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¿Saben qué es increíble? Que estábamos mirando el archivo y casi que por esta misma época en los dos años anteriores también hicimos dos “El Espectador le explica” para hablar de las crisis de Ecopetrol. Se las voy a dejar aquí abajo, pero el caso es que otra vez tenemos que hablar de la empresa petrolera más importante de Colombia y de Ricardo Roa, que en vista de sus aprietos y polémicas, salió y a la vez no salió de la presidencia de la compañía.
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La semana pasada fue clave y por eso volvemos a hablar de este tema. En menos de 48 horas, la junta directiva optó por una salida intermedia: enviar a Roa a vacaciones y a una licencia no remunerada hasta el 27 de mayo. No fue una solución de fondo, sino una forma de ganar tiempo frente a un escenario que se agravó rápidamente.
Dos días después, la Fiscalía intentó imputarle cargos por violación de topes electorales. La audiencia no se realizó porque Roa no asistió, pero el mensaje quedó planteado: el caso ya está en el espinoso terreno penal.
Y es que si miramos de paso los números, en menos de tres años, Ecopetrol pasó de registrar las mayores utilidades de su historia a enfrentar una caída acumulada del 73 %, una junta directiva fracturada y una presión judicial que alcanza directamente a su presidente, Ricardo Roa.
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Pero bueno, vamos a desmenuzar este asunto, a hacer un recorrido de los últimos años, a presentar algunos datos y a contarles en qué va la cosa, de manera que entendamos todos qué está ocurriendo con Ecopetrol y para dónde va este caso que también ha puesto contra la pared al gobierno de Gustavo Petro.
Empecemos por el principio, como tiene que ser. La llegada de Ricardo Roa a la presidencia de Ecopetrol no fue un movimiento menor dentro del tablero político y económico del país hace tres años. Su nombramiento, en abril de 2023, marcó un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno de Gustavo Petro y la principal empresa estatal de Colombia. Desde entonces, su gestión ha estado atravesada por tres líneas que se cruzan constantemente y que terminan, precisamente, enredando toda la pita: su cercanía política con el presidente, los cuestionamientos judiciales que lo rodean y los resultados operativos y financieros de Ecopetrol en un contexto de transición energética e incertidumbre. Vamos por partes.
¿Quién es Ricardo Roa y por qué llegó a Ecopetrol?
Ricardo Roa es ingeniero mecánico y ha tenido una trayectoria en el sector energético, con experiencia en empresas públicas y privadas. Antes de asumir la presidencia de Ecopetrol, su nombre adquirió relevancia nacional por haber sido gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022.
Ese vínculo fue clave y el dato no es menor, pues su designación no solo fue leída como una apuesta técnica, sino también como una señal política: el Gobierno buscaba una cabeza en Ecopetrol alineada con su agenda de transición energética, uno de los pilares del proyecto de Petro.
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Roa llegó en reemplazo de Felipe Bayón, cuya gestión había sido bien valorada por el mercado y los inversionistas. El cambio generó incertidumbre inmediata, especialmente en los sectores financieros, que veían en Ecopetrol una empresa que debía preservar su estabilidad en medio de un entorno global complejo.
Desde el inicio, entonces, su nombramiento estuvo cargado de expectativas y de dudas. ¿Por qué? Por lo siguiente: antes de su nombramiento, Ecopetrol ya había documentado riesgos reputacionales asociados a Roa. En marzo de 2023, la junta directiva pidió un informe que recogía advertencias sobre su papel en la financiación de la campaña presidencial de 2022 y una indagación del Consejo Nacional Electoral.

El documento anticipaba dos escenarios que terminaron cumpliéndose: una reacción negativa del mercado y posibles sanciones o condenas. Aun así, fue nombrado presidente el 23 de abril de 2023.
Del año récord al deterioro
Momento para mostrar algunas cifras. Roa llegó a una empresa que venía de su mejor momento:
- 2022: COP 33,4 billones en utilidades.
Pero la tendencia cambió rápidamente:
- 2023: COP 19,1 billones.
- 2024: caída del 21,7 %.
- 2025: COP 9 billones, el nivel más bajo en ocho años.
El resultado, como lo dijimos ya, muestra una caída acumulada del 73 % en tres años. Pese a esto, Roa ha insistido en que el deterioro responde a factores externos: el precio del Brent pasó de USD 99 en 2022 a USD 68 en 2025, además de cambios en la tasa de cambio, mayor carga tributaria y problemas logísticos.
Ecopetrol en el centro del debate energético
La llegada de Roa coincidió con un momento clave teniendo en cuenta una de las apuestas del Gobierno Petro, que planteó un viraje en la política energética del país, con énfasis en la reducción progresiva de la dependencia de los combustibles fósiles.
