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Hoy estamos con un invitado que conozco hace más de 20 años y está poniendo a correr a los colombianos, Jorge Andrés Orozco. Jorge…
Edwin, qué placer volverte a ver.
Bienvenido a la redacción de El Espectador.
Para nosotros es un honor estar acá. Y, bueno, aquí digo nosotros porque siempre cuando yo hablo, hablo en nombre de Cristi.
Jorge Andrés Orozco y Cristi, su esposa, Cristina Martínez, son los creadores de un formato de entretenimiento, diversión y deporte que en Colombia se conoce como Corre mi tierra. Él es el que les va a contar la historia que para mí es inspiradora y que tiene de todo: quiebras, buenos momentos, momentos difíciles, momentos de atracción, de inversión, de todo…
Corre mi tierra es un evento deportivo que es mucho más que una carrera, es un evento para promover el deporte, la vida saludable, pero hay algo mucho más profundo y es apoyar todo este movimiento deportivo a través de la familia y los amigos. Cuando las personas van a disfrutar de Corre mi tierra, no corren solos. La persona que está a tu lado es tu amigo y si no es tu amigo, se va a convertir en tu amigo. Entonces es algo muy bonito. En Corre mi tierra lo importante no es quién gana la carrera, todos somos ganadores. No importa si llegas en el último lugar, en la mitad o en los primeros lugares.
Yo tengo una duda y es que aparentemente el running se puso de moda, pero yo corro hace 18 años. La primer medalla que tengo por ahí guardada en la casa es de hace 18 años, cuando me montaron aquí casi que obligado a una media maratón. Nunca había corrido, yo hacía baloncesto y fútbol, entonces corrí con ropa de baloncesto. Imagínese eso. Pero hoy en día pues hace parte de mi naturaleza. He corrido varias maratones, incluso afuera, y es cierto lo que usted dice. Entonces vayamos un poco la historia. ¿Cómo nació todo? Pero también, cuéntenos cómo fue que se quebraron y que la quiebra fue la que también los llevó a emprender en este mundo del deporte y el entretenimiento…
Yo te voy a contar una premisa, perdón, una primicia. Yo pensaba que Corre mi tierra había nacido porque nos habíamos quebrado. Pero hay algo por detrás mucho más potente y es que me dio una depresión profundísima y esa depresión hacía que yo me levantara durante tres meses, todas las mañanas llorando. Yo ya estaba casado, teníamos una hija y ya estaba Cristina en embarazo del segundo.
Y yo no entendía por qué estaba tan triste si tenía trabajo. Tenía una esposa espectacular, la primera hija, ya tenía una familia, y de un momento a otro eso me volteó la cabeza y digamos que gracias a tomar una decisión incorrecta a través de una depresión, fue que nos quebramos. Compramos una franquicia de consultoría de franquicias en España. Habíamos estudiado 12 países distintos. Escogimos, digamos, la que teníamos que escoger.
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Sí…
Y nos quebramos por completo. Nosotros éramos las personas más famosas en Colombia en el tema de franquicias, pero nadie sabía que a la vez éramos las personas más pobres en ese momento. Y producto de esa situación tan difícil, durante cuatro años, salíamos con nuestros hijos los domingos a hacer ejercicio porque no nos valía ni un peso.
Claro, a la ciclovía tradicional…
Salíamos a caminar por la calle, ni siquiera a la ciclovía, salíamos por la calle y sin darnos cuenta, empezamos a ver que le estábamos enseñando a los hijos a hacer deporte, a dosificarse, a saber ganar y perder, porque les hacíamos carreras a los dos chiquitos. Entonces el que ganaba le daba rabia. Y de ahí, unos tres o cuatro años después, un amigo me dice: “Hagamos un evento cervecero”.
Yo le digo: hagamos el evento cervecero y musical, si hacemos otro evento paralelo que sea un hermanito deportivo, y entonces de ahí nació Vibra mi tierra.
Que era el del cervecero…
El cervecero y musical, y Corre mi tierra era el hermanito deportivo. Ese Vibra mi tierra duró cuatro años, cada año iban aproximadamente 5.000 personas. Corre mi tierra empezó para 300 personas. Nunca hemos parado a excepción de la pandemia y ya hoy corren más de 40.000 personas en todo el país.
