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Más allá de las canchas, el Mundial de Fútbol implica grandes jugadas para todo tipo de negocios, empresas grandes, pequeñas y micro que apuestan todo para que el torneo se traduzca en un movimiento de cajas registradoras, datáfonos y transferencias. La fiesta del fútbol, pero también de las facturas.
Buena parte del incentivo para meterse en el huracán que es organizar un Mundial es, justamente, los beneficios económicos que el torneo trae. Según la FIFA, el impacto positivo del torneo rondaría los USD 80.000 millones y la Organización Mundial del Comercio (OMC) habla de la creación de unos 290.000 empleos en EE.UU., una de las tres sedes de la competencia.
Sin embargo, la conversación sobre ganancias para los países que organizan este tipo de eventos lleva varios años produciendo análisis mucho más matizados, en los que se calculan también impactos negativos en comunidades locales y ganancias, millonarias, sí, pero que se quedan en pocas manos al final de cuentas.
Pero más allá del debate sobre si vale la pena ser sede del evento, lo cierto es que el Mundial es, sin duda, un motor económico. Y este puede ver desde el panorama más macro, que incluye reserva de tiquetes, paquetes turísticos y hoteles, hasta la visión más local, en la que entran fuerte a la cancha cosas como los restaurantes y los bares, la venta de artículos deportivos, las suscripciones a servicios de streaming y televisión…
Así se va moviendo la economía a golpe de balón.
El partido también se juega en la economía colombiana
La pasión por el fútbol también promete mover cientos de miles de millones de pesos en Colombia, más aún si se tiene en cuenta que junio será un mes especialmente activo para el comercio, al concentrar tres puentes festivos y, de ñapa, la celebración del Día del Padre.
Uno de los sectores que espera verse más favorecido es el de los bares y gastrobares. En entrevista con El Espectador, el presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes de Colombia (Asobares) señaló que, según mediciones anteriores, cada vez que juega la Selección Colombia se registra un incremento cercano al 35 % en la actividad de estos establecimientos.
“Y esto tiene una explicación. No se trata necesariamente de que las personas consuman más, sino de que se genera un turno adicional. Un grupo de amigos decide reunirse para ver el partido, hace una reserva y consume durante el encuentro. Una vez termina el partido, esos clientes suelen retirarse y llegan los clientes habituales del establecimiento”, explica Ospina.
Este incremento también se puede traducir en más empleo, ya que muchos establecimientos extenderán sus horarios de atención, lo que se traduce en la necesidad de reforzar sus equipos de trabajo.
Y es que, en esta materia, no solo se habla de quienes laboran en los establecimientos, sino también del personal de seguridad, logística, salud, transporte, montaje de eventos, atención al cliente, producción audiovisual y técnicos encargados de la instalación y operación de pantallas, sonido y conectividad, entre otros servicios que se activan alrededor de la fiesta futbolera.
La preparación para el Mundial comienza meses antes del evento, de la misma forma que los equipos comienzan a entrenar y concentrarse con antelación. No se trata sólo de llegar a los días de partidos, sino de ir organizando la logística para atender un pico de demanda. Esto incluye pedidos anticipados a proveedores, cuadrar rotaciones extra de personal, reservar dinero extra para soportar el incremento en consumo de servicios (agua, luz, gas).
Si bien es una oportunidad económica, también representa una inversión anticipada, una apuesta. Y para el Mundial, si bien todos esperan ganar, también esperan que la segunda vuelta presidencial no les juegue en contra, especialmente con la ley seca. “Lo que hizo la Alcaldía de Bogotá esta vez fue una canallada, así de sencillo: sacar un decreto la noche anterior, cuando todo el mundo ya tiene cuadrados turnos, pedidos adelantados. No sólo mal hecho, sino estúpido”, dijo uno de los socios de un campo de tejo en el centro de la ciudad, quien prefirió no dar su nombre.
Bares, eventos y empleo: los primeros ganadores
El Mundial también promete ser un gran negocio para la realización de los eventos. Francy Salazar, presidenta de la Asociación Colombiana de Organizadores de Eventos (ACOE), explica que las marcas ya se preparan para aprovechar la fiebre futbolera con activaciones de mercadeo, transmisiones y eventos de integración.
Detrás de cada pantalla gigante hay toda una cadena de servicios en movimiento: técnicos, operadores, empresas de logística, proveedores de catering, montadores de tarimas, personal de protocolo y seguridad, entre muchos otros. Para las más de 1.800 empresas que integran el gremio, la expectativa es que la demanda de empleo aumente entre 30 % y 40 %, mientras que los ingresos del sector podrían crecer hasta en 25 %.
