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Si yo quisiera emprender, ¿en qué negocio me metería? Esa es, tal vez, una de las preguntas que más nos hemos repetido cientos o miles de personas. Los que hemos crecido en hogares con padres hacedores de empresa y no empleados a la espera de la quincena; o, desde una orilla más amplia, los que definitivamente ven oportunidades en donde los demás ni siquiera logran ver una sombra; o los que han decidido ver en el riesgo su forma de vida y no se quedan con el seguro que ofrece un empleo bien pago.
Entonces, a la hora de responder, aparecen muchas variables en esa ecuación que se van convirtiendo en más y más preguntas. Casi que hipótesis en busca de ser comprobadas: ¿En el mismo negocio de mis papás, porque creo que lo conozco? ¿En una cocina oculta porque dicen que la comida deja los mejores márgenes de ganancia? ¿En la que puede ser obvia y es revender accesorios para celular en una isla de aparatos tecnológicos bien ubicada dentro de centro comercial? ¿En copiar un negocio de esos que se ven en otros países, como el del té frío con perlas dulces, o el del helado hecho sobre una plancha, o el de los dispensadores automáticos de comida procesada donde todo vale dos veces más que en una tienda? Y así, los negocios obvios, sin dejar por fuera la típica panadería, el bar, la venta de comida rápida…
Ahora, sin tanto látigo en la espalda, vayamos al otro extremo: con tanto celular en la mano, tantas redes sociales, tantas conexiones wifi públicas, tantas posibilidades de comprar, vender y ofrecer casi que todo tipo de servicios gracias a los desarrollos de la tecnología, ¿por qué seguimos pensando en emprender en los negocios tradicionales y no en los que usan precisamente a la tecnología como base de su negocio? Sí, ¿por qué nos cuesta pensar en grande y soñarnos creando cosas como Rappi o Platzi o Bold?
Pues, más allá de buscar esa fórmula de la Coca Cola, me fui para el Colombia Tech Fest y le pregunté a varias personas que saben de negocios tecnológicos, por qué los emprendimientos en Colombia deberían contemplar tener esa base tecnológica y, de esa forma, tal vez, cambiar el modelo tradicional de los pequeños negocios de autoempleo para transitar hacia los de alto impacto y que sí logran, incluso, cambios sociales en un país necesitado de ello.
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“El emprendimiento debería tener una base tecnológica porque todo es tecnología”, me dice Andrés Bilbao, cofundador de Colombia Tech Week, de Makers, que es una organización en donde entrenan futuros emprendedores y emprendedoras; y, también, cofundador de Rappi, nada más ni nada menos. “A mí a veces me da risa cuando la gente dice: yo soy malo para ‘tech’. Pero vos sabés leer y escribir, les digo, y eso es ‘tech’. En este cambio fuerte de paradigma y de capacidades globales con IA, toca hacer ‘tech’ a lo que da”, responde en su marcado acento caleño.
Pero, ¿y si mi negocio es de comprar y vender alimentos en Corabastos, o de servicios generales, o se trata de hacer zapatos y demás marroquinería?, le indagué. “Pues lo primero que te diría es que si tu negocio parece tradicional, ya tiene ‘tech’. Vos sos albañil, usás un montón de herramientas que fue un desarrollo tecnológico; o eres agricultor y resulta que hay ‘tech’ en toda la cadena. De pronto puedes incluir tecnología para temas de venta, de mercadeo del producto o servicio para crecer. Y ahorita está más fácil que nunca: le puedes preguntar a Gemini, de Google, o a Chat GPT, o a cualquiera de estas herramientas, y vos ya sos peligroso. Eso es el 80 %. Y luego se trata de hablar con la gente sobre lo que estás haciendo y ya”, apunta.
Nicolás Cruz, cofundafor y CEO de Colombia Tech Week, y también parte del equipo de fundadores de Phylo Legal, me contestó a mis dudas en esto poner a la tecnología en la base de los negocios: “En Latinoamérica hay una cantidad de problemas y la tecnología ha demostrado ser un habilitador para solucionar y resolver todos esos problemas. Creo que es la forma en la que democratizamos el acceso al empleo porque no tienes que ser la persona más estudiada para estar en una posición de liderazgo, la tecnología es el habilitador y, sin duda alguna, ha dejado de ser una tendencia y hoy es imperativo usar tecnología dentro de las empresas. Y quien no esté construyendo sobre tecnología, pues lo animo a hacerlo porque ya es una realidad”.
Ya son dos los que nos daban respuestas y razones. Ahora, otro de los mitos que siempre han puesto sobre la mesa es que emprender sobre tecnología es caro, costoso. “De hecho, es más caro emprender en negocios, como por ejemplo de servicios, porque necesitás gente operando. Es decir, en la medida en la que crece tu negocio, crece tu costo, con la tecnología desarrollas algo muy bien hecho, y eso puede escalar, escalar y escalar y tu costo se mantiene porque el core es el software, la tecnología, no necesitas equipo o un despliegue logístico operativo intensivo en recursos humano, entonces yo creo que es más fácil o es más barato emprender en tecnología porque hoy con Inteligencia Artificial puedes hacer un Producto Mínimo Viable con herramientas disponibles. El emprendimiento tradicional está muy bien, pero es más barato hacerlo con tecnología”.