Y las personas muchas veces nos preguntan cuando vamos a una reunión: Ustedes donde llevan a Corre mi tierra, ¿Cómo han hecho? Y la verdad es que Corre mi tierra no tiene ninguna estrategia, Edwin, Corre mi tierra lo único que nosotros hemos hecho es entregar el corazón, hacerlo de manera auténtica.
Ustedes dos son administradores. Usted tiene maestría, MBA, sabía mucho de negocios. Editaban publicaciones de negocios, lo dijo ahorita, de franquicias. Entonces uno dice: es gente que ha sido formada en el mundo de los negocios. ¿Cómo le han dado forma a un negocio que basa su negocio, valga la redundancia, en el deporte, que eso no lo hace todo el mundo?
Yo te voy a ser muy franco y muy claro en alguna conferencia que dimos en el INALDE…
Yo estudié allá…
Dimos una conferencia hace un par de años y yo dije una herejía para el INALDE. Les dije: mire, todo lo que estudié, administración, maestría, especialización en administración, estudios de franquicia, no me sirvieron para Corre mi tierra. Sin lugar a dudas obviamente tengo una estructura y tenemos una estructura empresarial y de emprendedor, pero en realidad lo que ha funcionado es todo el amor y toda la pasión que nosotros le hemos puesto en el día a día.
Cómo es eso, cuéntelo, porque es que yo, de nuevo, yo lo conozco, pero transmítaselo a la gente, a la gente que esto lo ven, obviamente como nos están grabando, pero también va una plataforma de audio que es en podcast y lo leen nuestros suscriptores. Entonces relate eso, por favor.
Bueno, digamos que para nosotros el tema de ejecución, trabajamos bajo tres pilares muy importantes: uno es ejecutar de manera impecable y ejecutar de manera impecable o es no equivocarnos, sino no equivocarnos en lo mismo dos o tres veces.
Aprender de los errores.
Lo segundo es crear negocios disruptivos, no estar como dicen por ahí, los negocios del océano rojo…
Donde está todo el mundo…
Yo cobro 10 pesos, el otro cobra nueve, el otro cobra ocho, el otro cobra siete y terminamos perdiendo todos. Una pelea por el margen y no por el valor del producto. Y el tercero, Christi y yo algún día nos sentábamos a conversar y decíamos: qué nos hace diferentes.
Y desde que somos novios a nosotros nos ha encantado servir. Si tú me invitaras a tu casa, pues nos invitaras a Cristi y a mí, nosotros no nos sentiríamos bien que nos atiendas, nosotros somos felices ayudándote, entonces somos muy buenos anfitriones, pero es algo que nos nace por naturaleza, no es algo planeado ni forzado. Entonces digamos que esos tres elementos ejecución, disrupción y un modelo de servicio diferenciado o ser anfitriones por naturaleza, digamos que es lo que ha convertido a Corre mi tierra en un modelo distinto.
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Contémosle a la gente un poco el negocio y es, digamos, que parece obvio: sale la publicidad de una carrera atlética en calle, eso es importante aclararlo, en Bogotá, donde se hacen muchas, en Medellín, Barranquilla y, Eje Cafetero.
Este año vamos para Bucaramanga, también hemos ido a Cali.
Y hay gente, mucha gente, que dice: ¿pero por qué pagan por correr en la calle? Es como la crítica generalizada en el mundo del running. Uno paga por una experiencia. Pero, ¿cómo han construido esa experiencia hoy en el running, que me parece muy evento gringo, cuando uno va a salir a correr, cuando uno va a recoger el kit, la camiseta y bueno, las demás cosas de carrera. Es muy modelo gringo, muy bien planteado, muy bien vendido. ¿Cómo han construido ese modelo?
Bueno, a mí me encanta lo que estás diciendo, lo que dice la gente, porque la gente dice: no es que correr se vuelve un negocio. No, es que en la vida todo es un negocio. Los que entrenan a los corredores es un negocio. ¿Y si no fuera un negocio, pues realmente cómo podríamos subsistir? Chris y yo tenemos cinco hijos, tenemos 25 empleados. Entonces realmente hay que hacer que el negocio prospere, genere.
Ahora, qué es lo que hemos hecho específicamente, en este modelo: cuando uno hace eventos deportivos que van, digamos, en la calle, no se imaginan los riesgos que se corren. O sea, sacar los permisos en Bogotá para poder cerrar las vías durante toda una mañana, incluso desde el día anterior. Tener los puntos de salud perfectamente estipulados, con ambulancias medicalizadas, con médicos, pagar Sayco, pagar todo lo que tiene que ver con los permisos, eso es un dolor de cabeza.
