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La posibilidad de ver a Neymar en el Mundial de 2026 se ha convertido en uno de los debates más intensos alrededor de Brasil. No solo porque sigue siendo uno de los jugadores más influyentes de su generación, sino porque llega al tramo final de su carrera rodeado de preguntas respecto a su físico.
Ney fue la principal noticia esta semana en su país tras aparecer en la prelista de 55 jugadores que publicó Carlo Ancelotti. También abrió una discusión bastante lógica: ¿realmente le alcanza para entrar en la convocatoria definitiva de 26 futbolistas? Porque el talento nunca estuvo en duda. El problema es todo lo demás que rodea actualmente al “10” del Santos.
Los argumentos a favor empiezan por algo sencillo, y es que incluso lejos de su mejor versión, Neymar sigue siendo un jugador diferente. Ya no es ese extremo explosivo que aterraba laterales en los duelos uno a uno, pero todavía conserva una lectura del juego y una capacidad técnica que pocos futbolistas en el mundo tienen.
A CBF enviou para a Fifa a pré-lista de jogadores convocados para a Copa do Mundo de 2026. São 55 nomes. No dia 18 de maio, próxima segunda-feira, o técnico Carlo Ancelotti anuncia quais serão os 26 que representarão o Brasil no Mundial. pic.twitter.com/SDjw2oqA6T
— Sede da Copa (@SededaCopa) May 12, 2026
Por eso varios analistas creen que podría funcionar como una especie de “súper suplente”. Un jugador capaz de entrar en los últimos 20 o 30 minutos para destrabar partidos cerrados, manejar el ritmo o inventarse una jugada inesperada. En torneos tan cortos como un Mundial, ese tipo de futbolistas suelen tener muchísimo valor.
También pesa la experiencia. Brasil tiene una generación joven y brillante, liderada por figuras como Vinícius Júnior, Rodrygo o Endrick, pero Ney representa una jerarquía especial dentro del vestuario. En escenarios de presión máxima ese recorrido internacional puede convertirse en una ventaja emocional importante.
Otro punto fuerte de su candidatura es el momento que atraviesa con el Santos. Su regreso al fútbol brasileño ha sido mucho más productivo de lo que muchos esperaban, a pesar de que arrancó con el pie izquierdo por culpa de las lesiones y que en un punto de la temporada pasada estuvo en riesgo de descender.
Los números recientes muestran una participación directa constante en goles y asistencias, además de una sensación física bastante más estable tras sus intervenciones de rodilla. En lo que va de la presente temporada, sumando todas las competencias, registra 13 partidos, seis goles y tres asistencias.
En sus últimos partidos volvió a mostrar destellos de ese futbolista creativo que cambia partidos con una sola acción. Más allá del nivel del campeonato brasileño frente a la exigencia de un Mundial, lo cierto es que Neymar al menos volvió a disfrutar del fútbol después de temporadas difíciles en PSG y Al Hilal (Arabia Saudita).
¿El último baile?
Ahí entra además el componente emocional. Para Neymar, la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá probablemente representa su última gran oportunidad de ganar el título más importante de su carrera. Con 34 años y un extenso historial de lesiones, es irreal pensar que llegue a la edición de 2030.
Esa motivación personal parece haber influido en su preparación física y en la forma como ha manejado este regreso progresivo. Incluso algunas figuras históricas y jugadores del actual plantel han respaldado públicamente su posible convocatoria. El argumento es que Brasil reduce parte de su capacidad ofensiva si deja fuera a un futbolista con el talento natural de Neymar, aunque ya no sea la gran estrella absoluta del proyecto.
«Neymar tiene que ir al Mundial. Él puede hacer la diferencia, es respetado y va a ayudar a Brasil» comentó Romario, campeón del mundo en 1994 y uno de los más grandes referentes de la Canarinha. El mismo Ney ha sido muy vocal al respecto y dijo en marzo: “Sé la calidad que tengo y del poder que tengo dentro de la cancha. Y sé que puedo agregar. Es obvio que quiero ir al Mundial y es obvio que eso me motiva».
¿Puede quedarse afuera de la lista final?
Pero del otro lado también existen razones muy fuertes para pensar que podría quedarse fuera. La principal tiene que ver con el ritmo competitivo. Aunque sus números con Santos son positivos, Ancelotti prioriza muchísimo la intensidad física, la presión alta y la capacidad de sostener esfuerzos repetidos durante todo el torneo.

Y ahí aparece la gran duda. El Mundial exige partidos cada pocos días, viajes largos y un desgaste enorme. El temor dentro del cuerpo técnico sería que Neymar no pueda responder físicamente a esa carga. Una cosa es jugar bien en determinados encuentros del Brasileirao y otra soportar la dinámica completa de una Copa del Mundo.
Tampoco es menor el tema táctico. El sistema de Ancelotti exige compromiso defensivo de los atacantes y una presión coordinada desde arriba. Con Vinícius, Rodrygo y Endrick ya integrados al funcionamiento colectivo, Brasil parece haber encontrado un modelo más vertical y dinámico, en el que cada futbolista tiene obligaciones físicas muy marcadas.
Ahí algunos creen que incluir a Neymar implicaría modificar el funcionamiento colectivo. El italiano ha utilizado las fechas FIFA anteriores precisamente para probar un equipo menos dependiente de una sola figura y más equilibrado en todas las líneas.
También pesa su historial reciente de lesiones. La más grave fue la rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco de la rodilla izquierda que sufrió en octubre de 2023 durante un partido de eliminatorias ante Uruguay. Aquella escena, saliendo entre lágrimas del estadio Centenario, marcó un antes y un después en este ciclo mundialista.

A eso se suman los problemas recurrentes en los tobillos, especialmente por la enorme cantidad de faltas que ha recibido a lo largo de su carrera. El desgaste acumulado ya no se recupera igual a los 34 años, y justamente ese aspecto físico es el que más observa el cuerpo técnico brasileño.
Las propias declaraciones de Ancelotti ayudan a entender el panorama. El entrenador siempre ha mostrado respeto absoluto por la calidad de Neymar, pero también ha sido insistente en algo, y es que no será convocado por nombre o historia.
“La pregunta que más me han hecho hasta ahora es sobre Neymar, pero es normal porque es una leyenda del fútbol brasileño. Así que es normal. Sé que todos quieren que Neymar recupere su mejor forma física. Y también la Federación, el entrenador y el cuerpo técnico de la selección esperan que Neymar vuelva a su mejor nivel”, reconoció el estratega en septiembre pasado.
El discurso del técnico italiano ha evolucionado. Primero hubo prudencia médica durante la recuperación. Después apareció una apertura gradual cuando Neymar empezó a brillar en Santos y ahora la sensación es que la puerta sigue abierta, aunque condicionada a su estado físico.
“La verdad es que el fútbol de hoy exige muchas cosas. No solo talento, sino también condición física, intensidad. Esperemos que Neymar esté a su mejor nivel”, aseguró Anceloti.
En el fondo, la decisión parece resumirse en una pregunta muy simple: ¿puede Neymar aportar soluciones reales desde el banco o terminaría alterando un proceso que Brasil ya consolidó sin él? Lo interesante es que ambas respuestas tienen argumentos válidos. Y quizás por eso esta convocatoria genera tanta expectativa alrededor de la Canarinha.

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