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¿Podemos estar peor?

Mario Morales
12 de marzo de 2024 – 09:05 p. m.
MED400 MEDELLÍN (COLOMBIA), 06/03/2024.- La senadora colombiana María Fernanda Cabal participa en una marcha en contra del gobierno del actual presidente de Colombia Gustavo Petro este miércoles, por las calles de Medellín (Colombia). Miles de personas marcharon este miércoles por las calles de las principales ciudades del país para rechazar las reformas del gobierno de Gustavo Petro. EFE/Luis Eduardo Noriega
“Cree ella que irracionalidad e incoherencia son los rieles para hacerse a la candidatura del uribismo”: Mario Morales
Foto: EFE - Luis Eduardo Noriega

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Resulta simplista y tiene matices de Perogrullo, pero la máxima se repite, sin réplica, en cuanta reunión política hay: ganará las próximas elecciones quien interprete las tendencias latinoamericanas sobre la base de la seguridad, antes que de la economía o movilidad.

Por eso hay quienes sueñan con un Frankenstein entre Milei y Bukele, mientras otros siguen con la labor de demolición de la confianza y autoestima nacionales para propiciar el salto de la rabia, como decíamos hace días, al miedo; y luego a la incertidumbre, según confesión radial de la senadora María Fernanda Cabal, citada por Hugo Acero.

Pero la meta es el caos, así implique final anticipado del Gobierno. Cree ella que irracionalidad e incoherencia son los rieles para hacerse a la candidatura del uribismo y afines. Quiere parecer que olvidó el menosprecio en horas cruciales, pero, por las dudas, contempla apoyar proyectos de transfuguismo para conformar sus propias líneas.

Pretenden ella y sus aliados “quitarle” el respaldo del voto joven a Petro, pero ni en imagen ni en narrativa logran conectar con ese nicho decisivo. En cambio, abren las puertas para la aparición, como en El Salvador y Argentina, de un outsider díscolo, autoritario, rico y sin límites con la promesa de la seguridad, que, en la inconfesable percepción ciudadana está en la cima aspiracional aun a riesgo de sacrificar derechos y libertades.

Siguen sin encontrar ese perfil, al que le apuntó también Miguel Uribe Turbay, incapaz de hilar más de dos frases. Por eso en la tómbola de nombres ha vuelto a sonar Abelardo de la Espriella. Él lo niega, mientras construye perfiles con banda presidencial a manera de disfraz, aboga por uso libre de armas, mano dura contra la inseguridad y, tal vez, espera condiciones para saber si se lanza o no. No asombra, a pesar de que no ha ocupado cargos públicos de relevancia.

Mientras unos reclaman su derecho en la fila, los que deciden siguen barajando opciones. Al fin y al cabo, abatidas las ideologías, al decir de Fukuyama, la algocracia, de la mano de estrategas desaforados, es capaz de todo. A la suerte… ¿Tan mal estamos? Cada uno dirá, pero lo que sí es seguro es que podemos estar peor.

@marioemorales

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