Entonces uno no está pagando por ir a correr, uno está pagando porque te van a entregar una camiseta, porque te van a entregar una medalla hermosa, porque te dan un número y te van a medir el tiempo, porque te van a cerrar las vías, las vías van a estar libres para los participantes, porque te vamos a dar un banano, porque te vamos a dar hidratación. Ese es el chiste perfecto de TikTok. Todo lo que pagué por ese banano. No, todo lo que hay por detrás. Entonces hay que tener mucha coordinación a nivel de, digamos, de logística integral.
Ahora, viene un tema también muy interesante y es: ¿Cuántas camisetas hacemos? Pero es que se van a inscribir 10.000 o 5000 o 3000, pero yo no puedo hacer 3000 y ya. En corre mi tierra, que no pasaba antes de ninguna carrera, desde el principio nosotros permitimos que puedas cambiar la camiseta, por talla…
Y eso es curioso y puede sonar chistoso para quien no lo conoce, pero para los que corremos y llevamos muchos años corriendo, pues correr con ropa incómoda afecta por todos lados. Posibles rendimientos, salud, se le pela a uno el cuerpo, entonces sí es necesario que sea la ropa que es adecuada para uno. Y por eso creo yo que ese ecosistema del running en Colombia ha venido creciendo tanto, porque se ha venido ejecutando de la mejor forma posible. Creo yo, como corredor.
Es que imagínate que hace ocho nueve años todas las camisetas de las carreras eran 100% poliéster y hace ocho años nosotros tomamos la decisión de no volver a hacer camisetas poliéster, sino poliéster con expandex, con nylon, que aumentan el precio mucho más, pero no se te van a pelar las tetillas. Vas a sentir que la camiseta no es tan pesada, que te da mucho porque la puedes usar incluso para el día a día, para ir al gimnasio, para el domingo.
Y también ustedes son como los de la medalla más bonita de Colombia, creo yo. Lograron diseñar una medalla muy bonita. Pero volvamos a qué hacen ustedes, porque de nuevo, uno no se inventa un negocio y dice: ay no, pues porque los niños están corriendo y es saludable. Montemos un negocio que además implica pedir permisos que no son fáciles en alcaldías. Implica mover a la gente, implica que la gente tome la decisión deliberada de pagar por algo que podría ser gratis, si es que va a salir a correr en la calle. ¿Cómo han hecho?
Inicialmente nosotros no pensábamos que esto era un negocio, eso fue así de claro. Voy a hacer un paréntesis con respecto a las medallas. Las medallas son espectaculares, pero hay una característica en las medallas en este modelo disruptivo que te conté anteriormente y que les conté anteriormente, y es la medalla es la misma medalla para 21 k, para 15 k, para 10 k y para 5 K. En corre mi tierra el de 5k se tiene que sentir un ganador y un héroe y el de 21 k se va a sentir igual.
Entonces digamos que al inicio no pensamos que esto era un negocio y hagamos un evento para que disfrute la familia haciendo deporte. Comenzaron 300 personas. Después subimos a mil, después 2.000, Cristi y yo en las primeras versiones éramos los presentadores, los que repartíamos el banano, repartíamos la hidratación, entregábamos los kits. Nuestra tecnología para entregar los kits era una hoja de block blanca con líneas en lápiz haciendo como un Excel a mano. Y eso era Corre mi tierra.
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Lo fuimos evolucionando y al tercer año ya creamos un sistema de inscripciones propio y al 4.º año nos convertimos en el primer evento deportivo de inscripción virtual obligatorio. O sea, ya la gente no se podía inscribir físicamente. Y obviamente ya llega un momento que no, que no podemos hacerlo todo.
Producto de la quiebra que yo tuve, digamos, una experiencia muy fuerte, y era cuando uno está quebrado, uno siente que no sirve para nada.
Sí, he escuchado eso, háblenos de la quiebra, porque aquí regularmente se sienta gente, toda es exitosas. Rondas de inversión, muchos países de América Latina, incluso del resto del mundo, todos vienen acá con su camisa y su loguito de la empresa. Y de verdad que todos cuentan esas historias de éxito, pero pocos se han quebrado, o pocos más bien hablan de la quiebra. Háblenos de la quiebra.
