
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los estudiantes de algunos países no podrán ir a clase este otoño debido a la prohibición de entrar en EE. UU. Unos no consiguen citas para el visado. Otros simplemente tienen miedo.
Muchos iraníes no irán a universidades estadounidenses este otoño. Los estudiantes de Afganistán tienen problemas para llegar al campus.
Incluso los estudiantes de China e India, los dos principales emisores de estudiantes internacionales a Estados Unidos, se han visto desconcertados por un laberinto de nuevos obstáculos que el gobierno de Donald Trump ha establecido para frenar o disuadir a las personas que entran en el país desde el extranjero.
Entre el mayor control de los visados de estudiante por parte del gobierno federal de Estados Unidos y la prohibición de viaje impuesta por el presidente Trump, parece seguro que el número de estudiantes internacionales recién matriculados en universidades estadounidenses descenderá, y mucho.
Hace un año había alrededor de un millón de estudiantes internacionales que estudiaban en Estados Unidos, según las cifras publicadas por el Departamento de Estado. No se espera que los datos sobre la matriculación de estudiantes internacionales se publiquen hasta el otoño. Pero la enseñanza superior ya lo resiente y está profundamente preocupada por las consecuencias.
Muchas universidades han visto crecer el número de estudiantes internacionales en los últimos años. Pero una encuesta realizada entre más de 500 facultades y universidades por el Instituto de Educación Internacional, una organización sin fines de lucro que trabaja con gobiernos y otros organismos para promover la educación internacional, descubrió que el 35 por ciento de los centros experimentaron un descenso de las solicitudes procedentes del extranjero la primavera pasada, el mayor desde la pandemia.
En China e India, ha habido pocas citas para visados disponibles para estudiantes en los últimos meses, y a veces ninguna, según la Asociación de Educadores Internacionales, también conocida como NAFSA, una organización profesional. Si persisten los problemas con los visados, la matriculación de nuevos estudiantes internacionales en las universidades estadounidenses podría descender entre un 30 y un 40 por ciento en total este otoño, lo que supondría una pérdida de 150.000 estudiantes, según el análisis del grupo.
Algunos estudiantes han renunciado por completo a matricularse en universidades estadounidenses por la ansiedad que les produce el entorno político de Estados Unidos. Otros se mantienen alejados porque les preocupa que, aunque consiguieran entrar, se encontrarían atrapados, sin poder hacer cosas que otros estudiantes sí pueden, como solicitar prácticas o viajar a casa durante las vacaciones para ver a sus familias.
Los estudiantes internacionales constituyen una parte significativa de la matrícula en universidades de élite como Columbia, pero también en instituciones públicas como Purdue. En la Universidad Estatal de Arizona, una de las diez universidades que más estudiantes internacionales matriculan, el número de los que inician sus estudios este otoño —14.600 en total— ha disminuido en unos 500 con respecto al otoño pasado, dijo un portavoz, debido sobre todo a los retrasos en la concesión de visados.
Muchos estudiantes internacionales pagan la matrícula completa y son una fuente de ingresos de la que las universidades han llegado a depender, incluso para ayudar a financiar la ayuda económica a otros estudiantes. Forma parte del modelo de negocio.
Wendy Wolford, vicerrectora de asuntos internacionales de la Universidad de Cornell, dijo que la mayor pérdida por el descenso de la matrícula internacional es el talento.
“Son literalmente algunos de los mejores del mundo”, dijo.
Wolford dijo que también le preocupaba la oportunidad perdida de que los estudiantes nacionales estuvieran expuestos a estudiantes de diferentes culturas, y de que los estudiantes internacionales difundieran la buena voluntad hacia Estados Unidos cuando volvieran a casa.
El gobierno de Trump empezó a centrarse en los estudiantes internacionales la primavera pasada, y tomó una serie de medidas para centrarse en los estudiantes que ya estaban en el país y para aumentar la investigación de quienes querían matricularse.
Aunque el presidente Trump dijo que daba la bienvenida a los estudiantes internacionales, argumentó que algunos de ellos suponían riesgos para la seguridad y podían estar implicados en espionaje académico. También dijo que los estudiantes extranjeros ocupaban codiciadas plazas en las universidades que, en su lugar, podrían ir a ciudadanos estadounidenses.
“Hay personas que quieren ir a Harvard y a otras universidades, pero no pueden entrar porque hay estudiantes extranjeros”, dijo Trump. “Pero quiero asegurarme de que los estudiantes extranjeros sean personas que puedan amar a nuestro país”.
En una de sus primeras medidas, el gobierno de Trump amenazó con deportar a más de 1800 estudiantes internacionales que estudiaban en Estados Unidos. En muchos casos, los motivos eran opacos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que los estudiantes internacionales que participaban en las protestas universitarias por la guerra en Gaza, en particular, no eran bienvenidos. “Les dimos un visado para venir a estudiar y obtener un título”, dijo la primavera pasada, “no para convertirse en activistas sociales que destrozan nuestros campus universitarios”.
Varios grupos han acudido a los tribunales para impugnar lo que califican de política de deportación ideológica. Veena Dubal, abogada general de la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios, afirma que el gobierno viola los derechos constitucionales tanto de los no ciudadanos como de los ciudadanos al decidir deportar a personas por opiniones que están protegidas por la Primera Enmienda.
Jameel Jaffer, director ejecutivo del Instituto Knight de la Primera Enmienda de la Universidad de Columbia, ha afirmado que la represión es antidemocrática. “Es una práctica que normalmente asociaríamos con los regímenes políticos más represivos”, ha dicho.
