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El presidente Gustavo Petro ha sido claro en que la apuesta de su Gobierno es dar un paso radical en la descarbonización de la economía, el proceso pasa por quitarles peso a las industrias extractivas. ¿Realmente se ve esa reconfiguración en las exportaciones?
En el primer trimestre del año las ventas externas de Colombia crecieron un 15,5 %, pese a la revaluación del peso frente al dólar, que es una desventaja para quienes envían sus productos al exterior. Por sectores, el agro, alimentos y bebidas creció 8,1 %; combustibles y productos de las industrias extractivas, 5,4 %; manufacturas cayó 1,1 %, y otros sectores creció 133,1 %. Pero esta fotografía de solo tres meses es insuficiente para sacar conclusiones.
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El agro como motor
Si analizamos el comportamiento de las exportaciones colombianas desde 2019, tanto en los montos exportados como en la participación de cada sector en el total (vea las gráficas al final), es claro que las ventas de productos agropecuarios, alimentos y bebidas han ganado terreno.
Para 2019, las ventas externas del agro sumaron USD 7.363 millones, mientras que en 2025 fueron USD 15.307 millones, un aumento del 107,9 %. Mientras que en el mismo período el incremento en las exportaciones totales fue mucho menor, de solo 27,1 %.
El agro cada vez tiene más peso: en 2019 tenía una participación de 18,6 %, mientras en 2025 representó el 30,5 % del total. Los datos disponibles para 2026 muestran que la tendencia se mantiene: con corte a marzo, este sector tuvo una participación del 28,8 %.
¿Qué está impulsando? En 2025, el producto que más creció en ventas, según las cifras del DANE, fue el café sin tostar, en un año de precios históricamente altos, y le siguen el aceite de palma y sus fracciones. Mientras que en el primer trimestre de 2026 los principales motores fueron bananos, frutas frescas y aceite de palma.
Los avances que hoy vemos en el agro no se dieron de la noche a la mañana. Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá, explicó a El Espectador que la reconfiguración se da en el largo plazo: “El proceso de diversificación exportadora lleva todo el siglo. Productos que aportaban de manera reducida al total de exportaciones han ido creciendo durante décadas. Por ejemplo, ya se ven resultados en el sector agrícola”.
En varias ocasiones, Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), ha explicado que la diversificación, tanto de mercados como de la canasta exportadora, es un proceso que toma tiempo. Por ejemplo, el protocolo para llevar aguacate Hass a Estados Unidos llevó una década.
Otro factor clave para entender esta reconfiguración, sostiene Pérez, es que hasta antes de la guerra en Oriente Medio los productos que tradicionalmente exporta Colombia (como el petróleo) registraban precios bajos, pero además el país estaba vendiendo menos volúmenes. Esta tendencia, en su concepto, “refuerza” la notoriedad de sectores como el agro en la canasta exportadora.
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¿Y los combustibles?
La participación de combustibles y productos de las industrias extractivas en las exportaciones se ha reducido de manera sostenida desde 2022, que fue un muy buen año para el sector, principalmente por los altos precios del petróleo. En ese momento representaba el 55,9 % del total, y para 2025 cayó al 38,2 %.
En montos de ventas externas, si comparamos 2022 y 2025, la caída de combustibles y productos de las industrias extractivas es del 39,7 %; frente a 2019, año antes de la pandemia, la disminución es del 12,8 %.
Las caídas en exportaciones son otro síntoma del mal desempeño económico de un sector que antes lideraba: el año pasado la explotación de minas y canteras registró el peor resultado dentro de las actividades económicas, con una contracción del 6,2 % en el PIB. Los gremios atribuyen los números rojos a las políticas del gobierno de Gustavo Petro, desde la decisión de no firmar nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos hasta el aumento de impuestos.
En el primer trimestre de 2026, si bien la participación de combustibles y productos de las industrias extractivas sigue siendo menor a la que veíamos antes, en el monto de las exportaciones se registra un repunte del 5,4 %. El aumento se debe a hulla, coque, briquetas y petróleo, que son justamente las categorías que más habían caído el año pasado. La coyuntura, con un brent por encima de los USD 100, en medio de la guerra en Oriente Medio, ha impulsado las ventas externas del sector.
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Brilla como oro
La participación de la manufactura en las exportaciones se ha mantenido relativamente estable. En 2025 hubo un crecimiento en las ventas externas del 4,8 % frente a 2024, impulsado principalmente por productos químicos y maquinaria y equipo de transporte. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 se registró una caída del 1,1 % frente al mismo período del año pasado.
En los primeros tres meses de 2026 la categoría de otros sectores ha crecido un 133 %. El motor detrás de este incremento es el oro. Como explicó el centro de investigaciones económicas ANIF en un informe reciente, el comportamiento tiene que ver con los precios, por el papel del oro como activo refugio en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Colombia necesita vender más
Aunque en el primer trimestre hubo buenas noticias en exportaciones, y es claro que el agro está ganando peso, Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, advierte que hay retos hacia adelante: además de temas coyunturales, como la guerra en Oriente Medio, que puede golpear el precio de los fertilizantes, hay situaciones estructurales. La balanza comercial es deficitaria, es decir, importamos mucho más de lo que exportamos. En 2025, el déficit fue de USD 16.377 millones, por encima del de 2024 (USD 10.806 millones). Este es un tema que merece su propio análisis.
Como destaca Pérez, una de las claves para fortalecer el sector exportador colombiano es la competitividad. Si bien Colombia tiene una ubicación geográfica estratégica, con acceso a dos océanos, se necesita una mejor infraestructura vial, especialmente hacia el Pacífico, para aprovechar el potencial del mercado asiático.
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La diversificación de destinos es otro punto fundamental. Por ahora Estados Unidos, resalta Clavijo, sigue siendo el principal socio comercial de Colombia. Pese a los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, el país mantiene las ventas externas, en parte porque tiene un arancel “base”, del 10 %, a diferencia de competidores como Brasil y Vietnam.
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