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Miremos esto desde los ojos de una agremiación como la Andi y su división dedicada al emprendimiento llamada Andi del futuro, antes de entender los dos casos de dos mujeres emprendedoras que se están diferenciando de todos los demás. “Yo creo que Colombia debería contemplar emprender más desde la base tecnológica porque una empresa que hace negocios de este tipo genera empleos de mejor calidad, paga mejor, y genera más desarrollo para el país, cerrando brechas en temas que en el resto del mundo están avanzados”, explica Andrés Raigosa, su director.
¿Por ejemplo? “Por ejemplo, en Colombia estamos haciendo Inteligencia Artificial, sí, pero no a los niveles del mundo. Estamos haciendo digitalización, data centers, mejoras de datos, pero necesitamos más empresas que cierren esa brecha. Este es un momento muy dulce para hacerlo. Colombia está en la mitad de la tabla en la OCDE en lo que respecta a estos temas, pero es urgente que si ustedes tienen ideas en temas digitales en los que pueda haber negocio, es porque hay problemas que se pueden solucionar con empresas que hagan estas cosas”.
Y, claro, también le pregunté por el mito aquel de que emprender en tecnología es caro, razón por la cual la gente no lo hace. “No, emprender en base tecnológica no es caro, lo que es caro son las tecnologías per sé si no emprendemos. Es mito entonces porque existen plataformas gratuitas, muchas de libre acceso en las que uno puede estar haciendo experimentación basada en tu emprendimiento de base tecnológica. Lo que es costoso es escalarlas, cuando por ejemplo hay que contratar servidores, tecnologías que son de costo… Uno se puede conseguir aliados como Amazon, Oracle, Microsoft que te ayuden en eso, pero francamente no creo que sea más costoso que montar una fábrica. Lo que creo es que es más barato, se puede trabajar desde cualquier parte, la gente no necesita ocupar un espacio en una empresa, así que creo que es el momento, no hay que dejarlo pasar”.
Casos de éxito en emprendimientos tecnológicos

Laura Velásquez es la cofundadora y presidenta de Arkangel AI, una compañía donde hacen detección temprana de las enfermedades para salvar vidas. “En este momento procesamos alrededor de 90 millones de predicciones al año que en total son unos 68 millones de pacientes únicos, donde uno lo que hace es poder identificar, a tiempo, si una enfermedad va a suceder, y, de esa forma, el paciente se pueda enrutar clínicamente logrando además mayor eficiencia hospitalaria, mejor rendimiento en la persona e, incluso, salvar su vida”, cuenta.
Sí, se trata de la gestión de los datos, el llamado nuevo oro de la era digital. “Resulta que en la industria de la salud el 80 % de la información no tiene estructura. Son datos únicos en texto libre. Lo que nosotros hacemos es que nos conectamos directamente a esas fuentes de información, identificamos qué pasa en esa información, es decir, tú como médico dices: necesito saber qué pacientes tienen este riesgo, vas y lo buscas en tiempo real, los atraes y los priorizas. Eso es lo que nosotros hacemos. Todo es anonimizado, el único que tiene la custodia de la información es el hospital, en este caso”.
Aquí, en este negocio, “la tecnología lo que nos permite es generar soluciones mucho más rápido, más escalables, y realmente llegar a la raíz del problema. Ahí es donde la tecnología ayuda para ser más eficientes, lo que significa que hacemos mucho más con menos”.
O el caso de Ángela Acosta, fundadora y CEO de Morado, una empresa de créditos digitales en donde financiamos el inventario para los miles de negocios de belleza en Latinoamérica. “La tecnología es la manera número uno, dos y tres para escalar. Hoy en día un negocio que no nazca desde la tecnología, o que no tenga o incorpore tecnología dentro de sus procesos, no va a poder escalar para lo que viene en el futuro. Las empresas están creciendo muy rápido y la única manera de hacerlo es a través de la tecnología”.
¿Y, ustedes, cómo usan la tecnología?, le pregunté. “La usamos todo el tiempo desde nuestro nacimiento. La solución de créditos es 100 % digital, una mujer puede llegar a nuestra plataforma a través de Whatsapp y pide su crédito desde el inicio hasta el desembolso de manera 100 % digital, y gracias a eso hemos podido llega a todos los rincones de Colombia”, me contó. ¿Y cuál es el impacto de este negocio? “Tenemos una comunidad de más de 28.000 mujeres que quieren emprender, todas son empresarias berracas a quienes nosotros les hemos dado la oportunidad de financiar ese primer producto, esa primera mercancía que ellas necesitaban para poder montar o crecer sus negocios.

¿Qué opinan los que tienen la plata para invertir?
