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Muchos planes y pocos cambios en las relaciones Cuba – EE.UU.

Las primeras medidas aprobadas desde Washington para aliviar algunas restricciones económicas en La Habana tropiezan con un vetusto sistema jurídico y fiscal que mantiene a los cubanos atrapados en otra época.

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Desde 1962 cuando comenzó el embargo económico de Estados Unidos a Cuba las instituciones de la isla se estancaron. El modelo económico y político cubano promovió una serie de actividades productivas menores, un sistema que hoy no está preparado para el cambio que comienza a llegar con el restablecimiento de relaciones con Washington.

Un mes después de que oficialmente los presidentes Barack Obama y Raúl Castro retomaran los lazos diplomáticos rotos hace 54 años, los cubanos siguen esperanzados con que el cambio y el progreso lleguen, aunque no sepan cómo enfrentarlo. De hecho, muchos analistas pronostican que Cuba se verá desbordada si se levanta el embargo, una posibilidad cada vez más cercana.

El atraso económico, de infraestructuras, comercial y financiero se presenta hoy como el principal obstáculo. Algo que anticipó Raúl Castro cuando comenzó a promover cambios menores en la isla, en 2010. Durante el congreso del Partido Comunista de 2011, el mandatario aseguró: “Estamos convencidos de que el principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias y que por tanto, una tarea de tamaña dimensión para el futuro de la nación, no podrá admitir improvisaciones ni apresuramientos”.

Hoy, los primeros cambios que se quieren implementar en la isla evidencian un vetusto sistema jurídico y fiscal que mantiene al país atrapado en otra época. Según un artículo publicado por The New York Times, desde diciembre de 2014 cuando se anunció el proceso para reanudar las relaciones, Estados Unidos ha aprobado varias medidas que Cuba no ha logrado implementar. Por ejemplo, EE.UU. ya permite a sus bancos abrir cuentas en Cuba, pero el gobierno cubano no ha dado instrucciones de cómo hacerlo. Lo mismo pasa con el uso de tarjetas de crédito, que no pueden ser usadas en la isla porque no han sido autorizadas oficialmente por las autoridades cubanas.

El periódico menciona también cómo compañías como Netflix están listas para operar, pero no lo han podido hacer porque el acceso a internet sigue siendo lento, costoso y limitado. La importación de mercancías como champús ya está permitida, pero los productos no llegan porque La Habana no lo permite. Cuatro compañías de ferries del sur de Florida ya tienen licencia para llevar viajeros a Cuba, pero el gobierno cubano no ha otorgado las licencias para su reapertura.

Aún así, es inédita la oleada de empresarios y congresistas que han llegado al país en las últimas semanas: buscan establecer posibilidades de negocios para convencer al Congreso de levantar el embargo. Porque aunque los líderes republicanos se empeñen en rechazar cualquier acercamiento a la isla y hayan aprobado dos leyes (impedir el comercio con militares que controlan la economía en divisas de la isla y prohibir el uso de fondos para nuevos viajes aéreos y marítimos a Cuba)
legisladores de ese partido promueven iniciativas para levantar el bloqueo. Tom Emmer, republicano por Minnesota y Jerry Moran, de Kansas, presentaron el proyecto “Cuba Trade Act of 2015”, que propone acabar con las sanciones a la isla. Además un comité del Senado, de mayoría republicana, aprobó una enmienda para levantar la restricción de viajes a la isla en julio.

Los empresarios estadounidenses se frotan las manos al observar el potencial económico de Cuba, el mayor mercado del Caribe, con 11 millones de personas y grandes necesidades en sectores como el agrícola, las comunicaciones y la infraestructura, entre otros. El turismo también promete. Cuba recibe tres millones de turistas anuales y, según analistas, podría recibir más de diez dentro de poco tiempo. Por eso presionan a la Casa Blanca para que promueva más cambios. Para la Administración de Obama, abrirse a Cuba era una cuestión de interés nacional, para Cuba, de sobrevivencia. Y ahora de apertura, cambios y modernización.

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