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Ucrania y Rusia, que ahora se muestran los dientes, estaban muy unidos en términos políticos y futbolísticos cerca del final de la era soviética. Ahora, ante la incertidumbre por los conflictos territoriales, geopolíticos y nacionalistas, es evidente que la relación de varios siglos que tenían alcanzó un punto de difícil retorno…
Antes de formar parte de la URSS, algunos territorios del este de Ucrania como Lugansk, Donetsk y la península de Crimea pertenecían a Rusia. No obstante, bajo control soviético pasaron a ser parte de Ucrania. Lo anterior, si bien causó algunas incomodidades a los sectores rusos más nacionalistas de la época, al estar ambas naciones en un mismo país, no hubo motivos para conflictos.
La base de la selección soviética eran Rusia y Ucrania. En México 1986, de los 22 jugadores inscritos para el torneo, 20 eran rusos o ucranianos. Cuatro años más tarde, la cifra fue la misma. La liga soviética también estaba monopolizada por ambas naciones. De los 16 equipos que disputaron la última edición de la primera división en 1991, sólo cuatro provenían de otras repúblicas.
Del amor al odio
Pese a la caída de la Unión Soviética en el 91, ambos países mantuvieron sus lazos, en especial por la presencia rusa en los territorios del este de Ucrania. No obstante, con el paso de los años, Kiev se alejó de la influencia rusa y se acercó a occidente, por lo que tras 20 años de independencia se mostraron a favor de entrar a la Unión Europea. Decisión que molestó no solo a Rusia, sino también a la población del este ucraniano.
Así nació una movilización masiva que tuvo como epicentro el Maidán, la plaza principal de Kiev. Los manifestantes exigían que Ucrania entrara a la UE. Viktor Yanukovich, presidente por aquel entonces y cercano al Kremlin, dijo que lo intentaría pero no lo hizo. Esto caldeó los ánimos de las movilizaciones tanto a favor como en contra de la anexión. Al final, 89 personas murieron en medio de las protestas a causa de la represión policial y Yanukovich huyó del país, por lo que fue destituido.
Después de este episodio, las relaciones ruso-ucranianas fueron cada vez más tensas. En 2014, la población mayoritariamente rusa de Crimea declaró su independencia y anexión a Rusia en un referendo que no fue reconocido por Kiev ni por la comunidad internacional. Ese mismo año, grupos armados prorrusos autoproclamaron a los óblast de Lugansk y Donetsk como repúblicas independientes. De ahí el estallido de la guerra del Donbás entre el ejército ucraniano y los separatistas.
El equipo que tuvo que dejar su casa
Uno de los principales afectados por el conflicto es el Shakhtar Donetsk. Su sede se convirtió en la principal ciudad en poder de los separatistas prorrusos, por lo que es escenario de combates con las fuerzas ucranianas desde abril de 2015. Los mineros, como se conocen popularmente en Ucrania, se trasladaron primero a Liev, luego a Járkov y por último a Kiev.
Algunos de los integrantes del equipo prefirieron quedarse en Donetsk para demostrar su apoyo a la República Popular de Donetsk. Un ejemplo fueron las leyendas de la era soviética del club como Yuriy Dehteryov e Igor Petrov. Este último se convirtió incluso en el presidente de la unión de fútbol del autoproclamado estado de Donetsk.
Tras el estallido de la Guerra del Donbás en 2014, varios equipos de la liga ucraniana usaron camisetas con el lema “Gloria al ejército ucraniano”. Como protesta antibélica, los jugadores del Shakhtar se rehusaron a hacerlo. Por otra parte, ese mismo año su estadio, el Donbás Arena, resultó afectado tras varios bombardeos.
El presidente del club, Rinat Akhmetov, ha jugado un papel dentro del conflicto. El dirigente apoyó la campaña presidencial de Yanukovich, ha hecho donaciones a la gente del Donbás aunque también pesan sobre él rumores de haber financiado a los separatistas, cosa que él niega. Incluso, el gobierno del actual presidente, Volodymyr Zelensky, lo ha acusado de golpista.
El veto a Yaroslav Rakitskiy
Desde el estallido de la guerra del Donbás, el defensor Yaroslav Rakitskyi fue cuestionado por no cantar el himno nacional cuando jugaba para Ucrania. Si eso ya tuvo impacto en la opinión pública de su país, cuando fichó por el Zenit ruso, cruzó un límite que le costó ser vetado de la selección.
“Pase lo que pase, tienes que respetar a tu gente y a tu país”, dijo Artem Fedetskyi, jugador ucraniano que coincidió con Rakitskiy en la selección y el Shakhtar. El exfutbolista, que tras su retiro se adhirió al partido proeuropeo Servant of the People, consideró que sería muy complicado que Andriy Schevchenko, entonces seleccionador de Ucrania, volviera a llamar al central del Zenit. Dicho y hecho.
En noviembre del 2019, tras llevar más de un año sin ser convocado, Rakitskyi felicitó a su selección por clasificar a la Euro 2020, pero anunció su retiro como internacional. En su mensaje, escrito en ruso, mencionó entre las razones que “el fútbol se ha convertido en política”.
Jugar en Rusia puede mandar un mensaje equivocado por los tiempos actuales. “La opción con la transferencia de Andrey Yarmolenko a un club ruso ni siquiera se puede discutir”, dijo Vadim Shabliy, agente del extremo del West Ham. Similar es el caso del delantero Roman Yaremchuk, que en una entrevista sobre la posibilidad de jugar en la liga rusa, contestó que “en la situación actual no iría”.
Ucrania y su polémico uniforme
En la última Eurocopa, Ucrania presentó un uniforme que tenía un mapa del país en el que incluían la península de Crimea. Esa indumentaria no gustó a los rusos ni a la Uefa, aunque con esta última el problema no fue mostrar los territorios en disputa, sino los mensajes que tenía dentro y fuera del cuello.
Las leyendas que causaron la polémica eran las frases Слава Україні! y Героям слава! (¡Gloria a Ucrania!, ¡Gloria a sus héroes!), lemas habitualmente usados por los nacionalistas en contra de los separatistas. La federación rusa calificó el gesto de provocación y el máximo ente del fútbol europeo ordenó al conjunto ucraniano retirar el lema por considerarlo de “naturaleza claramente política”.
Quien sí se mostró satisfecho con la indumentaria fue el presidente Zelensky, que posó con la camiseta y dijo en su Instagram: Nuestro país es uno e indivisible. Crimea es Ucrania”.
En la actualidad, ambos países tienen problemas más importantes que el fútbol. Sin embargo, en poco más de un mes ambos definirán su cupo al mundial. El 24 de marzo Rusia se batirá a duelo con Polonia y Ucrania hará lo mismo contra Escocia. De ganar estarían a un partido de Catar.