En el mismo festival me encontré con Santiago Tamayo, CEO de Santamaría Investment Group y presidente del Family Oficce Network. Sí, tal cual, los que tienen la billetera para invertir. Y le solté mis dudas del por qué usar la tecnología como base de todos los nuevos negocios en un país donde se emprende tanto con lo mismo. “En Colombia hay mucho espacio para ser disruptivo en las industrias que más necesita la Nación. ¿Quién no ha tenido un problema sacando una cita médica, buscando acceso a la educación, y esos son los espacios en donde los emprendedores son importantísimos para crear una solución, porque son los problemas de los habitantes no solo de Colombia sino de la región».
Sobre el mito de si es caro emprender con tecnología como base, me dijo: Muchos de los emprendedores de antes hicieron un trabajo pionero de sentar las bases para que sea cada vez más fácil emprender. Ya hay oportunidades para hacer plugin para las soluciones, no toca hacer todo el desarrollo y, por supuesto, con la IA cada vez las cosas son más fáciles y más baratas. No es cierto que empezar la empresa sea caro, lo más caro es el costo de oportunidad de no empezarla».
Por ejemplo, cuenta que Latinoamérica está en un momento importante de digitalización de las economías, lo que ya pasó en Estados Unidos, en Europa, en el sudeste asiático tiene que empezar a pasar acá, eso es inevitable, y eso lo sabemos los inversionistas y nos pone en una posición muy cómoda como emprendedores para encontrar al inversionistas que nos haga llegar al próximo nivel. Nosotros creemos que es importante tener dentro del portafolio venture capital, y que más allá del riesgo que puede traer asociado, es más riesgoso no tener ese venture capital dentro de un portafolio que tenerlo. Es hacer parte de la revolución que en los próximos diez años va a marcar el paso de la economía regional Latinoamericana».
La tarea de volver a Colombia un referente de ‘tech’, emprendimiento e innovación
La realidad es que Colombia tiene potencial, lo que hay que hacer es derribar mitos y creer que los emprendimientos de base tecnológica pueden ser más si se incentiva de la forma correcta, no en vano el Colombia tech report 2024 – 2025, corroboró una realidad que viene sonando con más y más fuerza: “El ecosistema colombiano alcanza las 2.126 startups mapeadas en 2024, marcando un crecimiento de 24% frente a la edición anterior”. “Seis sectores concentran más del 50% del total de startups, con Fintech a la cabeza (19%), seguido por SaaS (11%), Healthtech (6,9%), Edtech (6,3%), Gestión de Negocios (6,3%) y Martech (5%)”. “Las startups colombianas prefieren modelos B2B”, “Más del 80% de las startups emplean menos de 20 personas” y el top 10 de empresas que “trascendieron” y se consolidaron como empresas sólidas en este 2024 son Simetrik, Cobre, Bia, Yuno, Erco, Finkargo, Truora, Decimetrix, Finaktiva y finalmente Indigo.
Yo sé que a muchos nos sigue atrapando el miedo, pero, y si no lo intentamos, pues nunca vamos a saber qué hubiera podido pasar. Andrés Raigosa, de la Andi del Futuro, me reconfirmó una máxima que puede tener, en cierta parte, la respuesta al por qué los que tenemos ganas no nos lanzamos: “para emprender en este tipo de tecnologías y no en los negocios tradicionales, hay que tener menos aversión al riesgo”, es decir, “necesitamos ser más arriesgados, tener cultura, educación, u entorno socio económico y familiar dispuesto a eso, y, sobre todo, jugar a fracasar”.
Claro, es lo que muchos no estamos dispuestos a jugar ese juego cuando hemos tenido en empleo seguro durante tanto tiempo. “No siempre el que la intenta la logra. Muchas de estas empresas han metido la pata muchas veces, no la logran en la primera. Hay que acumular experiencia, acumular conocimiento, hacerlo de forma serial, juntarse con un buen equipo y generar desarrollo de conocimiento que les permita a la segunda, tercera o cuarta, tener éxito en los primeros momentos de su emprendimiento. Recuerden que los negocios se acaban en los primero cinco años, el valle de la muerte, Si llegan al sexto, seguramente llegarán al décimo. Pero es probable que necesiten más ayuda en los primero cinco años”.
Y ahí es donde cobran todo el sentido, para los que están comenzando o no nos hemos lanzado, cada uno de estos festivales de emprendimiento, como el Colombia Tech Fest, el GoFest, el Endeavor Day, la Platzi Conf. y todos los que hacen parte de un ecosistema emprendedor que ha sido motivo de aplausos en otros países, tanto como para que hayan enviado delegaciones enteras a entender por qué aquí, sobre todo entre los y las emprendedoras, prima la ayuda por sobre la envidia.
Así que, si le hizo sentido lo que todas estas personas, que son expertas en su campo, el tecnológico, me dijeron, está más listo para responder la pregunta con la que comencé este reportaje: ¿En qué negocio se metería poniendo como base la tecnología? Eso fue lo que pensaron, un día, los ‘cracks’ de Rappi, Platzi o Bold. Y miren hasta donde han llegado.
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