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1.000 maneras de no morir

Desde ayer y hasta el 26 de noviembre se reúnen en Bogotá profesionales de la industria creativa para enseñar cómo vivir del arte.

25 de agosto de 2015 – 07:31 a. m.

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En la universidad abundan los manuales. Un conjunto de reglas que enseñan cómo hacer bien lo que uno, normalmente, cree hacer bien. Hay manuales de periodismo, de literatura, de arte. ¿Cómo usar el color? ¿Cómo pintar por dentro y no salirse de la raya? ¿Cómo hacer que al otro le guste? Las universidades enseñan conceptos que equivalen a lo que uno debería saber sobre lo que hará para vivir. El problema es que la mayoría de veces en ninguna universidad enseñan cómo vivir de lo que a uno realmente le gusta hacer. Por eso, y tal vez por la misma inconformidad con el mercado y las ofertas que hay para los artistas, nació 1.000 Maneras de No Morir, una estrategia que pretende mostrar a los creadores en diferentes ámbitos las perspectivas de otros profesionales en cuanto a creatividad, consolidación de ideas y autogestión del trabajo. “No queríamos hacer ni un festival ni un congreso que aglutinara a muchas personas y tuviera poca profundidad. La idea era hacer un encuentro que se dividiera en ciclos, en este caso tres, que llevara a los asistentes a encontrar nuevas y mejores maneras de crear y vivir de eso”, afirma Felipe Bedoya, ilustrador colombiano y uno de los organizadores del evento. El encuentro se inicia con el taller del español Fernando Baptista, ilustrador y artista plástico, creador de las infografías de la revista National Geographic, quien abrirá el ciclo 1: “Investigación y visualización”, donde estarán José Duarte, diseñador colombiano, y Amalia Andrade, escritora visual, como se define ella. “La cultura no es sólo para el tiempo libre; debe ser una inversión constante. En el país, muchas veces la cultura es entendida desde el entretenimiento, y necesitamos que, al igual que el deporte y otras muestras, el arte tenga mayor visibilización. La idea es conectar artistas entre sí para que se ayuden mutuamente, para entendernos desde una manera diferente a la competencia”, asegura Bedoya. Los otros dos ciclos de 1.000 Maneras de No Morir son “Recursividad e intercambio” y “Empoderamiento y autogestión”. Todos cuentan con invitados extranjeros y nacionales que brindarán herramientas para abrir las perspectivas y posibilidades de creación de los asistentes a los talleres, charlas y exposiciones. La idea Hace seis meses tomó forma. El equipo Modus, una plataforma cultural y artística del país fue quien dio vida a Mil Maneras de No Morir. Entre los diferentes creativos que conforman el equipo Modus surgió la idea de crear un espacio donde la industria del arte dejara de trabajar como un archipiélago y se generaran líneas de conexión que ayudaran a formar una cultura de gestión del trabajo y de movilización del arte. “A veces la industria artística es tan carnívora que imposibilita el trabajo en equipo”, cuenta Felipe Bedoya. El encuentro intenta focalizar en temas específicos las dudas, las inconformidades y las expectativas de los creadores frente al mercado y apoyar la independización del trabajo de los creadores con herramientas que fueron usadas y comprobadas por otros artistas. Mil Maneras de No Morir es un encuentro por creadores para creadores. Haz clic aquí para conocer más información acerca del encuentro.  

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