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Por: Ana Güezmes García
Representante de ONU Mujeres en Colombia
En un mundo en constante evolución, donde la tecnología impacta todos los aspectos de la vida, y donde la innovación hoy por hoy es considerada como omnipresente porque da forma y transforma la manera en que las personas habitan el mundo; es necesario que las mujeres y las niñas estén preparadas para formar parte de la revolución digital, científica y tecnológica.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer es un momento propicio para reflexionar acerca de los avances logrados, acelerar y comprometerse con los cambios hacia la igualdad sustantiva y celebrar la valentía y determinación de las mujeres que han y vienen desempeñado un papel clave en la historia de Colombia.
“Innovar para alcanzar la Igualdad” es el llamado de ONU Mujeres para activar cambios transformadores y las nuevas soluciones que requiere el mundo de hoy. Este día pone la innovación en el centro de los esfuerzos para introducir cambios significativos y positivos que permitan acelerar el progreso hacia la igualdad de género y hacer realidad todos los derechos para todas las mujeres, como decimos en la ONU “sin dejar a nadie atrás”.
Desde la bicicleta en el siglo XIX que permitió a las mujeres circular libremente por primera vez en el espacio público, hasta los pantalones que transformaron los códigos de vestimenta, rompieron los estereotipos y ayudaron a imaginar un mundo más igualitario; pasando por la píldora que representó un avance para que las mujeres masivamente pudieran decidir sobre su reproducción, o el internet, que creó espacios abiertos para que las mujeres puedan conectarse y amplificar su voz. Muchos de los inventos que hoy damos por hecho han repercutido de manera significativa en la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo. Su aparición, además, coincidió con momentos claves de la historia en la reivindicación de derechos de las mujeres sumando y acelerando el largo movimiento hacia la Igualdad. La creatividad cambió actitudes y los inventos alteraron el curso de la historia, demostrándonos que es necesario impulsar la innovación para transformar la sociedad y la cultura.
Si como sociedad esperamos resultados distintos, es necesario que actuemos de manera innovadora. Las tendencias globales actuales indican que en las matrículas de los programas académicos relacionadas con las Tecnologías de la Información y las Comunicación (TIC) la participación de las mujeres es solo del 3%, en ciencias naturales, matemáticas y estadísticas del 5% y en fabricación y construcción del 8%.
En Colombia, a pesar de que las mujeres representan la mayor proporción de quienes se gradúan de la educación superior con un 56,5%, están mucho menos representadas en la investigación científica, la tecnología, las ingenierías. Tal como lo señala el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (2017), de los 13.001 investigadores reconocidos en Colombia, 62% son hombres y tan sólo el 38% son mujeres. La tasa de retención de mujeres desciende a medida que se avanza en el proceso de formación y desarrollo de la carrera de investigación, fenómeno descrito como leaky pipeline, principalmente por la sobrecarga de responsabilidades de cuidados, los techos de cristal y persistentes barreras que las científicas, ingenieras, líderes, las mujeres en todo el mundo tienen que enfrentar.
Es necesario acelerar el cambio. Construir un mundo del trabajo distinto para las mujeres, empezando por las niñas. A medida que crecen, las niñas deben tener la posibilidad de acceder a una amplia variedad de carreras, se las debe alentar a realizar elecciones que las lleven más allá de las opciones tradicionales, y que les permita conseguir participar en la industria tecnológica, el arte, las ingenierías, la cultura, la ciencia y la innovación. Finalmente, tenemos que aumentar la participación de las mujeres, especialmente de las niñas rurales en el acceso a la tecnología digital. La innovación es el pasaporte al futuro. Parece una obviedad, pero el talento más desaprovechado en nuestros países es el de las mujeres.
Hoy en día la principal fuente de riqueza y el motor del crecimiento económico son las ideas y la innovación; y sin duda la inversión en el empoderamiento de las mujeres y las niñas y en el pacto de equidad. La educación y la ciencia son el pasaporte para el futuro si son incluyentes y la diversidad es un factor de competitividad. Y no podemos olvidar que la innovación a menudo se da en la intersección entre la ciencia y la economía. Necesitamos de todos y todas: Es hora de innovar para alcanzar la Igualdad.