
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Hay un refrán que dice: “No hay nada más cobarde que el dinero”.
Aunque afincado en la sabiduría popular, el dicho tiene una carga de profundidad que bien puede comprobarse por estos días de volatilidad en medio de las hostilidades contra Irán.
Mientras el precio de varios activos y productos sufre desfases, el precio del oro ha mostrado varios repuntes en medio de la incertidumbre por el futuro (o final) de la violencia en Oriente Medio.
El oro es uno de los llamados activos refugio: una esquina del mercado en donde se van a refugiar los capitales cuando hay choques globales, como las guerras o como la pandemia de covid-19, por ejemplo.
Otro de estos refugios para el capital, típicamente, es el dólar (mediante inversiones en bonos del tesoro, por ejemplo).
Pero en tiempos recientes, el dólar ha ido perdiendo algo de protagonismo en este aspecto por cuenta de un debilitamiento global en el cual tienen que ver varios factores geopolíticos, que incluyen a Donald Trump.
A finales de enero pasado, con el dólar estadounidense registrando una depreciación frente a varias de las principales monedas del mundo, el presidente Donald Trump fue consultado por periodistas sobre el comportamiento de la divisa.
La respuesta del mandatario fue: “Me parece genial. Miren los negocios que estamos haciendo. Al dólar le está yendo muy bien”.
La Casa Blanca interpreta los retrocesos del billete verde como una dinámica que encaja con las prioridades económicas del país, que están más alineadas con la reindustrialización y las exportaciones, que con las importaciones.
Un reciente análisis de ANIF da cuenta de este movimiento en los activos refugio. “Tradicionalmente, el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro han ocupado el lugar central como activos seguros, respaldados por la profundidad de los mercados financieros de Estados Unidos, la estabilidad institucional y su rol como moneda de reserva global. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una transición gradual hacia un sistema más diversificado, donde el oro ha recuperado protagonismo como reserva de valor, especialmente entre bancos centrales de economías emergentes”.
Pero, a la vez, añaden: “Este cambio no implica un abandono del dólar, sino más bien una reconfiguración del sistema que lo sostiene”.

¿Cómo se están comportando el dólar y el oro como activos refugio?
Según el análisis de ANIF, el dato más revelador de este cambio se puede ver a través de las reservas internacionales: la participación del dólar ronda el 57 % si se excluye el oro, pero cuando el metal se incorpora como activo de reserva, esa cifra cae al 45 %.
Este no es un asunto nuevo, pues desde finales de los años 90, cuando el dólar representaba más del 70 % de las reservas globales, el declive ha sido sostenido. Y la acumulación de oro por parte de los bancos centrales ya alcanza ritmos no vistos desde los años 60.
El punto de quiebre más reciente es histórico: por primera vez en décadas, el valor de las reservas globales en oro superó al de los activos denominados en dólares. ANIF señala que este cruce no es sólo una reasignación de portafolios, sino un cambio en la percepción de riesgo global. El oro ha ganado terreno precisamente donde el dólar muestra algunas debilidades, especialmente ante escenarios de disrupción sistémica, conflictos geopolíticos y la posibilidad de restricciones financieras como las sanciones.

Detrás de esta preferencia por el oro hay una lógica que va más allá de la coyuntura. En un entorno de inflación elevada, tasas de interés reales inciertas y niveles históricos de deuda soberana de Estados Unidos, el metal ofrece algo que los bonos del Tesoro no garantizan: una reserva de valor que no está sujeta a decisiones de política monetaria. Cuando las tasas suben, los bonos caen. El oro, en cambio, tiende a beneficiarse de la incertidumbre prolongada.
Si bien no estamos ante un fin del dólar bajo ningún criterio, lo que sí permiten ver esto datos es que las estructuras del sistema financiero y las lógicas de su operación están cambiando. Y la diversificación se vuelve, más que una estrategia, en una especie de dogma vital.
💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.