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El mendigo que se burlaba de Platón

Diógenes el cínico nació en Sinope, ciudad del Imperio otomano, hoy Turquía. Tuvo que exiliarse en Grecia con su padre, un banquero acusado de falsificar moneda. Vivía en una tinaja de barro, de las que se usaban como féretros. Cínico significa canino, epíteto que no le molestaba. “Soy como un perro: le muevo la cola al que me da algo, ladro a los que no me dan nada y muerdo a los malvados”.

Luego de masturbarse en mitad del ágora, suspiraba: “Ojalá pudiera calmar el hambre frotándome el vientre”.

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