Mira Edwin y a todos los que nos están viendo. Yo cometí el error. Cristi y yo cometimos el error hace un par de años de sacar un libro que se llama “Nos tomó 25 años para ser exitosos de la noche a la mañana”, lo cual era verdad, o sea, nos tomó 25 años para poder sacar la cabeza, pero el nombre es un nombre que todos los días no nos deja dormir porque dice: nos tomó 25 años para ser exitosos. Esa palabra a nosotros nos parece horrible porque, y Christi me lo advirtió desde el principio, me decía “Gordo, yo no siento que esa palabra sea para nosotros”.
Para nosotros el éxito es vivir en familia, disfrutar de lo que hacemos. Entonces digamos que yo estoy en deuda y voy a sacar un libro: “Fracasados pero no destruidos”, y parte de ese, de ese tema, del fracaso. Cuando tú estás fracasado sientes que no sirves absolutamente para nada y yo dije: no, yo necesito una psicóloga corporativa. Me hice un examen que se llamaba el Thomas para ejecutivos. Y a los 15 días me entregaron los resultados y me dijeron: Jorge Andrés, usted es administrador de empresas, ha hecho estas especializaciones, esta maestría. Todo el estudio salió que usted es un pésimo administrador. Miércoles, estudié administración. Cuando me monté al carro Cristi me dijo: que te pasó, estás gris. Le dije: “me acaban de decir que soy pésimo”.
Ese dolor me duró 30 segundos o un minuto máximo, porque a partir de ese dolor aprendí que yo no quería ser ni un buen administrador ni un gerente de compañía. Yo quería innovar y yo quería crecer y crear y hacer. Crear más que crecer, crear. Mientras que Cristi, digamos, tenía un perfil súper ejecutivo, organizada, estructurada y a partir de ahí no me volví a meter en nada que tuviera que ver ni con finanzas, ni con estructura empresarial, ni temas administrativos.
Entonces Cristi es la que maneja, es la que maneja el tema financiero, administrativo y de marketing. Yo estoy metido en el tema de innovación y marketing, pero desde otra línea más, más distinta, desde el punto de vista creativo.
Ya, ya, ya, ya, ya.
No nos pisamos la manguera porque también trabajar como esposos no fue fácil al principio. No es fácil independizar la empresa de la familia. De hecho hacíamos juntas directivas en la cama a las 03:00. Horrible.
Sí…
Digamos que todo eso nos fue llevando poco a poco a entender en qué es bueno el uno y en qué el otro. Si a mí me hablan de finanzas, entiendo el tema financiero, pero no me hablen que tienen un sobregiro, no me hablen que la cuenta va hacia abajo porque me bloqueó completamente.
Yo le quiero preguntar a Jorge cómo es inspirar a la gente, porque en últimas que uno hace empresa con un objetivo y es obviamente generar valor en la calidad de vida de la gente, generar empleo de calidad, cambiar vidas. Es cómo yo concibo la concepción de empresa, mejorar dignamente la calidad de vida de las personas. ¿Pero cómo hace eso? ¿Cómo hace uno para fusionar eso con el deporte que en últimas el deporte es calidad de vida? En últimas, yo he leído muchos informes que dicen que correr o por lo menos hacer ejercicio, hace que la carga del sistema de salud sea más baja, o no sea tan pesada. Y hoy en día Colombia está viviendo una crisis en el sistema de salud. Entonces,¿Cómo se logra esa intersección entre hábitos saludables, entre un modelo de negocio para generar plata y la calidad de vida de la gente?
Digamos que yo creo que el corazón de nuestro negocio se basa inicialmente en la depresión. Cuando a mí me dio la depresión y posteriormente nos quebramos, hubo un momento donde yo creía que la felicidad, que la fórmula mía de felicidad era felicidad igual a dinero, poder y reconocimiento.
Que es el modelo tradicional que nos han vendido.
Eso era lo que yo quería, a lo que yo quería llegar. Y un día nace nuestro tercer hijo y a los ocho días, después de estar en UCI muchos días, nos dicen: entren a despedirse de su hijo. Y ahí digamos me acuerdo perfecto esa escena, Cristi arrodilla llorando, y nos dicen: bueno, despídanse porque ya no va a resistir más el niño.
Y yo dije: si yo me hubiera ganado en esa época, estamos hablando de hace 18 años, el Baloto o la lotería, diez mil millones de pesos, no puedo salvar la vida de mi hijo. Y en ese momento éramos los más famosos de Colombia en franquicias y no podía salvar mi hijo.
