Conciencia en llamas
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Un oficial de las Fuerzas Aéreas en servicio activo se dirige hacia la embajada israelí en Washington, se envuelve en llamas y, mientras el fuego lo consume, exclama fervorosamente: Free Palestine! (¡Palestina libre!). ¿Este joven ha caído en las garras de la locura? ¿Quizá danza en la sinfonía de los trastornos? ¿Ha extraviado su razón en las sombras? No lo sé, tal vez. O quizá nuestra perspectiva esté desviada. Aquellos que han perdido la razón pueden persistir entre los vivos, entre quienes depositarán su voto a favor de Biden o Trump, respaldan a Meloni en Italia, a Scholz en Alemania, a Trudeau en Canadá, a Milei en Argentina, a Zunak en Reino Unido o a Macron en Francia. Puede que pervivan cuerpos que han expirado sin conocer su ocaso, ocultándose tras el manto de una ideología siniestra; sus ojos destilan un aroma a carne podrida, la carne calcinada de miles de palestinos, hombres, mujeres, ancianos e infantes asesinados en Gaza. Entre los difuntos que conservan el alma quizás algunos optaron por inmolarse frente a una embajada, anhelando la eternidad en la memoria colectiva. Así, aspiraron a conquistar la lucidez que, por un tiempo, les fue arrebatada. “No seguiré siendo cómplice de un genocidio”, declaró Aaron Bushnell, el aviador que, a sus 25 años, nos entregó su conciencia en llamas.
Juan Francisco Tirado González. Bucaramanga, Santander.
Sobre un editorial
El editorial parte de una premisa razonablemente cierta: “No es cierto que solo los perfiles técnicos deban ser invitados a formar parte de un gobierno”. Sin embargo, creo que hasta el momento nadie ha reclamado que todo el gobierno deba estar en manos de tecnócratas; hay ciertos cargos, que son los que entran en la discusión, que definitivamente requieren experiencia y conocimiento o, por lo menos, que los funcionarios designados se coloquen a la altura de los mismos, así sea con una corta preparación previa. Ejemplos en este gobierno abundan. E incluso para cargos para los que usualmente se nombran políticos y amigos, como los consulados y embajadas, se ha visto que por falta de esa preparación o experiencia se han cometido cualquier cantidad de contravenciones diplomáticas, y continúan acumulándose. Además de los errores en Hacienda que pagan nóminas duplicadas y hasta triplicadas. Es por esto que sí, es verdad que no solo la tecnocracia debe gobernar completamente, pero sí debe estar presente para indicar cómo convertir las ideas en realidad estableciendo el cómo. Es similar a las relaciones profesionales entre arquitectura e ingeniería: un arquitecto puede soñar con hacer casas en el aire, pero el ingeniero le dirá si su idea es realizable o no.
Leonardo Fabio Miranda Bustos. Yopal, Casanare.
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