En este panorama, la proactividad de los comerciantes también juega un papel clave. Diego Polanco, fundador del beer pub Bendita Cerveza, cuenta que una de sus principales estrategias para atraer clientes durante la temporada mundialista será la realización de pollas futboleras. Para ello, invirtió en un software que le permite mantener concursos permanentes alrededor de los partidos.
La dinámica contempla la entrega de premios en cada jornada, así como una competencia acumulativa de puntos. Al final del torneo, el participante con el mejor desempeño recibirá como premio un barril de cerveza artesanal.
“Las expectativas son altas. Hemos repartido volantes e impreso afiches con toda la programación. Esperamos que nuestras ventas aumenten entre 30 % y 50 % durante el Mundial”, dice Polanco.
El Mundial también se siente en las calles
Las reuniones para ver partidos y las fiestas alrededor de las fechas en las que juega la Selección Colombia, por ejemplo, son una rueda del engranaje que va moviendo otras, como la del transporte.
Según la plataforma de transporte urbano DiDi, las jornadas futboleras suelen generar picos de movilidad en momentos muy definidos: antes del pitazo inicial, cuando miles de personas se desplazan hacia bares, restaurantes, casas o puntos de encuentro para ver el partido; durante el juego, cuando la actividad se reduce temporalmente; y, sobre todo, después del encuentro, cuando comienza el regreso a casa o las celebraciones se trasladan a otros lugares.
Con base en lo que se vivió en la Copa América 2024, la plataforma señala que previo a un partido en el que juega la Selección Colombia las solicitudes de vehículos pueden aumentar hasta en 21 %, mientras que tras finalizar el encuentro las mismas pueden llegar a 48 %.
“Las principales ciudades del país concentran gran parte de esta dinámica. Bogotá, Medellín y Cali lideraron el volumen de solicitudes de arrendamiento durante los partidos analizados en el desarrollo de este torneo. También se destacaron ciudades como Bucaramanga y Barranquilla. A nivel de zonas, sobresalieron sectores de alta actividad como Suba, Kennedy, Engativá, Usaquén, Chapinero y Fontibón en Bogotá; El Poblado en Medellín; además de zonas centrales o de alta movilidad en Bucaramanga y Barranquilla”, concluye.
Telecomunicaciones, viajes y aeropuertos
Las compañías de telecomunicaciones también anticipan números verdes. ETB, por ejemplo, señala que espera que sus paquetes de televisión crecerán 30 % en suscripciones, mientras que Claro le apostará al roaming internacional, teniendo en cuenta que, según Anato, unos 120.000 colombianos se desplazarían a los países anfitriones del Mundial.
Ante este panorama, el aeropuerto El Dorado invirtió COP 22.400 millones en adecuaciones de su infraestructura en la zona de migración, así como en la reconfiguración de la zona de emigración. Sus estimaciones apuntan que, entre el primero de junio y el 31 de julio se movilicen 2,8 millones de personas hacia el exterior.
La carrera por el televisor perfecto
Otro negocio que florece cada vez que llega un Mundial es el de los televisores. No son pocos los hogares que aprovechan la cita futbolera para renovar la pantalla de la sala y disfrutar los partidos con la última tecnología disponible. Para algunos consumidores, el ciclo de actualización de este electrodoméstico coincide precisamente con la frecuencia del torneo: cada cuatro años.
Las proyecciones de Samsung apuntan a que el mercado colombiano de televisores crecerá cerca de 20 % durante la temporada mundialista. La renovación de pantallas estará impulsada, sobre todo, por la búsqueda de experiencias más inmersivas para seguir los partidos, una tendencia que favorece a los equipos de gran formato. De hecho, la compañía estima que cerca del 19 % de las ventas que se registren durante este periodo corresponderán a televisores de 75 pulgadas o más.
Por su parte, Fenalco (gremio de los comerciantes) señala que en los próximos días se moverá fuerte en lo que denomina la “canasta deportiva”, la cual está integrada por snacks, pasabocas, gaseosas, cerveza, licores, carnes frías, quesos, galletas y productos de panadería, que concentran buena parte del gasto de los hogares durante las jornadas futboleras. Otros sectores, como las papelerías, también consolidan movimientos favorables, gracias a la comercialización del álbum y las láminas de Panini.
No todos ganan con el Mundial
No todos ven el Mundial con el mismo entusiasmo, pues, al final de cuentas, no todos los negocios están relacionados con las actividades que van paralelas al torneo.
Hablamos con algunos de ellos y explican que, mientras sectores como bares, restaurantes, tecnología o turismo registran fuertes incrementos en la demanda, otros pueden experimentar una desaceleración e incluso caídas en las ventas. La razón, señalan, es que muchos consumidores redistribuyen temporalmente su presupuesto para destinar una mayor parte de sus gastos a productos y experiencias asociadas al torneo, dejando en segundo plano otras categorías de consumo.
