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De tusas amorosas y el Consejo Nacional Electoral

¿Evitar la tusa?

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A lo largo de la vida, nos preparan para muchos aspectos: cómo crecer en lo personal, cómo avanzar profesionalmente, cómo manejar el amor. Sin embargo, hay un tema para el que nadie realmente nos prepara: la tusa. Y, peor aún, la primera tusa, esa que te deja atrapado entre el amor más intenso y la decepción más profunda.

Nos encontramos con dos tipos de consejos: los que parecen sensatos y positivos, como “el tiempo lo cura todo”, “dedícate tiempo a ti mismo”, “haz cosas que te hagan feliz”. Y luego están los más impulsivos: “Sal a rumbear y olvídate de todo”, “un clavo saca a otro clavo”, “Haz una lista de todas las cosas malas de tu ex”. Pero, ¿cómo saber qué camino tomar cuando ambas opciones pierden atractivo? La primera tusa duele de una manera única, porque es ese primer golpe que te rompe el corazón y te obliga a enfrentar un dolor que, por más que queramos esquivar, a todos nos toca vivir. Es curioso, cuando encontramos lo que creemos que es “el amor de nuestra vida”, pensamos que nunca vamos a pasar por esto. Nos convencemos de que estamos a salvo, de que no nos va a tocar, pero el amor es impredecible. Y la tusa es ese único sentimiento que puede hacerte pasar de la felicidad al llanto en cuestión de segundos, que te hace temblar, llorar y odiar todo al mismo tiempo. Constantemente escuchamos esa frase agotadora de: “todo es un proceso”, al final, lo es. Pasar por ese dolor nos transforma, nos convierte en una versión más fuerte, más consciente de nosotros mismos. Entonces, si pudieras evitar la tusa, ¿lo harías? Tal vez sí, pero también es cierto que necesitamos pasar por ese dolor para descubrir lo que somos capaces de soportar.

Valentina Martínez Ome

Sobre un editorial del CNE

Totalmente de acuerdo, pero esto se debe a la absurda forma en que se eligen magistrados, lo que no solo politiza estas instituciones, sino que facilita la elección de ignorantes y corruptos. No es solo el caso del CNE. Miremos lo que ocurre en la Corte Suprema de Justicia, donde ocurrió el “cartel de la toga”. Algunos procesos avanzan a paso de tortuga, probablemente dependiendo del “cliente”, mientras que otros se aceleran, también, según el “cliente”.

Y qué decir de la mediocridad y corrupción que se menciona en el Consejo de Estado, y, peor aún, en la Corte Constitucional. Cómo añoramos lo que eran estas corporaciones hace algunos años.

Luis Armando Galvis Valles

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