
A las once el cuarteto vocal Svetoglas se presentó en la Capilla Sofitel Legeng Santa Clara. Para algo estaban viniendo de tan lejos, vistiendo coloridos trajes típicos de su país. Armados con sus voces, sin instrumentos, interpretaron obras de Daniel Sapassov, Milen Ivanov, Svetoglas y otros nombres que hay que mencionar mucho para aprendérselos. Música popular búlgara elaborada. En un momento, el cuarteto vocal Svetoglas dio espacio a lo que parecía improvisación. Dio la sensación de saltarse el guión, dos mezclando canto con charla. Uno de ellos, entre canción y canción, explicó en inglés cada pieza. Los cautro evocaron las melodías que cantaban sus abuelos, de quienes heredaron lo que vinieron a mostrar. Cantos populares búlgaros incomprensibles a los oídos del visitante que va por primera vez a Cartagena en plan festival y a los del público que cada año asiste al IX Festival Internacional de Música de Cartagena. ¿O no? Algunos lucían muy conectados con los cantos populares.
Foto: David Schwarz
Svetoglas es uno de los platos fuertes del día. El concierto de las once lo repetirán a las cuatro de la tarde. Si vinieron de tan lejos es por algo. En youtube su canción El misterio de la polifonía búlgara tiene más de dos mil vistas. Con un segundo acercamiento (segunda función hoy lunes feriado a las 4 de la tarde), la experiencia sensorial con ellos, supongo, será igual. Sin embargo, la experiencia queda para contarla en una reunión. Los cantos populares búlgaros estuvieron en Cartagena antes del Cuarteto Balanescu, de Rumania. Rumano inolvidable George Hagi y el búlgaro Hristo Stoichkov, nombres fáciles de retener porque es más fácil recordar a la gente que hace goles. Uno debería saber más de la música del Mediterráneo. Para eso está el festival, aunque al final, al menos hoy, quede una sensación de color blanco.