Uno de los dueños de una joyería en San Andresito de San José, en Bogotá, asegura que en este tipo de eventos deportivos las ventas tienden a enfriarse. “Uno ve que baja la afluencia de compradores. Hay días, por ejemplo, que nos toca cerrar más temprano, porque la gente está en sus casas viendo el partido”, asegura.
Fenalco reconoce ese fenómeno, pero advierte que no se puede afirmar que las actividades que no están directamente vinculadas al fútbol vayan a verse perjudicadas de manera generalizada.
“Lo que observamos es una reasignación temporal de una parte del presupuesto de los hogares hacia bienes y servicios asociados al entretenimiento y la recreación. Aunque algunos sectores crecerán más que otros, el efecto neto sobre la actividad comercial tiende a ser positivo, impulsado por un ambiente de mayor disposición al gasto y por la dinámica social que acompaña este tipo de eventos deportivos”, detalla.
El fenómeno de las camisetas
Aunque Adidas, patrocinador de los uniformes de la Selección Colombia, no suele revelar cifras detalladas sobre la comercialización de camisetas durante torneos de gran relevancia como el Mundial, es evidente que la demanda por estos productos se dispara al ritmo de la fiebre futbolera.
En la Copa América pasada fuimos testigos de cómo algo tan abstracto como la ley de oferta y demanda se materializaba en las calles. En sectores como San Victorino, la escasez de camisetas llevó a que el precio de este producto subiera casi que a diario, mientras se acercaba la final. Modelos que antes se vendían en COP 45.000 llegaron a rondar los COP 100.000.
Para este artículo hablamos con uno de esos comerciantes, quien asegura que el Mundial podría generar un fenómeno similar. Mientras en una jornada habitual vende entre cinco y 10 camisetas, estima que entre el 10 y el 27 de junio podría comercializar cerca de 300 unidades. Sin embargo, reconoce que gran parte de ese resultado dependerá del desempeño de la Selección Colombia.
Este comerciante no cree que los precios elevados producto de la escasez de camisetas se repitan, pues para esta temporada deportiva los importadores están mejor preparados.
El empuje del comercio electrónico
Algo que acompaña casi que de forma transversal a cada una de estas actividades es el comercio electrónico. Álvaro Umaña, gerente de relacionamiento de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), argumenta que, históricamente, este tipo de eventos incrementan el consumo digital debido a que los usuarios anticipan sus compras con semanas e incluso meses con la adquisición de televisores, dispositivos electrónicos, paquetes turísticos y artículos alusivos a la Selección Colombiana de Fútbol.
Las cifras de la CCCE también muestran que, durante el primer trimestre del año, el ticket promedio de las ventas de comercio electrónico en Colombia se ubicó en alrededor de los COP 211.000. En temporada mundialista, es normal que se incremente, debido al mayor peso que tienen categorías de alto valor como tecnología, viajes y entretenimiento. Con base en lo observado en temporadas similares pasadas, se espera que los negocios en línea especializados en este tipo de productos y servicios puedan experimentar incrementos que oscilan entre el 20 % y 40 %.
“Ya podemos ver cómo entre noviembre de 2025 y enero de 2026 las ventas minoristas de televisores registraron un crecimiento promedio del 32 % interanual y las importaciones aumentaron 44,9 %, pasando de 113.854 unidades a 164.983. Además, las búsquedas de tiquetes a destinos como México, Canadá y Estados Unidos se han incrementado. Este comportamiento anticipa una tendencia más pronunciada durante los meses previos al torneo”, explica Umaña.
Para aprovechar esta temporada le recomienda a los comerciantes: fortalecer inventarios y capacidad logística para responder al aumento en la demanda; optimizar sus plataformas digitales y medios de pago para soportar los picos de tráfico; desarrollar campañas y promociones asociadas al Mundial; emplear estrategias de venta cruzada entre productos y servicios complementarios y reforzar las medidas de seguridad y prevención de fraude.
“Esta será una temporada clave para conectar emocionalmente con los usuarios, por lo que las marcas que logren combinar experiencia, rapidez y personalización tendrán una ventaja competitiva importante”, concluyó Umaña.
Ante de que suene el pitazo inicial del primer partido, alguien en San Victorino, en Bogotá, habrá vendido ya varias docenas de camisetas, un técnico de sonido estará ajustando una pantalla gigante en algún bar de El Poblado, en Medellín, y un vuelo con destino a Miami estará lleno de colombianos con la bufanda tricolor. El balón rueda, y con él, una cadena de negocios que lleva meses preparándose para este momento.
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