Ecopetrol, como principal empresa petrolera de Colombia, quedó en el centro de esa discusión. Desde el Gobierno se insistió en la necesidad de avanzar hacia energías limpias, mientras que distintos sectores advirtieron sobre los riesgos fiscales y económicos de frenar la exploración de hidrocarburos. En ese contexto, Roa tuvo que equilibrar dos frentes:
- Responder a la línea política del Ejecutivo.
- Mantener la confianza de los mercados y garantizar la sostenibilidad financiera de la compañía.
Este equilibrio ha sido uno de los ejes más complejos de su gestión.
Los cuestionamientos judiciales
Paralelamente a su rol en Ecopetrol, Ricardo Roa ha estado bajo el escrutinio de las autoridades por hechos relacionados principalmente con la financiación de la campaña presidencial de Gustavo Petro.

Las investigaciones se han centrado en posibles irregularidades en los aportes a la campaña de 2022, incluyendo la procedencia de recursos y la forma en que fueron reportados. En ese marco, Roa ha sido mencionado como una figura clave, dado su papel como gerente de campaña.
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Los procesos han estado en manos de distintas instancias, como el Consejo Nacional Electoral y la Fiscalía, lo que ha mantenido el tema en la agenda pública de forma constante y ha perjudicado la credibilidad de Ecopetrol.
Por ejemplo, el Consejo Nacional Electoral determinó que hubo más de $3.698 millones no reportados y un exceso de $3.042 millones en los topes legales.
Roa, como gerente de campaña, enfrenta investigaciones y multas que superan los $5.900 millones.
Aunque Roa ha defendido su actuación y ha insistido en que todo se hizo dentro de la legalidad, los cuestionamientos han tenido efectos concretos, pues han impactado la percepción pública sobre su gestión, también han generado presión política sobre Ecopetrol y han alimentado la incertidumbre en los mercados.
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Para una empresa que depende en buena medida de la confianza de inversionistas, este tipo de controversias pegan más duro de lo que creemos. Pero hagamos otra pausa en el relato para mencionar de manera puntual los líos judiciales de Roa.
Un negocio inmobiliario bajo investigación
Antes de asumir el cargo, Roa compró un apartamento que hoy es clave en una investigación por tráfico de influencias. Para la Fiscalía, no sería una operación aislada, sino parte de un entramado que conecta decisiones públicas con intereses privados.
Una red de relaciones en el Estado
Nombramientos y contratos en entidades como el Invías, así como vínculos empresariales cercanos a su entorno, ampliaron el alcance de los cuestionamientos. Testimonios ante la justicia señalan que su pareja, Julián Caicedo, tendría influencia en decisiones dentro de Ecopetrol. Sigamos.
Las tensiones dentro de Ecopetrol
La gestión de Roa también ha estado marcada por tensiones internas y externas. Por un lado, se han presentado discusiones sobre el rumbo estratégico de la empresa, especialmente en lo relacionado con la exploración de nuevos contratos de petróleo y gas. Mientras el Gobierno ha mantenido su postura de no firmar nuevos contratos de exploración, Ecopetrol ha insistido en la necesidad de garantizar reservas suficientes para sostener la producción.
Por otro lado, han surgido debates sobre la gobernanza corporativa de la compañía. Algunos sectores han advertido sobre el riesgo de politización de Ecopetrol, mientras que desde el Gobierno se ha defendido la necesidad de alinear la empresa con las prioridades del país.
¿Hasta qué punto Ecopetrol debe actuar como una empresa independiente y hasta qué punto como un instrumento de política pública? Esa es una de las preguntas del debate.
Vamos nuevamente con dos casos para que se entienda este punto.
El freno al proyecto Oslo
En 2024, la junta aprobó la compra del 30 % de CrownRock, una apuesta para aumentar la producción. Pero el presidente Gustavo Petro ordenó frenar la operación.
El episodio dejó dos consecuencias inmediatas: renuncias en la junta y un cuestionamiento de fondo sobre la autonomía de la empresa.
El contrato que rompió la junta
Un contrato con la firma Covington pasó de USD 875.000 a USD 5,8 millones sin consenso claro.
Esto desencadenó investigaciones internas, retención de correos de funcionarios y nuevas fracturas en la junta directiva. Retomemos oootra vez.
(Aquí pueden ver los cambios en la junta directiva).
Los resultados financieros y operativos
En medio de todo este contexto, los resultados de Ecopetrol han sido un elemento clave para evaluar la gestión de Roa.
Durante su administración, la compañía ha enfrentado un entorno internacional marcado por la volatilidad de los precios del petróleo, así como por cambios en la demanda energética global.
A pesar de ello, Ecopetrol ha mantenido niveles relevantes de producción y ha reportado utilidades importantes, aunque con variaciones frente a años anteriores. Los resultados han estado influenciados por factores como:
- La fluctuación de los precios internacionales del crudo.
- La tasa de cambio.
- Las decisiones estratégicas sobre inversión y exploración.
