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Para el común de los bogotanos, uno de los puntos más difíciles de transitar en la ciudad es la av. Ciudad de Cali, una de las últimas grandes avenidas que se construyeron en la capital. La situación se hizo más compleja en el sur, con las obras de la futura troncal de Transmilenio, que alimentará la primera línea del metro, la cual tendrá una extensión de siete kilómetros y que beneficiará a casi un millón de personas.
Desde que comenzó el proyecto en 2021, los vecinos se vienen quejando de las incomodidades inherentes a los trabajos y esperaban que se entregara a tiempo. Sin embargo, como ocurre con muchas obras públicas en Bogotá, el proyecto se retrasó y ni siquiera la gestión de la nueva administración pudo salvarla del incumplimiento.
La obra fue dividida en cuatro tramos, cada uno adjudicado a un contratista diferente, modalidad que se viene implementando recientemente en grandes proyectos, bajo la excusa de mejorar la eficiencia en su ejecución y aumentar la competitividad. Sin embargo, en proyectos como las troncales de Transmilenio de la avenida 68 y de la av. Ciudad de Cali se ha evidenciado el principal defecto del esquema: el retraso de un contratista afecta al resto.
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Para el caso concreto de la troncal de la av. Ciudad de Cali, el problema se originó en el grupo 2, que corresponde al tramo entre la avenida Bosa y la avenida Villavicencio, abarcando cerca de 2,5 km. Allí los problemas vienen desde 2023, cuando reportó un retraso del 40 %, producto de varios problemas en la ejecución, como lo denunciaron las veedurías ciudadanas.
Cuando Carlos Fernando Galán asumió las riendas de la ciudad e inició una gira por todas las obras, se priorizó este punto en particular, dado su avance crítico. El IDU, en cabeza de Orlando Molano, recibió la instrucción de sentarse con el contratista a revisar las causas del retraso y convocó al consorcio Santa María 004, conformado por Alca Ingeniería y Castro Tcherassi, cada uno con 50 % de participación. El objetivo era resolver los contratiempos, pisar el acelerador, sin descartar las posibles sanciones y multas.
La estrategia, al menos durante 2024, parece haber surtido efecto: la obra pasó del 27 % de ejecución al 60 % y un entusiasta Carlos Fernando Galán anunció la entrega de la troncal para finales de 2025, como lo hizo con la troncal de la av. Caracas Sur y la av. Guayacanes. Sin embargo, para este caso, el método no funcionó. El contratista abandonó las obras a mediados de abril e, incluso, el subdirector del IDU tuvo que hacerle un llamado público a retomar los trabajos, dadas las incomodidades derivadas por su decisión.
Ni los llamados por vía diplomática, ni las advertencias con multas y sanciones lograron que el contratista regresara, por lo que el IDU tuvo que declarar la caducidad del contrato, tomar control de la obra y anunciar una nueva extensión en el plazo de entrega del proyecto.
Nueva fecha de entrega
Lo que más preocupa sobre la nueva desviación en el cronograma es, además, del trauma evidente para la movilidad del corredor de la av. Ciudad de Cali, es su importancia estratégica en la operación de la primera línea del Metro. Aunque el transporte férreo está programado para reducir los tiempos de traslado entre la localidad de Bosa y el norte de la ciudad, parte de su funcionamiento depende de las líneas de Transmilenio que lo alimentarán. Una de ellas, la troncal de la av. Ciudad de Cali, con la cual los habitantes de Bosa y Kennedy podrán acercarse a las estaciones del costado de sur de la línea férrea.
Y aunque parezca que la entrega del metro es todavía lejana, por lo cual el IDU podría gestionar la finalización de este tramo antes de que los trenes rojos circulen por el viaducto, las condiciones para abrir una nueva licitación no son fáciles. Para empezar, desde que la entidad tomó posesión de la obra, se están adelantando procesos de mitigación con el fin de reducir la incomodidad en el sector que producen las zanjas abiertas y el material de obra disperso. Estas labores podrán finalizar en los próximos meses y el IDU espera volver a licitar este grupo, para que venga otro contratista y lo termine.
Este aspecto podría ser más demorado, ya que el IDU deberá reelaborar los pliegos originales del grupo, para adaptarlos a una nueva licitación. Tampoco está claro si es necesario ajustar los diseños originales de tres estaciones de Transmilenio que componen el grupo o si los posibles consorcios interesados en terminar este tramo planteen cambios en los metros cuadrados de espacio público que faltan por terminar.
Cabe resaltar que el grupo 2 de la troncal quedó con avance del 62 %, por lo cual el consorcio que se le mida a terminarlo tendrá todavía una gran labor por delante. Las estimaciones del IDU apuntan a que el nuevo doliente pueda terminar este tramo durante 2026 y que, en 2027, dos años después de lo prometido, al fin se entregue esta troncal para la ciudad.
Problemas con accesos y predios
Además de las posibles negligencias del contratista, hubo otras dificultades en este grupo que explican su retraso. Después de la gestión, para adquirir los predios por donde va a pasar la troncal, y se construirá el equipo urbanístico complementario, está la problemática de la definición de los accesos privados a los predios colindantes. Este tema, además, ha ido alimentando el buzón de sugerencias y reclamos de los vecinos que viven en inmediaciones de la que será la nueva troncal de Transmilenio.
En el acta FO-SC-14 hay cuatro comentarios de vecinos que se mostraban preocupados por la accesibilidad a sus predios durante y después de ejecutado el proyecto de movilidad. A todas las preguntas, los funcionarios del IDU respondieron que en salones comunales y puntos de interés en la zona había mesas de atención a cargo de la dirección predial de la entidad.
Por otro lado, está la jugadita del propietario de un predio, en la zona de las obras, que dio a conocer la concejal del Nuevo Liberalismo, Cristina Calderón. Según informó, el ciudadano accedió a vender su terreno al Distrito, pero la entidad se enteró de que al mismo tiempo se lo vendió a un tercero, lo que hoy genera un lío legal por resolver, para poder avanzar.
Bogotá debe realizar ajustes en las formas y modos en los que contrata sus obras. Los problemas con esta troncal y de la av. 68 son una muestra de varios defectos a corregir en futuros proyectos. Por el momento, solo queda esperar a que el proceso de la nueva licitación avance sin problemas y el nuevo contratista entregue la obra a tiempo para no afectar la conectividad con el metro.
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