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Volvimos a donde estábamos hace un año, con algunas modificaciones que dan pistas sobre la disposición del Gobierno Nacional de combatir de manera inmediata la desigualdad. Esa es la conclusión que arroja la aprobación de la reforma tributaria, en la madrugada del jueves de la semana pasada.
Los debates de fondo sobre si este es el mejor régimen impositivo que puede adoptarse en Colombia no han terminado. Las promesas del Ministerio de Hacienda sobre los beneficios de esta reforma tributaria están por verse y solo podrán evaluarse con el paso del tiempo. Además, hay varias preguntas pendientes sobre cómo van a taparse los huecos que generan las exenciones otorgadas, así como qué hará la administración de Iván Duque para responder a los reclamos que han surgido del paro nacional. También hay dudas sobre el impacto que tendrán las concesiones de último momento, como la devolución del IVA a la población de menores ingresos. Pero el debate de la aprobación de esta ley nunca fue de fondo.
La Corte Constitucional declaró inexequible la ley de financiamiento por vicios en el trámite. Con tan poco tiempo antes de terminar el año, lo único responsable que podía hacer el Congreso, nos parece, era volver a aprobar el texto del proyecto. De esa manera se garantizaba la seguridad jurídica, se protegían las expectativas creadas a los inversionistas para el año entrante y no se alteraba el presupuesto nacional que ya se había presentado. La discusión de esta reforma se dio hace un año, no era el momento de abrir de nuevo ese debate.
¿Y qué se aprobó, exactamente? En síntesis, un aumento en los impuestos para las personas naturales y disminución a la carga de las empresas. La idea es que esto ayudará a generar empleo, así como simplificará el complicado régimen tributario colombiano. Por eso, la tarifa del impuesto de renta bajará del 32 % en 2020 al 31 % en 2021, y llegará al 30 % en 2022. Esta rebaja le costará al fisco unos $1,3 billones. Además se descontará la tarifa del IVA para adquisición de bienes de capital (hay una rebaja del 100 % en este punto), lo que significará $6 billones menos en ingresos para el país, y se deducirá el impuesto de industria y comercio, que tendrá una rebaja del 50 % para 2020 y del 100 % para 2021.
Habrá que ver si esas medidas son suficientes para mantener el crecimiento de la economía del país, así como reducir la tasa de desempleo que viene en aumento. El escepticismo de los críticos deberá ser atendido si los resultados no son los esperados.
Más allá de eso, la reforma también incluyó tres días sin IVA al año, exoneración del 4×1.000 para los retiros de las cesantías de los trabajadores, alivio en el pago de salud a los pensionados de hasta dos salarios mínimos y la devolución del IVA que mencionamos con anterioridad. Es la manera en que la administración Duque le extiende un ramo de olivo al paro nacional y sus reclamos. ¿Qué más propuestas vendrán el año entrante? De ahí dependerá si el malestar empieza a reducirse.
Ahora que estamos en el mismo punto en que empezamos el año, es momento de pasar la página y reanudar todos los debates sobre el modelo ideal para financiar al Estado colombiano.
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