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Son 14 años sin tu presencia física, pero cada vez más se siente tu compañía, como todos los años. Escribo unas palabras para recordarte, hoy la diferencia con otros años es que en esta oportunidad el cielo está de fiesta, porque recibes a tu hermano Jorge Murcia, quien partió hacia una vida mejor, sin problemas y llena de paz.
Cuando ya han pasado estos años miro hacia atrás, al día en que nos dejaste, y rememoro lo duro que fue ese 25 de septiembre, pero después analizo los días y los años siguientes, y veo que cada vez son de tranquilidad en pensar que estás en un sitio mejor a donde llegaremos en algún momento.
En este tiempo, de tu ausencia, el país y el mundo han cambiado, son más convulsionados, porque en los últimos años surgió una pandemia debido al COVID-19 que puso en jaque a los grandes países y líderes mundiales, y sobre todo cambió la forma en que nos relacionamos los seres humanos.
Esta crisis sanitaria obligó a países como Colombia a ponerle el ojo al sistema de salud, que estaba descuidado, con hospitales en ruinas y el profesional médico en un segundo plano. Ante este panorama, se obligó a decretar una cuarentena que tenía como propósito no saturar los centros hospitalarios y adecuarlos para enfrentar el terrible panorama que se avecinaba.
Pero ya está llegando la pospandemia y nos hemos concientizado de que se debe cuidar más el medioambiente, de que se debe cuidar a los animales y evitar el maltrato hacia ellos.
También deja como balance que algunos compañeros tuyos de actividades periodísticas y de la política en Colombia se fueron porque se los llevó el COVID-19, entre ellos Jaime Zamora Marín, gran profesional de la radio; Javier Ayala, recordado por dar la noticia de la muerte de Luis Carlos Galán, y Carlos Holmes Trujillo, entonces ministro de Defensa.
Hoy, cuando escribo estas letras dirigidas a ti, estamos a pocos meses de iniciar la época que más te gustaba, la campaña electoral, en la que aún persiste la polarización en Colombia, la misma que muy seguramente había cuando escribías en el diario El Espectador, con otros protagonistas pero con las mismas divisiones entre izquierda y derecha.
Todo esto ha ocurrido en los últimos tiempos, después de que te nos adelantaste, porque ya era tu momento de partir y reencontrarte con los tuyos. Antes de culminar estas líneas, en un año más de tu fallecimiento, reitero también el homenaje a mi tío Jorge Murcia Cadena, un ser humano cálido, que laboró durante muchos años en Bavaria, como jefe de la oficina de Dividendos.
Carlos Javier Murcia.
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