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El fútbol es un deporte colectivo, un deporte fiero del que nadie sobrevive de forma solitaria. Para ganar títulos, dinero, fama y partidos se necesita un grupo sólido y compacto. Es por eso que los equipos que aspiran a ser recordados por siempre se preocupan con tanto brío por mantenerse impolutos y libres de toda mácula.
En el fútbol no hay lobos solitarios ni doncellas encerradas en una torre elevada. O todos juegan a favor de un mismo objetivo, o todos caen derrotados al final de la aventura. Debido a esto, muchos futbolistas y analistas consideran que los premios individuales son una ególatra muestra de favoritismos que nada tienen que ver con el fútbol, pues no entienden la naturaleza del mismo, y solo terminan confundiendo al espectador.
El premio termina siendo una macabra forma de desprecio que segrega el talento de unos y ensalza el de otros de forma subjetiva; que se olvida constantemente de la compleja batalla que se desarrolla en el medio del campo, lejos de las porterías, y termina centrándose de manera obsesiva con el gol.
Que George Weah haya ganado el Balón de Oro en 1995 no fue una sorpresa. Weah era capaz de coger la pelota desde su área y conducir con extrema simpleza hasta el área rival, y convertir aquella recuperación banal en una seria opción de gol. No era el jugador más alto de la cancha pero siempre se hacía grande, no era el más corpulento pero siempre derribaba a sus rivales, no era el más rápido pero siempre dejaba a su espalda a una estela de rivales en el suelo.
George Weah jugó de forma espléndida ese año, mejor que todos, justo en la temporada en la que la revista France Football, creadora del galardón, permitió a futbolistas no europeos, que jugaran, eso sí, en clubes de Europa, aspirar a ganar el reconocimiento.
Algo de suerte sí que tuvo aquel año, pues jugadores como Pelé o Diego Maradona jamás fueron considerados en la lista creada por la revista francesa y un premio de reconocimiento futuro, como el que recibieron tiempo después, no llena el vacío, porque, aunque algunos jugadores desprecian la forma en que se entregan estos premios, una gran mayoría se siente motivado por la idea de conseguirlo; y ni el Diego ni O Rei, aunque lo merecieron, pudieron alzarlo. George Weah, por su parte, tuvo la buena fortuna de estar en el momento correcto, desplegando su mejor fútbol.
George Weah, de capitán de la selección a presidente de su país
Nació en Liberia y dio allí sus primeros pasos como futbolista, jugando descalzo en canchas deplorables, hasta que Arsene Wenger, que empezaba su carrera como entrenador en el Mónaco, decidió apostar por él, comprando su pase por 12.000 libras, y desde allí, King George, se paseó por el mundo haciendo goles, de todas las formas y desde todos los ángulos posibles. “No he visto a ningún jugador eclosionar como él”, dijo Wenger una vez, con evidente admiración.
Conquistó la Copa de Francia con el Mónaco y luego con el Paris Saint-Germain, equipo con el que también alzó el trofeo de la Ligue 1 y el de la Copa de la Liga; para luego pasar al Milan, donde conquistó la Serie A en dos ocasiones.
Luego fichó por el Chelsea y ganó su último título, la FA Cup de 1990. Se retiró en 2003, tras llegar al Al-Jazira de la Liga Árabe, precisamente, para acabar con una carrera que pareció un sueño de principio a fin, creado solo para él. Luego de su retito, se dedicó a la política y fue presidente de Liberia entre enero de 2018 y enero de 2024.
Ningún otro jugador africano ha logrado ganar el Balón de Oro. El que estuvo más cerca fue Sadio Mané en 2022. Así que, George Weah, seguirá siendo el único jugador africano en ganar el Balón de Oro, al menos, por un año más.
Es improbable que eso cambie en la gala de este año, aunque haya dos fuertes aspirantes al Balón de Oro femenino, Tabitha Chawinga, del Olympique de Lyon y Ademola Lookman, jugadora del Atalanta; las posibilidades son remotas teniendo en cuenta que se enfrentan a las futbolistas españolas, que día a día despliegan una muestra cada vez más irreal de fútbol hecho arte.
Juan Diego Forero Vélez Periodista (@JuanDiegoFore10)
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