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Entre los múltiples problemas que Pablo Escobar originó en Colombia, permanece con vida uno en particular: los hipopótamos que fueron traídos para su zoológico personal, en 1981, que hoy se cuentan por decenas y que fueron declarados una especie invasora en marzo pasado. Con esta declaratoria oficial, un ciudadano considera que los mamíferos, que deambulan por el Magdalena Medio y arrasan con el ecosistema regional, a pesar de ello, quedaron desamparados ante la caza.
En contexto: Es oficial: el hipopótamo fue declarado como especie invasora en Colombia
El Consejo de Estado admitió para su estudio una demanda de nulidad, cuyo objetivo es rehacer una resolución del pasado 24 de marzo que ubicó a los hipopótamos en el listado de especies exóticas invasoras. Una decisión del Ministerio de Ambiente, tras recibir los conceptos de académicos, expertos, exministros y la recomendación del Comité Técnico Nacional de Especies Introducidas.
“Este es un paso importante para avanzar en un plan de acción inmediato con el fin de atender la situación generada por la presencia de los hipopótamos, que han ocasionado impactos en nuestros ecosistemas y especies claves”, señaló el Ministerio hace unos meses. El hipopótamo es invasor no solo porque es nativo del África subsahariana, también porque posee un gran tamaño, consume vegetación a gran escala y en Colombia no hay depredadores naturales que lo limiten. Incluso, las decenas de hipopótamos han sido capaces de alterar el suelo, las aguas y desplazar especies nativas.
Antecedentes: El lío ambiental por hipopótamos de Pablo Escobar ya tiene fecha de audiencia
El demandante Luis Domingo Gómez, sin embargo, no busca tumbar la resolución. Pide que se ajuste y se reconozca la calidad de ser sintiente al hipopótamo. Además, que bajo el principio de protección animal, esta especie invasora sea tratada con respeto, solidaridad, compasión, justicia, previniendo su sufrimiento y evitando cualquier forma de abuso, maltrato y crueldad.
“La declaratoria de una especie como invasora implica, necesariamente, que dentro de las medidas de control se implemente la caza para regular la población por razones de orden social, económico y ecológico”, agrega el demandante. Y refuerza su argumento explicando que, según la normatividad, la caza es una actividad que “implica la causación de lesiones graves e incluso la muerte”.
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Luis Domingo Gómez espera que el Ministerio de Ambiente apruebe, a favor de los hipopótamos, planes de prevención, control y manejo. Estos deberían ser adelantados por las Corporaciones Autónomas Regionales, así como las Unidades Ambientales de los grandes centros poblados. Los administradores de Parques Nacionales Naturales de Colombia también tendrían responsabilidades. Y así fue como el capricho de Escobar se convirtió en una problemática de interés ambiental.
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