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El flamenco “bastardo” de Niño de Elche llega a Bogotá

El artista español presenta este viernes en el Teatro Julio Mario Santo Domingo “Cante a lo gitano”, un álbum en donde revisita la figura de Manuel Torre para cuestionar la idea de pureza en el flamenco y defender una tradición marcada por la mezcla, la improvisación y la tensión con la ortodoxia. Niño de Elche plantea que lo verdaderamente tradicional no es repetir fórmulas, sino asumir el carácter híbrido y contradictorio de lo popular.

Por Hugo Santiago Caro
16 de abril de 2026
Vitoria, 19/07/2024.- El cantante El Niño de Elche, junto al grupo gallego Sumrrá, abre la noche de este viernes en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz. EFE/ Adrián Ruiz Hierro
Fotografía por: ADRIÁN RUIZ HIERRO
Vitoria, 19/07/2024.- El cantante El Niño de Elche, junto al grupo gallego Sumrrá, abre la noche de este viernes en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz. EFE/ Adrián Ruiz Hierro
El cantante El Niño de Elche, junto al grupo gallego Sumrrá, en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz.
Foto: EFE - ADRIÁN RUIZ HIERRO

¿Qué tiene Manuel Torré que no tienen otros cantaores para incluirlo tan transversalmente en este álbum?

Es un cantaor que reúne alrededor de su figura todos los mitos posibles que se han ido desarrollando en el mundo del flamenco: lo gitano, lo excéntrico, lo anarquista, el cantaor liberado, el de la voz natural, el gitano… Es raro, ¿no? Todo esto.

Me gustaba mucho su figura. Después, su estética cantaora, su voz, su repertorio, me gustaban mucho. Siempre ha sido un cantaor muy mitificado en el mundo del flamenco, pero muy pocos realmente se han parado en toda su obra de una forma amplia. Y nada, entendí que era un buen momento para que, desde su figura, hablara de un término tan complejo como es el de los gitanos.

¿Qué significa hoy hablar de ese cante gitano? Ya que lo menciona.

Pues bueno, una cosa es el cante gitano que se establece en diferentes momentos de la historia del flamenco, que tienen que ver con figuras muy concretas. No tiene mucho que ver el cante gitano que se establece con, o sea, Camarón, con Manuel Torre, Antonio Mairena, Manuel Agujetas; diferentes nombres que pueden representar eso. Pero aquí le damos una vuelta al término de gitano y hablamos de los gitanos. Los gitanos tienen que ver con los flamencos.

Gitanos y flamencos han sido siempre palabras, aunque parezca mentira, sinónimas. Por lo que hablar de gitanos en el flamenco era hablar del flamenco en sí.

Y no tiene que ver tanto con un estilo de cantaor o una forma, sino que tiene que ver con una forma más refinada del flamenco, que se relaciona con un flamenco más de improvisación, también menos estándar. Todo esto tendría que ver con la idea de los gitanos, entre otras cosas.

¿Y qué le hace falta de Manuel Torres a ese cantado gitano de hoy?

Yo creo que le haría falta conocer un repertorio amplio, sin duda alguna. Conocer que hoy en día la idea del cante gitano actual es una idea muy, muy limitada.

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Me llamó mucho la atención lo ortodoxo que puede sonar el flamenco en este disco y quisiera preguntarle por la relación con el flamenco: ¿es un poco una reconciliación con esa tradición?

No me he peleado ni reconciliado en sí; son músicas, materiales. Tal vez mis tensiones tienen que ver con los flamencos, eso es otra cosa. Entonces, bueno, los flamencos, dependiendo del momento, siempre han sido muy conservadores y han querido una ortodoxia, y cualquier persona que haya querido remover un poco esos estándares ha sido criticada y vilipendiada. Pero bueno, lo más flamenco que hago es precisamente eso. En el flamenco siempre ha existido este espíritu.

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Lo menos flamenco es hacer un flamenco estándar, académico, muy estético o muy inscrito en una escuela concreta. Eso es lo menos flamenco que se puede hacer hoy.

Hablando un poco de la experimentación que tiene el disco, tiene mucha electrónica, percusión contemporánea, incluso creo que escuché una gaita. ¿Qué le interesa llevar del flamenco a territorios que pueden ser ajenos?

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Precisamente esto: entender que no son tan ajenos como podemos creer a partir de un prejuicio inicial. El flamenco siempre ha estado en contacto con muchísima música de su tiempo y, como te decía, lo más tradicional que hago es precisamente eso. Esa es la verdadera tradición del flamenco, lo que pasa es que no se ha estandarizado como tal.

¿El flamenco resiste a transformaciones o hay límites que no se atreve a cruzar?

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Sí, sí, sí. El flamenco, como lo hacen las personas, dependerá de la persona que lo haga. Pero los materiales del flamenco dan muchísimo de sí, claro.

Volviendo a la experimentación, en el flamenco, como en otros géneros antiguos como el tango o la salsa, es difícil comenzar a experimentar. ¿Qué recomendaría a artistas de otros géneros que buscan mantener el estandarte de géneros tan añejos?

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Que no entiendan los géneros como un museo de joyas, sino que entiendan la idea de lo popular como una idea bastarda, una idea que no tiene que ver con lo auténtico, sino con lo bastardo, con aquello que está en constante transformación y mezcla. Que sea esa la idea: que no busquen la verdad en lo popular ni en lo populacho, sino todo lo contrario; que busquen ahí todas las incoherencias, contradicciones y paradojas que nos puede dar el mundo del arte y de la cultura.

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Hugo Santiago Caro

Por Hugo Santiago Caro

Periodista de la sección Mundo de El Espectador. Actualmente cubre temas internacionales, con especial atención a derechos humanos, migración y política exterior. HugoCaroJ hcaro@elespectador.com
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