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“PIPE pilo, efectivo, mediático y por completar”

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La primera reacción que uno tiene al entender el Programa de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE 2.0), que lanzó recientemente el Gobierno Nacional a la opinión pública, es que se trata de casi tres veces (en el monto a invertir) el PIPE 1.0 lanzado en años anteriores, que tiene a su haber este último (quizás en parte junto con otras medidas del Gobierno y un buen desempeño de la economía en años anteriores) la disminución persistente y sobresaliente de las tasas de desempleo y de informalidad en Colombia.

Durante los últimos cuatro años venimos mostrando tasas de desempleo que mes tras mes (a excepción del último) son las menores en los últimos 10 a 15 años, y dicho resultado es francamente sobresaliente. Si entonces lo medimos por la cantidad de dinero, estamos ante una propuesta de enorme impacto.

Dicho lo anterior, es bueno señalar que buena parte del PIPE 2.0 es un empaquetamiento de gastos e inversiones de varios años (aparte del uso de ahorros en regalías de años anteriores), ya contempladas en el presupuesto nacional o en el plan de inversiones, que por lo tanto ya estaban asignados en su destinación genérica, pero posiblemente no en la específica. Si no fuese así, tendríamos un aumento al déficit fiscal que multiplicaría el que se ha estimado tenemos actualmente por el problema de los precios del petróleo y otros factores estructurales. Lo anterior no ocurre, lo que significa entonces que el monto en términos gruesos ya se había contemplado, luego el efecto adicional real es especialmente importante en la generación de expectativas positivas de que hay un plan para crecer, asunto que no es de poca monta en una economía.

Lo segundo destacable son los objetivos y las metas que se propone más allá de la generación de nuevos empleos, como la diversificación de exportaciones (hasta por US$30 mil millones que solventarían lo que perdemos por petróleo), el aumento en la productividad empresarial en un 15% y el sostener un muy alto dato de inversión extranjera directa (US$16.000 millones). Tenemos entonces instrumentos para evaluar el ambicioso impacto de PIPE 2.0 en 2018 y saber si fue efectivo o no.

Lo tercero a decir es que PIPE 2.0 es bueno, en lo que contempla en inversiones en infraestructura, así como en las estrategias que propone para vivienda y educación. Sobresale el esfuerzo por orientar los recursos de infraestructura al mejoramiento o creación de 1.500 colegios que de lograrse (y este es un asunto por verse aún) significaría un avance muy importante de cubrir el déficit de aulas en un 60%. Para destacar también el enfoque por mejorar la calidad de la vivienda rural y por construir en un año en vivienda rural lo que se hizo en 4 años, agilizando procesos y mejorando la calidad de la vivienda construida.

Dentro de los lunares del Plan francamente se queda muy corto en industria, en particular en los temas que más preocupan como son la afectación de la rentabilidad por los excesivos costos de energía, logísticos y de transporte, así como la alta carga tributaria. También es muy débil en estrategias concretas y efectivas, y no sólo intenciones en el tema del contrabando. Y, finalmente, en innovación la propuesta es interesante, pero muy pobre en inversión.

En otros sectores como comercio, agro, minería e hidrocarburos tiene avances interesantes y posiblemente muy efectivos que facilitarían la exploración en el tercer caso y la operación y los trámites en el primero, que tienen que ir acompañados de aclarar el tema de las tierras y garantizar estabilidad jurídica.

El PIPE suena bien mediáticamente, será muy efectivo en generación de empleo y en fortalecer la estrategia de vías y vivienda con un sobresaliente acento social en educación, vivienda rural y vías secundarias, así como en un impacto territorial muy interesante. Sin embargo, se queda incompleto y con tareas pendientes en industria y en una estrategia efectiva que nos permita ser más competitivos en el mediano y largo plazo para crecer, ojalá, a tasas superiores al 5 o 6%, asunto que es posible en una nación que tiene todo el potencial para hacerlo.


jrestrep@gmail.com
Twitter: @jrestrp

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