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Lo que el pueblo necesita

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A medida que se acercan las elecciones presidenciales, los discursos políticos se inflan como globos: promesas por aquí, abrazos por allá, selfies, caravanas, jingles pegajosos y la clásica frase de “ahora sí vamos a cambiar el país”. Pero si algo nos ha enseñado esta generación es que ya no nos tragamos cuentos fáciles. El pueblo —y, sobre todo, la juventud— ya no quiere más maquillaje en el sistema. Queremos cirugía real.

¿Qué necesita el pueblo? Lo diré claro: el pueblo necesita dignidad, y la dignidad empieza por lo básico. Trabajo estable, educación gratuita de calidad, acceso a salud sin mendigar, oportunidades reales para emprender, vivir sin miedo, sin hambre y sin que el futuro dependa de a qué político le rezas.

Pero también necesitamos políticos que escuchen, no que dicten desde una tarima. Que se bajen del carro blindado y caminen en los barrios. Que se mojen los zapatos en la lluvia de necesidades. Que entiendan que una hoja de vida con cinco maestrías en el exterior no vale nada si no comprenden lo que cuesta un almuerzo en el mercado de Bazurto.

¿Y qué no necesitamos? No necesitamos salvadores vestidos de populismo, ni nuevos “mesías” digitales que se creen virales en TikTok, pero están vacíos de contenido. No necesitamos discursos reciclados, llenos de odio, miedo o división. No necesitamos más politiqueros que prometen empleo mientras sus familias monopolizan los cargos públicos.

Tampoco necesitamos más reformas que se firman en Bogotá sin consultar a quienes las sufren en La Guajira, en el Chocó, en los barrios de Cartagena. No queremos que hablen de nosotros; queremos que hablen con nosotros. Basta de decisiones a puerta cerrada.

La juventud no es el futuro, es el presente. Somos más que votos jóvenes: somos ideas frescas, manos dispuestas, voces críticas y, sí, también somos rabia y esperanza. Queremos participar, no solo opinar. Queremos que nos dejen construir país, no solo aplaudir discursos.

Así que, señor candidato o candidata: si quiere conectarse con el pueblo, no nos diga lo que cree que queremos oír. Escuche lo que ya estamos gritando hace años: queremos vivir con dignidad, decidir sin miedo y construir una Colombia sin maquillaje. Eso sí sería histórico.

Porque lo que el pueblo necesita no es un político más: es una nueva forma de hacer política.

Jesús David Tatis Guerra

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