Publicidad

La belleza está en la imperfección

Aldo Civico
12 de mayo de 2026 – 12:05 a. m.
MADRID (ESPAÑA), 30/12/2025.- Meryl Streep y Anne Hathaway en 'El diablo se viste de Prada 2' de David Frankel, 30 de abril: El director y las protagonistas de la célebre sátira del mundo de la moda repiten 20 años después. Tiempo suficiente para que la desaliñada becaria interpretada por Anne Hathaway se haya transformado en una ejecutiva rival de la todopoderosa Miranda Priestly, que vuelve a interpretar Meryl Streep. EFE/Macall Polay / 20th Century Studios / SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
“’El diablo viste a la moda 2′ sugiere que defender el toque imperfecto es un acto de resistencia cultural necesario”: Aldo Civico.
Foto: EFE - Macall Polay

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Estos días vi El diablo viste a la moda 2, y una escena en particular llamó mi atención. Quizá sea la más profunda de toda la película. Ocurre durante una cena en Milán, frente al fresco de La última cena de Leonardo da Vinci. Miranda Priestly, con su elegancia glacial de siempre, enfrenta a Benji Barnes, el joven billonario tecnológico que quiere adquirir Runway. Mientras mira el mural, Benji (quien recuerda figuras como Jeff Bezos o Elon Musk) afirma con serenidad casi profética que todo se reemplaza: civilizaciones, industrias, formas de arte, la moda, las revistas, los creativos humanos. El futuro llega igual, lo queramos o no. Miranda responde defendiendo con vehemencia lo imperfecto: la mano del artista, el error, la intuición y esa memoria cultural que ninguna máquina puede replicar.

Esta escena es clave porque condensa el conflicto central de la película. Benji no es solo un villano; es la metáfora del capitalismo disruptivo contemporáneo: frío, eficiente, convencido de que la obsolescencia es ley natural. Representa el triunfo del algoritmo, la escalabilidad y la lógica posthumana que promete democratizar la moda y los medios mientras los vacía de alma. Miranda, por su parte, encarna la resistencia de lo analógico, lo artesanal y lo profundamente humano. Ya no es la tirana de la primera película; es una mujer madura que lucha por preservar el valor de lo que no se puede optimizar: el gusto, la experiencia, el error creativo.

La película me recordó al filósofo alemán Walter Benjamin y su ensayo “El narrador”. Al observar la irrupción en la sociedad moderna de nuevas tecnologías, Benjamin lamentaba que, en la era de la información masiva, se perdiera la capacidad de contar historias con experiencia viva, con aliento humano. Hoy, frente a la inteligencia artificial y los billonarios que sueñan con contenido generado en milisegundos, esa advertencia resulta aún más actual y dramática. ¿Qué queda del “narrador” cuando todo es dato y tendencia algorítmica? La cinta deja preguntas incómodas: ¿estamos dispuestos a aceptar un progreso que optimiza todo excepto nuestra dignidad y nuestra creatividad? ¿Qué valor tiene la moda, y la cultura más en general, si pierde su dimensión humana? ¿Cómo resistimos sin caer en la nostalgia estéril?

En última instancia, El diablo viste a la moda 2 sugiere que defender el toque imperfecto ya no es un lujo elitista, sino un acto de resistencia cultural necesario. De hecho, en otra secuencia frente al mismo fresco, Miranda le hace notar a Andy un detalle revelador: a diferencia de otras representaciones de La última cena, donde Jesús y los apóstoles lucen aureolas divinas, en la versión de Da Vinci no hay halos. “Es la forma en que Leonardo dice: somos humanos”, le explica. No hay santos intocables, solo hombres y mujeres frágiles, capaces de traición, error y redención. Por ende, esa imperfección se convierte en el último bastión de lo auténtico. Defenderla es resistir la idea de que todo puede ser reemplazado.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido