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La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) impuso medidas cautelares en contra de Visa y Mastercard para que, según la entidad, se respete la libertad de mercado en el sistema de pagos internacionales de las tarjetas de crédito.
Para entender la razón detrás de las medidas proferidas por la SIC hay que explicar primero el contexto del caso y cómo funciona el sistema de pagos internacionales que sostiene las tarjetas de crédito de estas franquicias.
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Tradicionalmente, cuando un usuario hace una compra de un bien o servicio en el extranjero, esta transacción se realiza utilizando un sistema conocido como cross border. Bajo este esquema, el comprador paga el servicio en la moneda del país en donde está realizando su transacción (lo que, en el caso del dólar, por ejemplo, lo expone a tasas de cambio muy altas) y su compra se difiere automáticamente a 24 o 36 meses de pago (incurriendo en mayores intereses a favor del sistema financiero).
De acuerdo con la SIC, desde hace unos cinco años se viene implementando un sistema alternativo, llamado Agente de Retención Local (LCA, por sus siglas en inglés), que busca ofrecerle mejores condiciones a los usuarios.
De fondo, el LCA establece la creación de unos agentes locales en cada país que se encargan de realizar las conexiones con el comercio exterior. Como resultado de esto, explica la entidad, los consumidores pueden adquirir bienes en el exterior, pero en moneda local y manejando las cuotas de pago a su mejor conveniencia.
Y es aquí en donde entran en juego las medidas cautelares de la SIC, pues según la entidad un agente local está denunciando que Visa y Mastercard “estarían adelantando acciones tendientes a bloquear, eliminar o hacer más costoso el modelo LCA en varios países de América Latina (Chile, Argentina, Perú y Colombia). De una parte, habrían enviado cartas y comunicaciones a los bancos en Colombia señalando un posible incumplimiento de sus condiciones de uso al permitir el modelo LCA y amenazando con la imposición de multas periódicas y sucesivas, así como la revocación de las licencias de las tarjetas (pérdida de la franquicia). De otra, estarían solicitando a los bancos que dejen de afiliar a más comercios extranjeros para el funcionamiento del modelo LCA”, según se lee en un comunicado de prensa de la Superintendencia.
La SIC continúa explicando en el documento que las dos compañías “habrían propuesto a los bancos adquirientes que las transacciones del modelo LCA únicamente puedan ser procesadas a través de dos programas creados por estas franquicias; estos programas permitirían el uso del modelo LCA, pero con la aplicación de tarifas y costos más elevados (similares a las del modelo tradicional de “Cross Border”) y estableciendo restricciones para el procesamiento de pagos a comercios extranjeros hechos por fuera de estos”.
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Según la denuncia que recibió la Superintendencia, los programas creados por las dos empresas entrarían en funcionamiento en julio y septiembre de este año e implicarían un aumento en las transacciones del sistema LCA que oscilan entre “700 % y 1.000 %”.
La Superintendencia afirmó que encontró varias pruebas que le dan certeza sobre las acciones de Visa y Mastercard.
Ahora bien, las medidas cautelares significan para estas compañías que no pueden “imponer o implementar cualquier regla, programa o medida, que prohíba o restrinja la actividad económica que desarrollan los agentes en el modelo LCA en Colombia”. Así mismo, tampoco pueden “suspender de manera inmediata cualquier tipo de comunicación, reclamación o amenaza en contra de las entidades que ejercen la actividad de adquirencia en Colombia para evitar que sigan contratando con agentes que ofrecen el modelo LCA en el país”.
Contra esta decisión de la SIC no procede recurso de apelación.
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