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A propósito del editorial: El fin no justifica los medios de Nayib Bukele
El incontestable triunfo de Bukele en las elecciones salvadoreñas puede interpretarse también como el resultado de la inoperancia e indiferencia de décadas de los gobernantes del país, la comunidad internacional y las ONG, ante el sufrimiento de los salvadoreños humildes, los despojados, los sin derechos. Los de siempre.
El respeto a los derechos humanos es fundamental en toda democracia. Ni los antiguos gobernantes de El Salvador, ni las organizaciones internacionales, ni las ONG aportaron una solución para el flagelo que sufría la población salvadoreña, en particular sus más pobres miembros. Los funcionarios que Bukele apartó y sustituyó tampoco mostraron mayor interés por el derecho de la gente a la paz. En realidad nadie lo hizo. Y ahora que el pueblo la ha logrado, la comunidad internacional se preocupa por los derechos humanos de los criminales. Es evidente que ningún funcionario de ninguna ONG ha vivido lo que durante 50 años ha sufrido la población salvadoreña, y eso les permite juzgar a quien hizo algo que, indiferentes, ellas no hicieron, por lograr algo que ninguna ONG logró. Yo sí he vivido esa realidad (aunque en otro país tropical) y no condeno sin más a quien, sin duda con métodos cuestionables, puso fin a ese infierno.
Gerardo Corredor
La comparación con Chávez está incorrecta. Chávez fue un comunista empedernido que, bajo la excusa de beneficiar a los pobres, buscaba apoderarse del país. Una vez electo, los pobres continuaron en la misma situación, e incluso empeoraron, mientras que los ricos abandonaron el país. Con su sucesor, el ignorante Maduro, Venezuela se ha sumido en una de las mayores crisis de pobreza del mundo, a pesar de haber sido una nación rica.
Por otro lado, Bukele llegó al poder prometiendo seguridad, y cumplió su promesa en un solo mandato. Era necesario aplicar mano dura y aislar a las organizaciones de derechos humanos, que solo entorpecían el progreso. Al fin y al cabo, muchas de estas agrupaciones tienen una tendencia comunista y se oponen al desarrollo económico. Ahora que el país está algo más seguro, es probable que Bukele pueda concentrarse en mejorar la situación económica y reducir la pobreza en El Salvador.
Lo más sensato, dado que Bukele fue elegido democráticamente, es permitirle gobernar y observar los resultados antes de acusarlo de dictador o compararlo con personajes como Chávez y Maduro.
Fernando Ramírez
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