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Carimañolas, bollos y bolis: la importancia de la comida callejera en Barranquilla

Esta propuesta gastronómica es mucho más que una alternativa económica. El chef Alex Quessep la define como un acto de soberanía alimentaria, mientras que Daniella Hernández, autora del libro Street Food Barranquilla, la documenta como memoria colectiva, retratándola como una expresión de identidad que se reconoce a través de lo que se sirve en sus esquinas.

Puesto callejero de mazorcas
«La comida callejera no es chatarra. Llamarla así es irrespetuoso y desconoce su valor nutricional y cultural», dice el chef colombiano Álex Quessep.
Foto: Getty Images

La vida laboral es como un laboratorio culinario: uno se encuentra con personas dulces, otras amargas, algunas ácidas y, por qué no, hasta insípidas. Es un ejercicio constante de observación y cuidado, como una buena receta que hay que probar varias veces para saber con qué ingredientes quedarse. En ese proceso conocí a Natalia, colega y buena amiga, dulce como un boli de Kola Román con leche y, sin temor a exagerar, una de las mejores exponentes de lo que significa la cultura costeña del país.

Tatiana Gómez Fuentes

Por Tatiana Gómez Fuentes

Comunicadora Social – periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, con maestría en gestión y dirección comercial con énfasis en comunicación, publicidad y ecommerce de la Universidad Complutense de Madrid. tagy_petus tgomez@elespectador.com

 

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