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Perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni)
El metabolismo más lento de cualquier mamífero no letárgico. Puede tardar hasta un mes en digerir una hoja. En Costa Rica es posible verlo incluso en cafetales con árboles dispersos. Su pelaje alberga algas simbióticas que le dan un tono verdoso en temporada húmeda, camuflaje perfecto.
Foto: Miguel A. Cruz
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Rana ojos rojos (Agalychnis callidryas)
Habitante icónica del bosque lluvioso. Sus vibrantes ojos rojos son un mecanismo de "parpadeo defensivo": al dormir, esconde el color, pero si un depredador se acerca, abre los ojos de golpe para asustarlo y huir. Es endémica del Caribe costarricense y vive en plantas como la heliconia.
Foto: Miguel A. Cruz
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Araña de tela dorada (Trichonephila clavipes)
Su seda es biológicamente única: refleja luz dorada y es más resistente que el acero por peso. Las hembras, mucho más grandes que los machos, construyen telas de hasta un metro entre árboles para capturar libélulas y mariposas. El macho, minúsculo, vive junto a ella. Común en zonas bajas deforestadas y bordes de bosque.
Foto: Miguel A. Cruz
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Garza Tigre (Tigrisoma lineatum). Especialista en acecho. Se queda inmóvil durante horas junto a riberas boscosas, confiando en su plumaje críptico que imita cortezas de árbol. Su pico robusto le permite atrapar ranas y peces de gran tamaño. Presente en humedales de Caño Negro y Tortuguero.
Foto: Miguel A. Cruz
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Basilisco rayado (Basiliscus vittatus).
Famoso como el "lagarto Jesucristo" por su habilidad de correr sobre el agua impulsándose con sus patas traseras. Usa esta táctica para escapar de depredadores como serpientes o aves rapaces. Común en zonas bajas del Pacífico y Guanacaste.
Foto: Miguel A. Cruz
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Caimán (Caiman crocodilus)
Habita ríos de baja altitud en el Pacífico y el Caribe Norte. Es un regulador clave de poblaciones de peces y crustáceos. A pesar de su aspecto temible, en Costa Rica rara vez ataca humanos. Se le puede ver termorregulando con la boca abierta en las orillas de los ríos o en Tortuguero.
Foto: Miguel A. Cruz
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Garza Agamí (Agamia agami)
Una de las garzas más esquivas y de plumaje más exótico de los humedales costarricenses. Se especializa en peces pequeños y crustáceos en aguas someras. A diferencia de otras garzas, anida en colonias ruidosas bajo densa vegetación riparia. Su población en Costa Rica es clave para la conservación regional.
Foto: Miguel A. Cruz
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Rana Roja de Ojos Azules (Duellmanohyla uranochroa)
Es una rana arbórea amenazada por el cambio climático. Habitante de las montañas y del parque Nacioanal Tortuguero. Su color rojo con ojos azules es un ejemplo de aposematismo (advertencia de toxicidad cutánea leve).
Foto: Miguel A. Cruz
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Aninga (Anhinga anhinga)
Conocida localmente como "pato aguja" o "serpiente de agua". Nada sumergida con solo el cuello y cabeza fuera, acechando peces. Tras bucear, extiende sus alas para secarlas ya que su plumaje no es completamente impermeable, lo que le permite hundirse sin flotar.
Foto: Miguel A. Cruz
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Tangara escarlata (Piranga olivacea)
Migrante neártica: pasa el invierno en Costa Rica (diciembre-abril) tras volar desde el este de Norteamérica. Su rojo intenso es buscado por los ornitólogos del Bosque Nuboso de Monteverde. Se alimenta de frutos como los del árbol "yayito" y complementa con insectos.
Foto: Miguel A. Cruz
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Amplexo axilar en Agalychnis callidryas. El macho (generalmente más pequeño) abraza a la hembra por la espalda, estimulando la liberación de óvulos que él fecundará externamente al mismo tiempo. En Costa Rica, esta danza reproductiva ocurre típicamente durante las primeras lluvias intensas, cuando las parejas descienden del dosel para depositar sus huevos en las hojas que cuelgan sobre los cuerpos de agua. Al eclosionar, los renacuajos caerán directamente al líquido. Un ritual sincronizado con la naturaleza más exigente.
Foto: Miguel A. Cruz
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Rana ojos rojos (Agalychnis callidryas)
Ejemplar joven cuidando sus huevos. Su color le permite mimetizarse con las hojas que usa para cuidar de sus crías.
Foto: Miguel A. Cruz
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Momoto común (Momotus momota)
Su cola termina en dos plumas largas con forma de raqueta, las cuales mueve como péndulo cuando está alerta. Anida en túneles que cava en barrancos. Su llamado profundo "mou-mou" le da nombre. Presente desde Guanacaste hasta la zona de Los Santos.
Foto: Miguel A. Cruz
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Murciélago Narizón (Rhynchonycteris naso)
Pequeño murciélago pescador que roza la superficie del agua con sus patas para atrapar insectos. Su hocico alargado y manchas blancas en el lomo lo hacen inconfundible. Duerme en grupos verticales sobre troncos caídos en ríos y cuevas rocosas, perfectamente camuflado como liquen.
Foto: Miguel A. Cruz
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Mielerito patas rojas (Cyanerpes cyaneus)
Su pico finamente curvado está especializado en néctar y pequeños frutos. Presenta dimorfismo extremo: macho azul violáceo con patas rojo coral, hembra verde oliva. Se le puede observar en bandadas mixtas en la zona norte del Caribe, especialmente alrededor de flores de ceiba y guaba.
Foto: Miguel A. Cruz
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