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El presidente de Estados Unidos no para de cantar victoria frente a Corea. Un día después del histórico encuentro entre los presidentes de Corea del Sur y Corea del Norte, el jueves pasado, Donald Trump se presenta como el adalid de la paz en el mundo.
«Buscamos un futuro de paz, prosperidad y armonía, desbloquear un futuro más brillante no sólo para el pueblo de Corea, sino también para las personas de todo el mundo (…). Ciertamente es algo que espero poder hacer por el mundo», sostuvo el presidente de EE. UU. Al ser preguntado por su papel en el fin de la guerra en que oficialmente se encuentran ambos países asiáticos desde 1950 o en una posible desnuclearización de la Península de Corea, Trump no tuvo problema en atribuirse un claro protagonismo.
«Creo tener una responsabilidad. Considero que otros presidentes deberían haberlo hecho. Pero creo que la responsabilidad ha recaído sobre los hombros del presidente de Estados Unidos. Creo que es responsabilidad mía ver si puedo hacerlo», sostuvo.En las próximas semanas se espera su encuentro con Kim Jong-un, para el que la Casa Blanca prepara todos los detalles.
Y con ese panorama comienza a abrirse una peligrosa puerta. Desde la semana pasada el gobierno de Trump comenzó a subir las voz contra el Acuerdo Nuclear firmado por las potencias con Irán durante la administración de Barack Obama. El actual mandatario siempre ha dicho que este ha sido «el peor de los acuerdos» y puso como fecha límite para decidir si revoca el trato nuclear, el 12 de mayo.
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El Plan de Acción Integral Conjunto, como se bautizó, fue firmado por la Unión Europea, China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido, EE. UU. e Irán y fue el resultado de un trabajo de varios años y determinación. Federica Mogherini, canciller europea, aseguró al cumplirse un año del acuerdo que «el acuerdo debe mantenerse». Según explicó, «sin él hoy estaríamos enfrentando un conflicto militar más en la región que ya está demasiado desestabilizada».
De hecho, durante su encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien lo respaldó en su bombardeo sobre Siria el 13 de abril, Trump insistió en que el acuerdo nuclear debería acabarse. No escuchó las razones de Macron, quien le dijo que sería una decisión unilateral pues los otros firmantes seguirían apostándole a lo firmado. «Creo que acabará con el acuerdo por razones domésticas», confesó el mandatario francés en una rueda de prensa al final de su visita a Washington.
Trump argumenta que Irán no ha cumplido, algo que todos los informes desmienten: el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó el año pasado que Irán sí ha cumplido: «Mantiene sus inventarios de uranio enriquecido dentro de los límites de pureza y cantidad acordados, una medida que impedirá que Teherán desarrolle armamento nuclear en el corto plazo».
¿Qué pasa si Trump se niega a cumplir el acuerdo con Irán? La amenaza de que Teherán también se retire es muy alta, advierten expertos. «Desde un punto de vista legal, la administración Trump puede alejarse unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán, pero el hecho de que otros signatarios (China, Rusia, Francia, Alemania y el Reino Unido) no apoyen la derogación del acuerdo, pone a Washington en una situación de aislamiento de esa región”, le explicó a este diario Ahmad Majidyar, experto de Irán en el Middle East Institute.
Irán en alerta El presidente iraní, Hasan Rohaní, advirtió hoy a EE. UU. que el pacto nuclear no es «negociable» y aseguró que Irán no aceptará ninguna restricción más allá de sus compromisos recogidos en ese acuerdo. En una larga conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, Rohaní subrayó que «el JCPOA (siglas en inglés del acuerdo nuclear) y cualquier otro tema bajo esta excusa no son de ninguna manera negociables» según un comunicado de la Presidencia iraní.
«Hemos considerado una variedad de respuestas para cualquier decisión que EEUU tome el 12 de mayo», dice la nota, sin entrar en más detalles. Rohaní advirtió de que aunque EEUU decida permanecer en el JCPOA «mientras continúe con la forma en que ha estado funcionando en los últimos dos años, no será aceptable» para Irán.
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En su opinión, la conducta actual de Washington implica «una violación explícita» del pacto y crea una incertidumbre y miedo a sanciones que dificulta las inversiones y los negocios de las empresas extranjeras en Irán.En cuanto a la situación regional, se limitó a decir que Irán siempre ha demostrado estar abierto a «negociar para garantizar la estabilidad y seguridad regional, en particular para combatir el terrorismo».
Desde París, la presidencia francesa hizo también público un comunicado sobre la llamada que mantuvieron Macron y Rohaní. Según el Elíseo, el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró a Rohani que mantiene su apoyo al acuerdo de 2015, que desea ampliarlo hasta 2025, así como conseguir avances de Teherán en el control de su programa balístico y en su implicación en las crisis regionales.
Voces disonantes Pero Mike Pompeo, el nuevo secretario de Estado de Trump, no ahorró críticas a Irán durante su gira por Oriente Medio. El responsable de la diplomacia de Estados Unidos, que partió a su primer viaje horas después de jurar el cargo, se entrevistó este domingo con el rey Salmán y cenó el sábado con el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán.
Este domingo por la tarde, voló hacia Tel Aviv para reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y luego marchará a Jordania, cerrando un fin de semana de conversaciones con algunos de los más fervientes rivales de Irán en la región.
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«La ambición de Irán de dominar Oriente Medio persiste», declaró Pompeo junto a Netanyahu, al finalizar la reunión que mantuvieron durante dos horas, en Tel Aviv.
El responsable reiteró que el presidente estadounidense, Donald Trump, abandonará el acuerdo sobre el programa nuclear iraní «si no podemos arreglarlo», como ya había dicho anteriormente en Riad.
Por su parte, Netanyahu defendió que «Irán está tratando de devorar un país tras otro» y que «hay que pararlo en su búsqueda hacia la bomba nuclear. Hay que detener su agresión». En Riad, Pompeo acusó a Irán de desestabilizar Oriente Medio, incluso a través de su apoyo al presidente sirio, Bashar Al Asad y a los rebeldes hutíes chiitas en Yemen.
Irán «apoya a milicias y grupos terroristas. Es un proveedor de armas de los rebeldes hutíes en Yemen y lleva a cabo campañas de piratería cibernética. También apoya al régimen asesino de Asad», afirmó Pompeo en una rueda de prensa junto a su homólogo saudí, Adel Al Jubeir.
Si Trump aumenta la presión contra Irán y cumple su amenaza el 12 de mayo el mercado petrolero se verá afectado, las sanciones nuevas que Washington impondría a Teherán harían riesgoso para «las compañías internacionales continuar trabajando en Irán debido a posibles ramificaciones para sus negocios o transacciones bancarias con EE.UU.», señala Bloomberg, que también explica que «el colapso del acuerdo podría obstaculizar los esfuerzos de desnuclearización, y no solo en Medio Oriente».