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Hay altas probabilidades de encontrarse con el nombre de Lilibeth Chacón si alguien decide buscar cómo quedaron las carreras de ciclismo femenino en el país este 2021. No solo fue ganar la Vuelta a Colombia el pasado domingo, también fue campeona de la Vuelta a Tolima. La venezolana del Merquimia Proyecta Team mostró sus credenciales este año y sus victorias en territorio nacional resultan también un símbolo para el presente de ambas naciones.
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Según cifras del portal reliefweb, a enero de 2021 cerca de 1,7 millones de venezolanos han migrado a Colombia. Si bien han existido casos de xenofobia, la llegada de la población del vecino país al nuestro ha forjado algunos lazos de hermandad que la política había intentado dividir años atrás. Lilibeth Chacón, que no es migrante, pero sí una representante de su tierra, demuestra por medio del deporte que es posible competir y convivir dejando de lado las diferencias.
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Chacón viene de San Rafael de El Piñal, ciudad que hace parte del estado de Táchica, al oeste de Venezuela. Allí, desde pequeña, se interesó por el ciclismo. Tristemente, pero como suele pasar en este lado del mundo, muchas veces se enfrentó a las preguntas de por qué estaba compitiendo en ese deporte si era mujer, pero lejos de verse afectada por ese tipo de comentarios, Lilibeth sabía que estar ahí demostraba que no era un espacio exclusivo para hombres, que el coraje no es solo de un género sino de toda la humanidad.
Su mamá le preguntó si estaba segura de querer dedicarse al ciclismo y ella no titubeó en su respuesta. Su papá, que como dice ella era su consentida, la apoyó y fue él quien le compró su primera bicicleta para poder entrenar a diario.
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“Le doy gracias a mi equipo y a mis amigos. Le dedico este triunfo a mi tío, mi ángel de la guarda”, dijo Lilibeth Chacón tras ganar la Vuelta a Colombia el pasado domingo. Y esta dedicatoria, como muchas otras a lo largo de su carrera , es el reflejo de lo que siempre ha pensado, y es que las victorias son el resultado del esfuerzo, de momentos difíciles donde luego se demostró que podía superar las dificultades y que debía agradecer a quienes siempre han estado cerca y han sido leales. La distancia del deportista de su familia, algo habitual en ese oficio, o las lesiones, que en el caso de la venezolana han sido dos fracturas de clavícula, son elementos que dan cuenta de un proceso, de una convicción que se reafirma en las derrotas y se enaltece en los triunfos.
Chacón, que para poder entrenarse bien tuvo que irse a San Cristóbal, también en el estado de Táchira, representó por primera vez a su país a los 16 años. Desde entonces no ha dejado de sentirse orgullosa por ser una embajadora de Venezuela en el ciclismo, ya sea compitiendo con la selección o simplemente siendo ella y dejando en alto la bandera de su patria en las carreras donde ha competido.
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Sus primeros triunfos fueron en unos Juegos Nacionales en 2010. Desde entonces ha participado en varias carreras tanto en su país como a nivel internacional. Tal vez, uno de sus mayores logros fue haber ganado dos medallas de oro en los Juegos Bolivarianos 2017.
“Ya tenía cuatro ediciones buscando el campeonato en la Vuelta y es la primera vez que la consigo”, dijo después de la competencia con la voz entrecortada. “Fue una etapa muy dura; tuve problemas con mi bicicleta, me pinché y me toco hacer un cambio. Al final lo logré y estoy emocionada. Hay que tener mente fría para afrontar las circunstancias de la carrera”, reconoció Chacón, que además de ser la campeona obtuvo los títulos de la clasificación de la montaña y de la clasificación por puntos de la Vuelta a Colombia.