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LAN y los giros del roble

En una reciente degustación ofrecida en Bogotá por la casa riojana Bodegas LAN, localizada en Fuenmayor, al norte de España, tuve la oportunidad de valorar cómo la meteorología y el paso del tiempo moldean distintas añadas de un mismo vino. En este caso fue el Gran Reserva de las cosechas 2007, 2008, 2010, 2011 y 2012.

Hugo Sabogal
09 de marzo de 2024 – 09:00 p. m.
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LAN recurre a estrictos procesos internos como la doble selección manual de la fruta para obtener mostos capaces de hacer un buen tránsito hacia el período de crianza en barrica.
Foto: Cortesía

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Las de 2010 y 2011 obtuvieron del Consejo Regulador de Rioja el concepto de “Excelente”, mientras que las de 2007, 2008 y 2012 se consideraron “Muy buenas”. La diferencia radicó en las condiciones climáticas de cada temporada: días secos y estables en las mejor puntuadas, y mal tiempo y sobresaltos en las otras tres.

Clima aparte, LAN recurre a estrictos procesos internos como la doble selección manual de la fruta para obtener mostos capaces de hacer un buen tránsito hacia el período de crianza en barrica, donde el vino se equilibra y se suaviza, donde desarrolla ese seductor abanico de aromas y sabores que lo hace único y que le asegura una guarda prolongada en botella.

Parte de la receta exige, entonces, identificar los robles empleados en la construcción de las barricas, ya que LAN utiliza maderas procedentes de diferentes bosques del mundo y, en paralelo, es líder en el empleo de barricas mixtas, o sea, vasijas cuyas duelas o listones de las paredes estén hechos con roble americano, mientras que sus fondos o tapas se construyen con roble francés. Es como estar en la cocina de un gran chef.

Por eso, y para no dejar dudas y mirar más allá, solicité a LAN datos sobre el manejo de la crianza, y la respuesta llegó sin tardanza. Su autora es María Barúa, enóloga de la bodega.

Primero me explicó que uno de los retos más interesantes es tomar decisiones acertadas para cada vino, lo que se cumple “mediante cata y comparando vinos iguales que se han criado en barricas diferentes o vinos diferentes que se crían en barricas idénticas”.

Además, y según el origen, en LAN no se habla de roble a secas, sino de maderas provenientes, por ejemplo, de bosques específicos del centro de Francia, como Allier, Tronçais, Jupille y Blois, cuyo aporte sugiere aromas especiados (clavo y canela), y toques mentolados, ahumados y a cacao. Mientras tanto, el roble americano, de Ohio y Missouri, entrega aromas a vainilla, coco y plantas aromáticas, y el ruso, del Cáucaso, expresa matices similares al roble francés, pero menos odorante y más respetuoso de los aromas primarios de la uva. Por su parte, el húngaro regala matices cercanos a los del roble francés, si bien transmite a la variedad española Tempranillo sensaciones más lácteas. El español, por último, hace lo suyo donando matices balsámicos, de pinar, de sotobosque y de tabaco. Según Barúa, la crianza vive hoy un estado de “constante innovación” y acumula una larga suma de pequeños detalles. Y pensar que por 20 siglos la barrica fue simplemente un depósito rústico para transportar el vino de un confín a otro.

* PDC Vinos y Licores importa la marca Bodegas LAN.

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