
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Hasta hoy no ha habido un Junior como el de 1993. En Barranquilla ningún gol se gritó más que el de Oswaldo Mackenzie ese 19 de diciembre, cuando tras un pase inolvidable de Carlos el Pibe Valderrama, el nene le dio la tercera estrella al tiburón en un Metropolitano que casi se viene abajo en el último minuto del partido. En Medellín, el DIM había empatado contra Nacional, en la fecha definitiva del cuadrangular final, y ese punto le daba el título. Por siete minutos el poderoso se sintió campeón. Pero mientras los jugadores del rojo de Antioquia daban la vuelta olímpica, celebraban con la hinchada, se colgaban collares de arepas en el cuello y le respondían a la prensa preguntas sobre su campeonato, un contragolpe de los atlanticenses, en su partido contra América, apagó la fiesta en el Atanasio y dio origen al título más bonito de la memoria de la hinchada juniorista.
Tan inigualable es la huella histórica de ese Junior del 93 -que dirigía Julio Comesaña y comandaba, junto con el Pibe, Iván René Valenciano-, que casi un año más tarde ese mismo equipo quedó a solo un paso de llegar a la final de la famosa Copa Libertadores. Fue el Vélez Sarsfield de Argentina, que dirigía el emperador Carlos Bianchi, el que acabó el sueño de los barranquilleros, que cayeron en los penaltis de unas semifinales que el tiburón nunca volvería a alcanzar en los años que siguieron y que se convertirían en la mayor gesta internacional de su historia.
Hoy los hinchas más apasionados de Junior todavía recuerdan la nómina que ilusionó a Barranquilla con el título de la Libertadores. Los 11 que derrotaron en el Metropolitano a Vélez 2-1 en el juego de ida, antes de la derrota en el segundo partido que los llevó a los desgraciados penaltis. La hinchada más nostálgica rememora esa alineación como el poeta que todavía guarda en su memoria los primeros versos que lo enamoraron de la poesía: Pazo, Briasco, Mendoza, Cassiani, Galeano, Grau, Méndez, Valderrama, Pacheco, Rodríguez y Valenciano.
La añoranza de aquellos días alienta la esperanza de los tiempos de ahora. Junior de Barranquilla quiere ser protagonista de la Copa Libertadores, edición 2024. Los campeones vigentes del fútbol colombiano se vistieron con ropa de gala para afrontar el reto del máximo torneo del continente y, como lo demostraron en la primera fecha, están a la altura, con una nómina de muchos nombres, para retar a su propia historia, superar lo insuperable y crear un nuevo equipo de leyenda que llene a los antiguos nostálgicos.
Lo que viene después de Botafogo
Eran pocos los que imaginaban que Junior en la primera fecha de la Copa daría el golpe contra Botafogo, y menos en Brasil. El batacazo fue tal, que a los 28 minutos los colombianos ya ganaban 3-0 en su visita. Los brasileños lograron descontar un tanto, pero fueron realmente inferiores a los rojiblancos, que supieron mantener su ventaja y dieron muestras del juego que los llevó, en diciembre, a su décima estrella.
Lo reconoció Arturo Reyes, el entrenador juniorista, después del triunfo la semana pasada, uno de los más abultados de un equipo colombiano en Brasil: “Hoy vimos al Junior que fue campeón, un equipo que trata de hacer un fútbol elaborado, pero que también tiene transiciones muy rápidas por la característica de sus extremos. Las cosas salieron bien, pero hay cosas todavía por mejorar. Creo que los jugadores que tenemos nos facilitan mucho lo que hicimos en el partido contra Botafogo”.
Este martes, cuando Junior a las 9:00 de la noche en el estadio Metropolitano reciba a Universitario de Perú el reto estará en mantener la buena forma del partido que se jugó en Brasil. La nómina llegará fresca, pues los titulares descansaron el fin de semana en el partido que los de Barranquilla perdieron 4-1 en Cali contra América por la Liga BetPlay. El objetivo, con la clasificación a los cuadrangulares de un pelo en el rentado local, es la Libertadores. Y el partido contra los peruanos es fundamental.
No sumar de a tres para los colombianos sería desperdiciar la ventaja que le dio en el grupo, la zona D de la Copa, el triunfo por 3-1 contra Botafogo. Actualmente, Junior es líder junto a los de Perú, por lo que una victoria lo alejaría de sus rivales y le permitiría aprovechar la localía en la forma en la que es debido.
“Hemos hecho mucho hincapié en que estamos representando a Colombia, no solo la región Caribe, sino a toda Colombia. Esa es una muestra para mucha gente que no cree en nosotros. Los equipos colombianos están preparados para competir a alto nivel, y en el partido contra Botafogo dimos una muestra de eso”, explicó Arturo Reyes tras la victoria en Brasil.
El inicio con pie derecho alimenta la esperanza en Barranquilla, que sueña con un equipo que pueda igualar esas semifinales de 1994. En la Libertadores, el historial para Junior no es especialmente alentador. A los octavos de final solo ha pasado seis veces, la última en 2011. Además de esa vez de las semis, solo una alcanzó los cuartos, en 1996. Ya es hora de prender la ilusión en el Atlántico, con el único equipo colombiano con el presupuesto para soñar con los grandes planos internacionales.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador