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Hace 15 años un desarrollador de software en Florida pidió dos pizzas a domicilio. Lo interesante es que por estas pagó 10.000 bitcoins, convirtiéndose en una de las primeras transacciones documentada de la criptomoneda. Por cierto, hoy esa cantidad equivale a unos US$1.200 millones.
El bitcóin volvió a ser noticia tras alcanzar un nuevo récord, superando los US$122.900. En el último año, su valor ha aumentado más de un 84 % y se consolida como el líder indiscutible del mercado de las criptomonedas. Esta posición se respalda en su enorme capitalización, que supera los US$2,34 billones, es decir, la suma del valor de todos los bitcóins en circulación en todo el mundo.
Aun así, el bitcóin sigue siendo una moneda extremadamente volátil. Entre finales de enero y comienzos de abril de este año, su valor descendió de US$103.000 a US$76.000, lo que refleja marcadas fluctuaciones en tiempos relativamente cortos.
Esa situación no es exclusiva, pues se manifiesta en la mayoría de las más de 3.000 criptomonedas que hay en el mercado. Por ejemplo, en un día divisas como CATX pueden crecer más de un 1.400 %, mientras que otras como Bome Grok pueden perder casi todo su valor.
Ante este comportamiento, expertos como Daniel Acosta, gerente general de Binance para Colombia y América Latina, recomiendan que, antes de invertir en este u otro criptoactivo, las personas se informen adecuadamente, comprendan su funcionamiento y los riesgos que implican.
Firmas especializadas como Chainalysis explican que lo que se esconde detrás de la escalada del bitcóin es el creciente interés de los inversionistas. Ejemplo de esto son los ETF (Fondo Cotizado en Bolsa, por sus siglas en inglés) que han cobrado protagonismo en Estados Unidos y la Unión Europea. Básicamente son vehículos que permiten a las personas invertir en este criptoactivo sin la necesidad de comprarlo.
“El lanzamiento del ETF de bitcóin en Estados Unidos impulsó un aumento del valor total de la actividad en todas las regiones, con un crecimiento interanual especialmente sólido en las transferencias institucionales y en regiones con mayores ingresos, como Norteamérica y Europa Occidental”, explicó la firma.
Acosta también atribuye el aumento en el valor del bitcóin al crecimiento de su demanda en distintos sectores. Por un lado, cada vez más personas lo utilizan como medio de pago en sus transacciones cotidianas; por otro, algunos gobiernos han empezado a adoptarlo como reserva de valor, siendo El Salvador uno de los referentes en esta materia. Aunque el ejemplo de este país es problemático por varias razones.
“Las remesas son uno de los casos que más volumen están trayendo en transacciones transfronterizas, sobre todo en criptomonedas estables. Han ganado popularidad porque ofrecen ventajas frente a los vehículos tradicionales, como el ofrecer comisiones más bajas y transacciones más inmediatas. Estamos viendo una gran adopción en México, Colombia y El Salvador, también en transacciones transfronterizas de empresas que pagan a sus proveedores, por ejemplo”, añadió el gerente general de Binance en la región.
Otro frente son los esfuerzos regulatorios. La semana pasada el Congreso de Estados Unidos aprobó la regulación para las criptomonedas estables, mientras en el Legislativo avanzan otros proyectos de ley que abordan temas como mecanismos de protección para el consumidor, así como normas para la supervisión y operación de las empresas que trabajan con este tipo de activos.
En Colombia también avanza un proyecto de ley, el cual ya pasó su primer debate en la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes. En entrevista con El Espectador, el autor de esta iniciativa, el representante Julián López, detalló que lo que se busca es blindar a la ciudadanía ante los robos y estafas que algunos delincuentes suelen adelantar usando como fachada las criptomonedas; poner reglas de juego claras para todas las plataformas y hacer un gran registro para que la gente sepa cuándo una empresa es reconocida y vigilada por las autoridades.
“Faltan tres debates. Si nos va bien para diciembre sería ley. Es un reto sacarlo en ese tiempo, pero es posible, ya que el tema ha generado mucho interés en el Congreso. Más personas son conscientes de que los activos digitales llegaron para quedarse y no podemos quedarnos rezagados”, concluyó.
Llama la atención que Colombia es uno de los países con mayores niveles de adopción cripto. En el año 2020, ocupó la posición número nueve (de 151) en el Índice Global de Adopción de Criptomonedas, elaborado por Chainalysis. En 2024 pasó a la posición número 36, por debajo de otras naciones del continente como Estados Unidos (4), Brasil (10), Venezuela (13), México (14) y Argentina (15).
Cifras manejadas por Binance muestran que, en Colombia, hay más de 5,6 millones de personas interactuando con cripto, es decir, cerca del 10 % de la población. En Argentina este porcentaje llega al 31 %, principalmente impulsado por los conflictos que derivaron en la devaluación de su moneda; en Brasil hay más de 10 millones de usuarios cripto (con una variación interanual del 40 %) y en México esta participación es del 12 %.
Colombia se destaca por el uso que hacen las personas del común de las criptomonedas en plataformas centralizadas como Binance o Coinbase, especialmente en transacciones pequeñas, de menos de US$10.000. Esta medición tiene en cuenta el poder adquisitivo del país, por lo que no significa que sea donde más se gasta en criptomonedas, sino donde su uso tiene mayor peso en relación con lo que gana una persona promedio. En esto la nación ocupa la posición número 22 del ranking.
Uno de los mayores desafíos sigue siendo el uso de las cripto en el día a día, pues una parte importante de los comercios no las acepta. Sobre esto, Acosta cree que, con la implementación del Sistema de Pagos Inmediatos impulsado por el Banco de la República bajo el nombre de Bre-B, se podría pagar con criptomonedas en cualquier datáfono mediante un código QR. El establecimiento comercial no sabría que le están pagando con cripto, pues el sistema hace una conversión inmediata a la moneda local.
Ese, de hecho, es un modelo que ya se ha implementado en Brasil, con el sistema de PIX, y el resultado ha sido exitoso.
“Esto va a ayudar, porque ya no se necesita ir comercio por comercio y preguntar si reciben cripto. Simplemente se escanea el QR, el vendedor recibe moneda local y el pagador usa sus cripto”, explica.
Es ingenuo pensar que las criptomonedas van a desaparecer. Todo apunta a que cada vez serán más parte de nuestra vida financiera. Hay quienes las comparan con una acción listada en la bolsa de valores, la cual también puede ser volátil. Ante ese futuro es clave que exista una regulación que proteja a los usuarios y fomente la inversión; pero sobre todo, lo que se requiere es educación, para que cada vez más personas entiendan cómo funcionan y así puedan ver sus oportunidades y riesgos.
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