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La industria petrolera ha tenido vientos en contra recientemente. Eso es innegable. En el entorno nacional el negocio petrolero estuvo afectado por el comportamiento de la tasa de cambio (dólar), la debilidad del precio internacional del crudo de referencia local y el aspecto fiscal.
En el país crece la preocupación por el descenso en las reservas, que pasaron de 8,2 años a 7,6, con el antecedente de que ahora la petrolera colombiana debe raspar pozos, entre los que tiene actualmente y los que espera le sean otorgados por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (AH), que fueron cerrados por diversos motivos, incluyendo orden público y demoras en licenciamiento.
El camino de Ecopetrol para los próximos días parece encumbrarse aún más. Para el 22 de marzo se espera una asamblea general de accionistas, en la que se deberá conocer la ruta que le espera a la compañía para los próximos años.
Esta reunión llega en medio de la propuesta de nuevos miembros para integrar la junta directiva de la petrolera estatal. El ambiente alrededor del gobierno corporativo se enrarece, según Juan Carlos Echeverry, expresidente de la petrolera y exministro de Hacienda, quien ve el panorama como preocupante “en costos internos de Ecopetrol, creciente deterioro del equipo técnico y en la gobernanza por los inminentes cambios en la junta directiva. Pueden llegar allí personas que descreen del petróleo y el gas, que es un contrasentido”, afirmó el economista, quien también participó en la elección presidencial que dio por ganador al presidente Gustavo Petro.
La otra realidad es que hasta ahora el 77 % de la producción de Ecopetrol “se sustenta en el recobro mejorado que hemos encontrado en nuestros campos, y en eso vamos a seguir trabajando para mantener los niveles de producción”, según Ricardo Roa, presidente de la petrolera.
Roa admitió que la meta de producción petrolera para este año “es un poquito por debajo” de la registrada en 2023.
Un aspecto para tener en cuenta en este nuevo escenario donde ha comenzado a moverse Ecopetrol es que una porción importante de las menguadas reservas petroleras de la compañía proviene del exterior y de una actividad proscrita en el país: el fracking. Son 89.000 barriles equivalentes al día que se producen en el Permian en Estados Unidos. Ese contrato se extingue en unos tres años.
“El país necesita que Gobierno e industria trabajemos de manera articulada para viabilizar la exploración, pues año a año, a medida que se van produciendo/consumiendo las reservas, según los resultados de la actividad exploratoria, también se van incorporando nuevas reservas. Aquí es importante recordar que el recobro mejorado permite producir reservas ya descubiertas, mientras la nueva exploración de hidrocarburos favorece encontrar nuevas”, argumenta Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP).
¿Se viene un desabastecimiento de petróleo en Colombia?
Durante la entrega de resultados financieros de la petrolera colombiana registrados el año pasado, Roa manifestó que “iniciamos 2023 con 2.011 millones de barriles equivalentes de petróleo y cerramos ese año con cerca de 1.810 millones de barriles equivalentes de petróleo y gas”.
Explicó que en la relación reservas/producción el año pasado era de 8,2 años y ahora es 7,6. En crudo equivale al 77 %, se hizo una reposición importante de las reservas de 93 millones de barriles, “pero dada la baja en el precio de referencia (Brent), y por el período de maduración que tienen las reservas para pasar de 2P (probadas y probables) a 1P (reservas probadas) eso hizo que bajáramos en 54 millones de barriles de ese balance que se tenía en 2022”, explicó el funcionario.
Para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, “los impactos de la reducción en reservas se darían en el mediano plazo, afectando la producción de petróleo, las exportaciones, la generación de divisas y los ingresos fiscales”. Y agregó: “Es fundamental que se continúen haciendo los esfuerzos desde el Gobierno Nacional y desde el propio Ecopetrol para seguir invirtiendo en exploración y evitar una afectación importante a las finanzas públicas”, destacó.
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En la visión de Echeverry, lo más preocupante, más allá de los resultados generales de la petrolera, es la caída en las reservas de gas. “Lo de fondo es la lenta reposición de reservas, en especial de gas. Se está configurando una crisis energética para 2026 por la falta de desarrollo del gas que hemos encontrado”.
Desde la esquina del sindicalismo igual aflora el nerviosismo. César Loza, presidente de la Unión Sindical Obrera (USO), a pesar de defender los resultados financieros de Ecopetrol, manifiesta inquietud por el futuro de las reservas. Señala que en las cuentas de la petrolera colombiana “hay que precisar que están entrando 89.000 barriles equivalentes al día que se producen en el Permian mediante yacimientos no convencionales (fracking)”.
Loza recuerda que en esa relación contractual Ecopetrol tiene el 49 % y OXY, el 51 %. “Este contrato va hasta 2026, después de eso, esos 89.000 barriles no van a ingresar, con un impacto sustancial en la producción de Ecopetrol, pero más que eso está la preocupación por la reincorporación de reservas”.
Al coro de preocupaciones se suma también José Ignacio López, presidente de ANIF, quien no ve con buenos ojos “la velocidad con la cual se están reduciendo las reservas. También preocupa el nivel de producción, donde si bien las cifras pueden ser un poco más alentadoras, hay que decirlo, no toda esa producción está ocurriendo en el país: se podría estar hablando de una producción doméstica cercana a los 640.000 barriles, que es preocupante”.
López es claro en afirmar que, de seguir así, “estamos a la vuelta de la esquina, dos o tres años, donde ya no tengamos la capacidad ni siquiera de autoabastecer la refinación local”.