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¿Entonces para qué?
Eso cambió completamente, digamos, nuestra forma de ver la vida y para nosotros hoy felicidad es espiritualidad, familia y pasión. Entonces nosotros hoy en día como empresa no hacemos nada que no nos apasione. A mí me pueden ofrecer un negocio que me da un millón de dólares, digamos, al mes, y no es nuestra pasión, para nosotros es casi imposible hacerlo. Y digo casi porque no me las voy a tirar aquí de santo, quién sabe cómo termina uno reaccionando ante una propuesta de esas. Pero la realidad es que nuestro modelo hoy se basa en tener, digamos, la esperanza del día a día, en tener consolidada nuestra familia y trabajar en lo que nos apasiona.
Yo le llamo a eso coherencia. O sea, es tal vez el significado de la palabra coherencia, estar en línea con lo que buscaban desde el comienzo y lo llevaron hacia la empresa.
Nosotros ahí lo que terminamos siendo, digamos, es anti mentalidad empresarial.
Sí, de la tradicional…
Porque cualquiera que nos viera diría: Entonces usted no me diga que salen del aire. Nosotros cuando fuimos donde una contadora, la cambiamos hace como diez años y nos decía: ¿Cuál es su presupuesto de ventas de ese año? Y le decimos: no, no tenemos presupuesto de ventas. Pues no, está loco, porque claro, a nivel de empresa tiene que tener un presupuesto. Nosotros vamos, tenemos un objetivo: hacer lo mejor, dar lo mejor de nosotros, y si damos lo mejor de nosotros, las cosas se van a ir dando. Y la verdad es que ha sido una bendición.
Yo yo le quiero preguntar porque hace, la última vez que hablamos fue hace unos dos años, y ahí estaban en cuatro ciudades, pero ahorita le escuché ya Eje Cafetero y demás. En ese momento me decían que querían ir a Miami y que ojalá empezar a moverse por América Latina. ¿Cómo van con ese objetivo?
Mira, hemos tenido dos contratos firmados para Miami y Panamá, pero digamos que no se han dado las cosas tal como las necesitamos. Entonces la vida nos ha enseñado, incluso el tema de franquicias nos ha enseñado, o de crecimiento de negocios, que hay que ir con paciencia. Yo diría que uno de los grandes enseñanzas es no tomar decisiones, ni cuando estamos en depresión, ni tristes, ni tomar decisiones cuando estamos muy felices o nos está yendo extremadamente bien. Entonces hay que ir paso a paso. Hasta que no tengamos bien establecido lo que queremos hacer, no vamos a crecer.
Y ahorita te quedé debiendo algo con respecto al deporte, porque ahí es que empezó, desde la depresión, porque si no hubiera sido por el deporte y específicamente el running, era lo que yo hacía, correr, yo no hubiera salido de esa depresión ni hubiera salido bien de esa quiebra.
Entonces, ¿Qué hace el deporte? Cuando tú haces deporte permanentemente, las endorfinas, el sistema inmune mejora tu productividad, tu creatividad se dispara. Yo me enfermaba, a mí me daba una gripa cada mes y medio, cada dos meses. Y como nosotros en la casa somos siete, al que le da primero le repite y a mí era el que me daba primero y me repetía.
Entonces ya hoy en día mi cuerpo es completamente distinto. Eso, lo que estás diciendo con respecto al sistema de salud, el deporte, el impacto, transforma la vida de miles de personas.
Sí, sí, sí, sin duda. Le quiero preguntar por el negocio. ¿Cómo está Corre mi tierra hoy en números? Yo sé, me dijo que no es el financiero, pero al comienzo alcanzo a decir 40.000 personas. Pero yo sé que eso mueve más de mil y punta de empleos. Cuéntenos un poco de los números para entender la dimensión.
Me gustó lo que dijiste, ‘marketero’. Digamos que estamos hablando de de cifras que también nosotros no la pensábamos. No solo Corre mi tierra, sino que al año también hacemos Carrera de las Rosas, que es de cáncer de mama. Y en Carrera de las rosas van más de 35.000 personas a apoyar a las mujeres que, digamos, tienen algo con el tema, pues de un alguna enfermedad de cáncer de mama.
Una de cada ocho mujeres a tu alrededor puede contraer esta enfermedad. Entonces digamos: juntando “Carrera de las rosas” y “Corre mi tierra”, estamos hablando de más de 75.000 personas que disfrutan de nuestros eventos porque son personas distintas. En general Rosas es 67% mujeres y en mi tierra 50% mujeres. Entonces entre las dos digamos que hay un crecimiento año a año muy potente.