Uno de los puntos más observados ha sido el manejo de las reservas. Ecopetrol ha reiterado la importancia de mantener niveles suficientes para garantizar la sostenibilidad de la empresa, lo que ha alimentado el debate sobre la necesidad de nuevos contratos de exploración.
Además, la compañía ha continuado con su apuesta por diversificar su portafolio, incluyendo inversiones en energías renovables y proyectos de transición energética.
La transición energética: discurso y realidad
Uno de los grandes retos de Roa ha sido traducir el discurso de transición energética en acciones concretas.
Ecopetrol ha anunciado iniciativas en energías limpias, hidrógeno y reducción de emisiones, en línea con la política del Gobierno. Sin embargo, la empresa sigue dependiendo en gran medida de los ingresos provenientes del petróleo y el gas.
Esto ha generado una tensión estructural:
- La transición energética es una necesidad a largo plazo.
- Pero la sostenibilidad financiera de Ecopetrol depende, en el corto y mediano plazo, de los hidrocarburos.
Roa ha tenido que navegar esa dualidad, intentando avanzar en nuevos frentes sin comprometer los ingresos actuales de la compañía.
La relación con el mercado y los inversionistas
Otro eje clave ha sido la relación con los inversionistas. Ecopetrol es una empresa que cotiza en bolsa y que cuenta con participación de inversionistas privados, lo que implica estándares altos de transparencia y estabilidad.
Desde la llegada de Roa, los mercados han reaccionado con cautela. Factores como los cambios en la política energética, los cuestionamientos judiciales y las tensiones internas han influido en la percepción de riesgo.
En video: Crisis en Ecopetrol: el caso Ricardo Roa y las claves del momento
Aun así, la compañía ha mantenido su posición como uno de los activos más importantes del país, y sus resultados financieros han contribuido a sostener la confianza, aunque con altibajos que remarcan la incertidumbre ya mencionada.
Los números que preocupan al mercado
El deterioro también se refleja en los indicadores clave:
- caída del ebitda de más del 40 % desde 2022,
- margen neto de 21 % a 8 %,
- depreciación de la acción superior al 60 %,
- y mayores costos de financiación frente a pares regionales.
A esto se suma la rebaja en la calificación de la empresa por Standard & Poor’s.
La comparación regional
El contraste con Petrobras ayuda a dimensionar el momento:
- Petrobras ya recuperó su ebitda en 2025,
- tiene un margen cercano al 22 %, frente al 8 % de Ecopetrol,
- y aumentó su producción, mientras Ecopetrol se mantuvo estable.
Aquí puede ver una infografía con la información y el análisis completos: Así está Ecopetrol frente a otras petroleras en medio de los escándalos de Ricardo Roa
Ecopetrol y las finanzas públicas
No se puede entender la gestión de Roa sin considerar el papel de Ecopetrol en las finanzas del Estado.
La empresa es una fuente clave de ingresos para el país, a través de dividendos, impuestos y regalías. Cualquier decisión que afecte su desempeño tiene implicaciones directas sobre el presupuesto nacional.
En ese sentido, las discusiones sobre exploración, producción y transición energética no son solo técnicas, sino profundamente fiscales. Es por eso que el Gobierno ha tenido que equilibrar su agenda de cambio energético con la necesidad de mantener los ingresos provenientes del sector petrolero.
El balance: una gestión en disputa
A casi tres años de su llegada, la gestión de Ricardo Roa en Ecopetrol sigue siendo objeto de debate. Por un lado, se reconoce que la empresa ha mantenido resultados relevantes en un entorno complejo y que ha comenzado a avanzar en la diversificación energética, cosa que es importante, no dejemos de lado el tema medioambiental.
Por otro, persisten las críticas por:
- Los cuestionamientos judiciales que lo rodean.
- La incertidumbre sobre el rumbo estratégico de la compañía.
- Las tensiones entre la agenda política y la lógica empresarial.
Mejor dicho, en pocas palabras, su gestión refleja una discusión más amplia sobre el modelo energético del país y el papel de las empresas estatales.
Así, el caso de Ricardo Roa no es solo el de un presidente de empresa cuestionado o defendido. Es, sobre todo, el reflejo de un momento de transición para Colombia.
Ecopetrol está en una encrucijada:
- Debe adaptarse a un mundo que avanza hacia energías más limpias.
- Pero sigue siendo el pilar de las finanzas públicas.
- Y, al mismo tiempo, enfrenta presiones políticas y de mercado.
La gestión de Roa se mide, entonces, en esa tensión constante y en medio de sus líos judiciales, que complican más algo que ya por sí solo lo era. Mejor dicho, más allá de los nombres, lo que está en juego es la capacidad del país para transitar hacia un nuevo modelo energético sin comprometer su estabilidad económica. Y en ese proceso, Ecopetrol seguirá siendo un actor central.
Si llegaron aquí, les dejo al fina el enlace en el que encontrarán el especial que hicimos con las secciones judicial, economía e investigación sobre Roa y Ecopetrol.
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