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Hannah Arendt: de la obediencia, el poder y la violencia

Han pasado ocho décadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La barbarie de aquel entonces fecundó cientos de ideas e historias que nos hacen reflexionar sobre lo que somos capaces de hacer los seres humanos. En medio de la filosofía de la época, rescatamos algunos conceptos de la pensadora alemana Hannah Arendt. Segunda entrega.

Campo de concentración de Auschwitz.
Entrada del campo de concentración de Auschwitz, uno de los más emblemáticos del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.
Foto: Éder Leandro Rodríguez

La obediencia de la que venimos hablando nos sitúa en un ejercicio de poder, concepto transversal en la obra de Hannah Arendt, especialmente del poder político, que llevó a la filósofa alemana a preguntarse también por la violencia. Pero vamos por partes. Para ella, y lo dice en La condición humana, “La política se basa en el hecho de la pluralidad humana. Dios creó al hombre, los hombres son producto de la tierra. La política trata de la convivencia entre diferentes”.

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