A nivel de ciudades nosotros hemos venido creciendo también de manera muy conservadora. Iniciamos yendo a Cali, después al año siguiente, en el 2016, fuimos a Barranquilla. 2020, veníamos para Bogotá, pero pasó lo que todo nos pasó, la pandemia. Llegamos a Bogotá en el 2023. 2025 estuvimos el Eje Cafetero y este año por primera vez vamos a Bucaramanga. Entonces no nos cerramos, digamos, a crecer, nos encanta crecer, pero crecer de una manera adecuada, no por ambición. A nosotros no nos mueve la ambición desmedida.
Pues yo que soy corredor aficionado en Colombia y lo contaba, también he corrido afuera, pues sí, creo que ya es uno de los eventos deportivos más reconocidos y del que mucha gente está pendiente, agenda, preguntando cuándo es y demás. Bueno Jorge, es momento de El pitch y es una serie de preguntas para que fuera la caja tratando de que nos conteste fuera de la caja. Así que aquí vamos con El pitch.
Jorge, si pudiera cambiar una regla de los negocios, cuál sería y por qué?
No hacer presupuestos. Porque yo, yo soy de los que creo que si uno hace las cosas con amor, los negocios se van a dar sí o sí.
Jorge, ¿cómo está la salud mental de un emprendedor como usted y, de paso, la salud mental de Cristi, que es la otra persona que emprende con usted?
Digamos que Cristi es una persona muy estable. Es, digamos, la columna vertebral de nuestra compañía, nuestra familia. Yo soy arriba o abajo. Entonces producto de esta depresión que tuve hace 22 años y hoy todavía tomo pastillas antidepresivas. Más de mil cien millones de personas en el mundo hoy sufren trastornos de ansiedad, depresión y estrés. Entonces nosotros tenemos el estrés del día a día, pero tenemos la mejor medicina y es tenemos la esperanza de que Dios va por delante de nosotros, por eso lo que decía ahora: la espiritualidad es un bastión de nuestro negocio, de nuestra vida.
Jorge nos habló de los errores. Si pudiera poner uno sobre la mesa y decir de este es el que jamás, jamás voy a volver a caer, o todo lo contrario, como nos lo decía, del que más aprendí. Díganos de cuál.
Tomar decisiones con tristeza o con alegría es lo peor, la peor decisión que uno puede tomar. Cuando yo me fui a invertir todo nuestro dinero, todo lo que habíamos ganado hasta ese momento en esa franquicia española, alguien me dijo: no, ¿pero usted cómo va a pagar todas esas regalías mensuales? Eso no es un negocio sino pal míster. Y yo le dije: nada, a mí no me importa. Yo meto todos mis huevos en la misma canasta y no me importa.
Imagínese la arrogancia y la ignorancia después de haber hecho tres especializaciones, maestrías. Entonces yo siento que, es más, siento que hay una peor y es la arrogancia de haber estudiado tanto. Es un error muy grande. Uno tiene que tener los pies en la tierra. Estudiar me encanta, leer me encanta, pero mi vida no depende de estudiar.
Jorge, si tuviera un grupo de inversionistas en frente, ¿qué les diría para convencerlos de que invirtieran en en su negocio?
No los convencería. No, no quiero tener inversionistas. Yo quiero trabajar con un propósito donde mi familia pueda disfrutar, donde cada uno de nuestros hijos pueda dar lo mejor de nosotros en nuestro en nuestro negocio. Yo he escuchado muchos, muchos empresarios en Colombia que han vendido sus negocios por cifras multimillonarias, millonarias y una vez los venden dicen: ¿y ahora qué hago? ¿Y yo qué hago con toda esta plata? Perdí mi pasión.
Y uno de ellos es Samuel Azout, cuando vendieron Carulla y Vivero. Otros unos negocios de restaurantes gigantes y decían los vendí y dejé 32 años de experiencia, con la plata que me pagaron, espectacular. Vivo tranquilo, pero ¿ya qué hago? Y esa persona ha invertido en tres negocios y ninguno de los tres le ha dado plata, le ha dado pérdidas, pero lo que construyó durante 32 años ya no es de él.
Con esta terminamos, Jorge, la ronda de El pitch. ¿Cuál es la carrera que le hace falta correr en la vida?
