Escuchar a los electores

La votación histórica que recibió Claudia López y su partido, el Verde, son un mensaje claro para la administración saliente de Enrique Peñalosa. Y, también, que su candidato y exsecretario de Gobierno hubiera obtenido la más baja votación. Dado que en campaña la alcaldesa electa fue crítica de algunos puntos centrales que todavía deben ser decididos por el gobierno actual, este debería ser prudente en lo que haga en los próximos meses y que vaya en contra del nuevo mandato.

29 de octubre de 2019 – 03:27 p. m.

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Aunque ayer López y Peñalosa se reunieron, al final quedó un mensaje preocupante. El alcalde saliente dijo que va a insistir en la expedición del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), porque “seguro le va a convenir a Bogotá”. También dejó abierta la puerta para continuar con la licitación del Transmilenio por la 68. Ambos puntos fueron centrales en la campaña de López y la alcaldesa electa había solicitado que no se tomaran decisiones hasta que inicie el nuevo gobierno.

No hay motivos claros para que el alcalde Peñalosa se empeñe en ignorar esa petición. Sin embargo, muy fiel a su estilo, al salir de la reunión de ayer, el actual mandatario insinuó que muchas de las objeciones presentadas por López se deben a falta de información, algo que, espera, se solvente en el empalme. Al parecer, no entendió el mensaje del fin de semana que fue en buena parte un referendo a lo que viene haciendo y, en particular, a la manera como lo ha hecho.

El mensaje en las urnas fue contundente: los capitalinos quieren un cambio de rumbo en varios aspectos importantes. Como explicó López, “sería una falta de respeto que se nos imponga un POT por decreto. Le quiero pedir que descarte esa posibilidad. Propongo al Concejo hacer un segundo cabildo abierto y que abordemos las propuestas de movilidad, la agenda ambiental, una visión de ciudad-región y el manejo de residuos sólidos”. ¿Por qué, entonces, desoír a sus ciudadanos?

No se trata de negar que todavía le quedan dos meses de gobierno, pero hay un hecho notorio. Al decidir ignorar la petición de la alcaldesa electa y expedir un POT que carece desde el domingo de legitimidad política, el alcalde Peñalosa está dejando un legado de cierto desdén por la democracia.

La administración Peñalosa insiste en que la historia será amable con su labor, especialmente porque muchas de sus obras se empezarán a ejecutar en los próximos años. Independientemente de si esa visión se cumple, y no negamos que hay resultados muy positivos en su gestión que quizá tome tiempo valorar en su entera dimensión, su oportunidad de seguir cambiando la ciudad ya pasó. Seguir tomando decisiones trascendentales en estos dos meses es innecesario e injusto con la alcaldesa electa.

Ayer López dijo que seguirá intentando convencer a Peñalosa de no expedir el POT por decreto y de no abrir la licitación por la 68. La respaldan más de un millón de bogotanos que votaron por ella el domingo pasado y dejaron el plan de continuidad a ojo cerrado en el último lugar. Esperamos que, como un último gesto, el actual mandatario escuche a los electores.

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