Tomando los datos de importaciones del primer semestre de 2021 de las dos subpartidas en cuestión (US$134 millones CIF), se encuentra que esa reducción de aranceles implicaría que se dejarían de recaudar más de US$6,7 millones o más de $25.000 millones en caso de que la ventana sea de solo seis meses. O de $50.000 millones si se prorroga otros seis meses (un año en total).
Pero para los productores de acero, las implicaciones van más allá de un costo fiscal. María Juliana Ospina, directora de la CCPA, indicó que “la recomendación de la Triple A implica abrir una ventana de seis meses a un año para que entre acero de Turquía y China al mercado colombiano. El riesgo es que se genere un incentivo de entrar todo lo que se pueda en ese período de tiempo y que se mantengan como stock. Por lo que las consecuencias para la industria nacional de acero podrían ser mucho mayores al período de la recomendación (seis meses a un año)”.
Ospina agrega que “los países que más producen acero, como Estados Unidos, México y Turquía, tienen aranceles del 15 %. Por lo que no tiene sentido bajar nuestros aranceles. Esto puede generar el riesgo de que haya un redireccionamiento del comercio exterior de acero, siendo Colombia uno de los destinos atractivos por el arancel del 5 %. Es un riesgo latente, sobre todo por el efecto de Evergrande”.
Por su parte, constructores indicaron que si bien es una medida temporal, va en la dirección correcta para solucionar los problemas del sector. “Esta recomendación y su pronta puesta en marcha es fundamental para el proceso de reactivación económica del país, la generación de empleo y la sostenibilidad de los proyectos de vivienda de los colombianos. Y, además, atiende al interés general de los más de cuatro millones de trabajadores del sector de la construcción, los 400.000 colombianos que se benefician de la vivienda social anualmente y de un tejido empresarial que representa la mitad del aparato productivo del país en un sector que genera inversiones equivalentes a ocho puntos porcentuales del PIB anualmente”, indicó Sandra Forero, presidenta de Camacol.
De esta manera la recomendación de la Triple A, que tiene grandes probabilidades de convertirse en un decreto que baje los aranceles de dos subpartidas de acero para concreto, es un punto medio a la solicitud inicial de Camacol.
Sin embargo, solo los constructores celebran el concepto, destacando los efectos para la construcción de vivienda y la reactivación económica. Por su parte, los productores nacionales de acero muestran su preocupación porque consideran que el cambio arancelario podría incentivar la entrada de acero de China y Turquía, impactando a una industria que genera más de 45.000 empleos y que aseguran está en la capacidad de satisfacer toda la demanda interna.
¿Disputa desactualizada?
La disputa entre Camacol y el Comité Colombiano de Productores de Acero (CCPA) lleva al menos tres meses y, de hecho, gran parte de las cifras y los argumentos usados son de antes de junio de 2021. Sin embargo, solo esta semana se conoció el pronunciamiento de la Triple A, y un eventual decreto tardaría varios meses en tramitarse (con la fase de comentarios). Por lo que si hay cambios arancelarios, lo más probable es que sus efectos se perciban en 2022.
Camacol sigue alertando sobre el fuerte alza de precios de aceros para construcción, señalando que tan solo en agosto de 2021 (el dato más reciente) el grupo de hierro y aceros registró una variación anual del 40 %.
Sin embargo, los productores nacionales indican que los precios domésticos suelen seguir los precios del mercado externo, y Turquía tiene una especial influencia. Y según la CCPA, el precio internacional del acero turco cayó 13 % entre mayo y agosto de 2021, y se espera que en 2022 caiga un 18 %.
Para tener en cuenta una tercera perspectiva, las cifras del DANE revelan que las variaciones mensuales del precio del grupo de hierros y aceros está registrando fuertes desaceleraciones: entre mayo y junio de 2021 los precios crecieron 4,82 %; entre junio y julio subieron 2,03 %; y entre julio y agosto se incrementaron en 0,77 %.
No obstante, la actualización de las cifras no acerca a las partes en esta disputa por los aranceles del acero. Siguen las preocupaciones de los constructores y productores nacionales.
El siguiente round de la disputa entre estos dos importantes gremios se daría en caso de que el Ministerio de Comercio publique el borrador de decreto incorporando la recomendación de bajar a la mitad los aranceles de acero para concreto. Sea cual sea el resultado, es claro que una de las partes (Camacol o el CCPA) no quedará contenta y denunciará graves consecuencias en sus respectivos sectores.