Tras las protestas, muchos de los estudiantes expulsados fueron readmitidos. Pero, en total, este año, los funcionarios del Departamento de Estado dijeron que habían revocado más de 6000 visados de estudiante, por apoyar el terrorismo, permanecer en el país más tiempo del permitido e infringir la ley, una cifra de la que informó primero Fox News.
Y el Departamento de Estado suspendió la concesión de nuevos visados de estudiante entre el 27 de mayo y el 18 de junio, una época del año que suele ser la temporada alta.
Cuando el gobierno volvió a expedir visados de estudiante a finales de junio, lo hizo con la condición de que los consulados examinaran con más rigor las redes sociales de los solicitantes. Eso ha hecho que el proceso sea mucho más lento, y los estudiantes que aún no han superado el proceso de entrevistas pueden correr el riesgo de perderse el inicio de las clases de otoño o incluso tener que posponer la matrícula un semestre o más.
“Parece que se está intensificando la revisión de las solicitudes de visado de estudiante”, dijo Dubal, y añadió: “Se revisan sus redes sociales por si expresan sentimientos propalestinos o critican las posturas de Trump en política exterior”.
A finales de mayo, Trump firmó una proclamación por la que se prohibía a los estudiantes extranjeros entrar en Estados Unidos para asistir a Harvard, al alegar motivos de seguridad, pero un juez ha bloqueado la entrada en vigor de la orden.
En junio, Trump firmó otra proclamación para restringir total o parcialmente la entrada de personas procedentes de 19 países, entre ellos Afganistán, Haití, Irán, Yemen, Cuba, Laos y Venezuela, y para aumentar el escrutinio de las personas procedentes de otros países, a fin de asegurarse de que esas personas “no tienen intención de perjudicar a los estadounidenses o a nuestros intereses nacionales”.
Aunque la proclamación no se dirigía a los estudiantes en particular, muchos de ellos se han visto afectados por las restricciones de viaje.
“Debido a la prohibición de viajar, no es posible obtener visados de estudiante de determinados países”, dijo Dan Berger, abogado especializado en inmigración de Northampton, Massachusetts. “A muchas mujeres afganas les habían ofrecido becas completas en Estados Unidos y no pueden conseguir visados”.
Al preguntarle por los retrasos, un portavoz del Departamento de Estado dijo que el departamento había hecho más eficaz y eficiente su examen de los solicitantes de visado. “Pero en todos los casos, nos tomaremos el tiempo necesario para garantizar que el solicitante cumple los requisitos para obtener el visado y no supone un riesgo para la seguridad de Estados Unidos”, dijo el portavoz.
Noushin, estudiante iraní que fue admitida en la Universidad de Carolina del Sur para cursar un doctorado en ingeniería química, se vio afectada por la prohibición de viaje. Tenía una entrevista para obtener el visado en septiembre de 2024 e iba a comenzar sus estudios en la primavera de 2025, pero aún no sabe si se aprobará su visado. Ahora ayuda a organizar una campaña de presión para poner fin a los retrasos de los visados, y afirma que un grupo de chat en Telegram sugiere que hay cientos de otros estudiantes iraníes en situaciones similares.
Noushin, que pidió que no se revelara su apellido por temor a que afectara sus perspectivas de visado, dijo que eligió Estados Unidos como lugar para estudiar porque creía que ofrecía la mejor educación superior del mundo. Ahora cree que se le castiga por suposiciones sobre sus creencias políticas, aunque como académica, argumenta, está separada de la política.
Michael Crow, presidente de la Universidad Estatal de Arizona, dijo que hace unos meses se reunió con un funcionario diplomático estadounidense en India para hablar del problema de los visados, y que le dijeron que el Departamento de Estado hacía todo lo que podía.
La incertidumbre sobre la obtención de un visado estadounidense está impulsando a algunos estudiantes a buscar en otra parte. Wolford, de Cornell, dijo que las universidades ya veían cómo los estudiantes europeos se desviaban a universidades europeas y los asiáticos a universidades asiáticas.
“Nuestros estudiantes internacionales siempre habían estado muy seguros al saber que entendían las reglas del juego, y el año pasado las reglas del juego cambiaron drásticamente”, dijo.
Muchas universidades estadounidenses tienen ahora campus en el extranjero y han intentado alojar a los estudiantes internacionales en esos campus hasta que puedan obtener visados estadounidenses. Cornell, por ejemplo, dio a los estudiantes la opción de empezar el semestre de otoño de 2025 en sus campus de Edimburgo, Hong Kong o Seúl.
“No tuvimos muchos estudiantes que aceptaran”, dijo Wolford. “Los estudiantes esperaban que los admitieran y vinieran a nosotros, o decidieron ir a otro sitio”.
Los estudiantes iraníes, incluidos algunos admitidos en Cornell, se han unido para intentar llamar la atención sobre su difícil situación. Se trata de un grupo muy instruido, dijo Pouria, estudiante de ingeniería civil, quien pidió que no se utilizara su apellido para proteger sus posibilidades de visado. Fue admitido en un programa de doctorado de la Universidad de Texas en Austin.
Dijo que su proyecto de investigación —investigar cómo pueden utilizarse las geoceldas poliméricas para reforzar los cimientos de las carreteras— está financiado por el Departamento de Transportes de Texas. Según dijo, su solicitud de visado lleva 14 meses en “tramitación administrativa”.
Mientras tanto, ha estado colaborando con colegas a distancia para que el proyecto no se ralentice. Los estudiantes como él, afirmó, no son una amenaza para la sociedad estadounidense.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.
Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí al plan superprémium de El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!
📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com