La carrera que me hace falta correr en la vida…. Yo he hecho de todo, no me falta ninguna. Yo les digo sinceramente, he repartido bananos, no me falta ninguna carrera. Yo, yo soy feliz con el día a día. Yo hoy en día siento que no añoro nada distinto a lo que Dios me ha regalado en el día a día.
Yo le digo mucho a mis hijos, todo pasa, cuando uno está mal, tranquilo, que todo pasa, va a estar bien más adelante. Y cuando uno está bien, tranquilo, que también todo pasa, habrá momentos que no va a estar tan bien. Tenemos que tener la esperanza de saber que va a mejorar y también la humildad de saber que todo puede ir para otro lado y hay que estar calmado.
Ahí está. Interesante. Pues volvemos al curso de la entrevista para un par de preguntas más y terminamos. Jorge, si uno dijera: ¿Cómo está el país hoy en día? Cada uno tiene una lectura, cada uno habla de su negocio, cada uno habla de como le ha ido y cada uno habla de cómo está proyectando que le va a ir. Pero pues no puedo dejar de preguntarle a todos los empresarios que pasan por acá sobre el país en el que estamos, ¿Cómo proyecta el país su negocio?
Yo lo voy a contestar como si estuviera aquí sentada Cristi. Es una persona optimista, propositiva y desde hace tres años tomamos una decisión y es no preocuparnos por lo que pasa en el entorno, sino preocuparnos por entregar lo mejor de nosotros día a día. Claro que tenemos preocupaciones: ¿Qué va a pasar? ¿Hacia dónde vamos? Pero de nada nos sirve preocuparnos. Vamos viviendo el día a día y enfrentando cada cada situación.
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Entonces Cristi respondería: Nosotros seguimos firmes con el que venga. Ahora: ¿Qué queremos? Que este país sea un país lleno de prosperidad, que sea un país lleno de libertad y que sea un país donde la seguridad sea fundamental en nuestro día a día.
Y con esta sí terminamos, y es, digamos, esa recomendación, ese mensaje de qué tan difícil es emprender en Colombia, qué tan difícil es crear, qué tan difícil es hacer negocios, pero sobre todo, qué tan difícil es que sean sostenibles.
Hacer empresa en Colombia es muy difícil y yo no creo que solo en Colombia. Yo creo que en el mundo hacer empresa es muy difícil, lo que pasa es que si uno va a Estados Unidos, Estados Unidos está hecho para los emprendedores. En Colombia es muy difícil, los impuestos son muy altos. Yo digo que para ser emprendedor en Colombia se requiere de una alta capacidad de sufrir y de llorar desde el corazón.
Y yo siempre pongo una analogía y es: ser emprendedor es como una montaña rusa, va uno hacia arriba, después se descuelga y baja y cuando sube sube más de donde uno había llegado, pero vuelve y se descuelga. Y cuando uno va en esas curvas de bajada, uno ve a los del lado que son, que trabajan en una empresa, y uno dice: ellos tienen estabilidad, van creciendo, y a uno le da como cierta, digamos la palabra, envidia, pero yo les digo una cosa, si a mí me dijeran hoy que me vaya a emplear en el mundo corporativo, al otro día me echan. Yo no me emplearía por nada del mundo. Pero estoy seguro que emprender no es para todo el mundo, como hoy en día queremos hacerle creer a muchas personas del emprendimiento. Para ser emprendedor hay que renunciar, renunciar a muchas comodidades.
Pues ahí estuvo Jorge Andrés Orozco con junto con Cris, que no está acá, Cristina Martínez, los creadores de Corre mi tierra, ya 70.000 personas corriendo por las calles de Colombia.
Hermoso. Cristi está, desde mi corazón. Muchas cosas de las que he dicho, Cristi las hubiera hecho igualita.
Pues aquí está Jorge, un gusto.
Edwin, el placer es mío.
Un placer de nuevo volvernos a ver. Este contenido queda guardado en todas las plataformas digitales de El Espectador. Como les conté en algún momento de la entrevista, va en audio a Spotify, va en texto a todos nuestros suscriptores. Dentro de los contenidos cerrados y en video, como lo están viendo en este momento, abierto por YouTube y por www.elespectador.com. Esto fue emprendimiento y liderazgo de El Espectador. Hoy con Jorge Andrés Orozco, de Corre mi tierra. Hasta pronto.
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