Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En apenas un mes al frente de la cartera de Cultura y Deporte, la ministra israelí Miri Regev ha desatado una guerra con los artistas al cercenar el apoyo público a instituciones que considera poco "patrióticas" y provocar un grave enfrentamiento político en círculos culturales.
La última batalla se produjo el domingo por la noche en un hangar del remodelado puerto de Yafo en el que se concentraron unos 400 artistas para protestar las políticas de Regev, una de las ministras más derechistas del gobernante Likud quién, desde entró en funciones a mediados de mayo, está en el epicentro de la polémica.
Allí, en el que hoy todos los medios califican ya como el "discurso de las bestias", el popular director y actor israelí de teatro Oded Kotler, lanzó un furibundo ataque contra ella y el ministro de Educación, Naftalí Benet.
"Este es el momento de alzar la cabeza frente a la bestialización que se apodera de las calles de nuestra cultura y decidle a Regev: ¡Cálmate!", espetó Kotler provocando el descontento de numerosos de los actores y directores que se habían dado cita en la llamada "asamblea de emergencia" a favor de la cultura.
Fue aún más lejos cuando parafraseando a la ministra en un discurso que dio la semana pasada -en el que recordaba la victoria del Likud por 30 diputados- agregó: "Festejamos 30 diputados detrás de los cuales camina un rebaño de bestias".
"La batalla entre los artistas y la ministra llega a un nuevo récord", describe hoy la situación el diario Yediot Aharonot, mientras el Israel Hayom destaca: "Oscuridad cultural", en una dura crítica a las palabras del director.
Las reacciones no han cesado y en las últimas horas se ha producido un profundo cisma entre artistas de derecha e izquierda que amenaza la convivencia política en las instituciones culturales.
"¡Dios santo, esto es odio puro! !Estamos tan divididos!", lamentó el popular actor local de origen marroquí Zeev Revaj, en tanto que el comediante Nadav Abecasis, reveló abiertamente que votaba al Likud y declaró: "Os aseguro que no soy ninguna bestia".
El Teatro Hacameri, en el que Kotler presenta estos días la obra "Hermano querido", salió en defensa de la libertad de expresión y aseguró que el director "tiene una impresionante trayectoria en el teatro" y "tiene derecho de expresar su opinión libremente".
Ya de por sí amenazados por los recortes financieros y desde siempre sumidos en la polémica en torno al conflicto palestino-israelí, los círculos artísticos sufren ahora una profunda politización a raíz de recientes decisiones y manifestaciones de Regev y Bennet, que han introducido en la política de financiación condiciones de patriotismo.
En sólo un mes, ambos han sancionado a un teatro de Tel Aviv que introdujo en una de sus obras unas imágenes de la ONG de derechos humanos Betselem y a otro de Haifa porque su director, israelí de origen palestino, se negó a actuar en un asentamiento judío en Cisjordania.
Regev, de 50 años y que desde sus días de diputada ha llevado a cabo la deslegitimación de artistas e instituciones que considera "poco patrióticas", exhortó al mundo de la cultura a seguir el ejemplo de Paul MaCartney y sacar la bandera israelí al final de sus actuaciones.
"Sabemos que la izquierda se atribuye la cultura. No debemos confundirnos sobre quien es el público y a quien ha elegido el público (en las últimas elecciones)", declaró.
La polémica se agravó tras decidir ambos ministros retirar su apoyo al teatro de Haifa "Al Midán" por presentar la obra "Tiempo paralelo", sobre la vida del militante palestino Walid Daka, que en los ochenta secuestró y asesinó al soldado israelí Moshé Tamam.
Un documental sobre la vida de Igal Amir, el asesino del primer ministro laborista Isaac Rabin en 1995, contra el que numerosos círculos de izquierda han protestado, también añadió leña al fuego.
Titulado "Al límite del miedo", describe las relaciones de Amir con su mujer y su hijo y expone los aspectos más humanos del magnicida.
"La historia del asesinado abominable del primer ministro Rabín no merece ser proyectada, exactamente como ocurre con la historia de cualquier asesino o terrorista. No siempre lo que es legal es también moral", se quejó hoy el jefe de la oposición, el laborista Isaac Herzog.
Regev ha anunciado que creará una comisión para estudiar el caso.
La ministra "ha entrado en funciones con dos latas de gasolina y los ha derramado por el suelo anunciando a voces: He venido a quemar el club. Regev demuestra una y otra vez que es una pirómana", escribe hoy el columnista Raanan Shaked, del diario Yediot Aharonot.
Y es que parece claro que la llegada de la provocadora titular de Cultura no dará descanso a los creadores, que se preparan ya para la próxima batalla.