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Aunque cualquier balance económico está lleno de matices, dudas y controversias, es claro que el desempeño económico es relevante a la hora de juzgar una administración. La célebre frase de James Carville, asesor de Bill Clinton en la campaña presidencial de 1992, lo resume bien: “¡Es la economía, estúpido!”
Ahora bien, hacer una evaluación justa no es tarea sencilla. Cualquier Gobierno enfrenta choques externos —como guerras, pandemias o alzas globales en las tasas de interés— que pueden desbaratar hasta el mejor plan económico. Además, muchas decisiones tardan en mostrar resultados y, por tanto, los efectos de algunas medidas se sentirán en gobiernos futuros. Finalmente, más allá de lo que dicte la política, buena parte del crecimiento, el empleo y la inversión dependen del sector privado.
Con esas advertencias en mente, es útil comparar el desempeño de Colombia en estos tres años con el de otros países similares. En este análisis se toma como referencia a Perú, Chile y México, tres economías latinoamericanas con características comparables. A continuación, presentamos los resultados en cinco áreas clave: crecimiento, empleo, pobreza, situación fiscal y riesgo país.
En términos de actividad económica, Colombia ha tenido un desempeño discreto. Durante 2023 y 2024 el crecimiento fue bajo, y si bien en 2025 se ha observado un leve repunte, seguimos por debajo del promedio regional. De hecho, al comparar indicadores mensuales de actividad económica entre agosto de 2022 y mayo de 2025, Colombia aparece rezagada frente a sus vecinos. La buena noticia es que la brecha parece estar reduciéndose. Pero por ahora, el balance en crecimiento no es positivo.
En materia laboral, los resultados son más alentadores. Colombia ocupa el segundo lugar en generación de empleo, con un aumento de 7,1 % en el número de ocupados entre agosto de 2022 y mayo de 2025. Solo Perú lo supera y el promedio regional se ubica en 6,3 %.
Sin embargo, la foto completa tiene sombras. La tasa de desempleo sigue siendo estructuralmente alta. En junio de 2025, el desempleo en Colombia fue de 8,9 % (ajustado estacionalmente), un nivel similar al de Chile, pero mucho más alto que el de México (2,6 %) o Perú (6,4 %).
Además, preocupa la calidad del empleo generado. Más de la mitad de los nuevos puestos en el último año fueron ocupados por trabajadores por cuenta propia, en su mayoría informales. En este frente, Perú y México han logrado avances más importantes en la reducción de la informalidad.
Uno de los aspectos en el que la administración Petro muestra mejores cifras es en la reducción de la pobreza monetaria. Esta pasó de 36,6 % en 2022 a 31,8 % en 2024. Se trata de un logro importante, aunque no necesariamente atribuible a políticas específicas del actual Gobierno. En el caso de la pobreza extrema, el componente redistributivo no parece haber sido un factor determinante en la mejora del indicador. De hecho, los datos señalan que las ayudas institucionales incluso tuvieron un efecto negativo en los ingresos de los hogares más pobres, particularmente en los tres quintiles más bajos.
En cuanto a la desigualdad, la mejora ha sido marginal: el índice de Gini bajó de 55,6 a 55,1. Aunque la dirección es la correcta, el cambio es insuficiente para hablar de una transformación significativa.
Si hay un frente donde el balance es claramente negativo, es el fiscal. Según cifras oficiales, Colombia cerraría 2025 con un déficit fiscal de 7,1 % del PIB, el más alto entre los países comparados. Chile tendría un déficit de 1,8 %, Perú de 2,2 % y México, de 3,9 %. La diferencia no sólo es amplia, sino que parece estar creciendo.
Este deterioro no es menor. Implica que el país está gastando mucho más de lo que recauda, sin tener una fuente clara de financiamiento. Aunque la administración Petro ha argumentado que el gasto responde a necesidades sociales y de inversión, lo cierto es que no ha habido una estrategia clara de ajuste fiscal ni de generación de ingresos sostenibles.
Los desbalances fiscales han llevado a un aumento significativo de la deuda pública. Se estima que Colombia cerrará 2025 con una deuda equivalente a 62,2 % del PIB, seis puntos porcentuales más que en 2023. México también aumentaría su deuda en seis puntos, pero desde una base menor. En contraste, Chile y Perú han sido más prudentes, con incrementos de apenas 3 y 0,8 puntos respectivamente.
La consecuencia directa de este mayor endeudamiento y del deterioro fiscal es el aumento del riesgo país. La prima de riesgo medida por el EMBI —un indicador que refleja cuánto más debe pagar un país para endeudarse frente a EE. UU.— ubica a Colombia como el país más riesgoso del grupo. A julio de 2025, la prima de Colombia era de 309 puntos básicos, frente a 265 de México, 142 de Perú y 109 de Chile.
Este mayor riesgo encarece el crédito, afecta la inversión extranjera y pone presión sobre las tasas de interés locales.
En conclusión, el balance económico del Gobierno Petro, al cabo de tres años, es mixto, pero en varios aspectos clave deja más preocupaciones que certezas. En crecimiento e inflación, Colombia está rezagada. En empleo, hay avances, pero acompañados de informalidad. En pobreza, los indicadores mejoran, aunque no se puede atribuir el mérito exclusivamente al Gobierno. Y en lo fiscal, la situación es claramente desfavorable, con un déficit creciente, más deuda y mayor riesgo.
Aún queda un año de gobierno. Si la administración Petro quiere dejar un mejor legado económico, tendrá que tomar medidas para corregir el rumbo fiscal cuanto antes. Recortar el gasto, ajustar el presupuesto de 2026 y enviar señales de responsabilidad macroeconómica será clave para recuperar la confianza de los inversionistas.
* Presidente del centro de estudios económicos ANIF
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