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La venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) una de las carnivoras más populares, es famosa por sus trampas que se cierran en cuestión de segundos para capturar insectos, pero eso sí, esta especie no depende exclusivamente de ellos para vivir, ya que obtiene la mayor parte de su energía a través de la fotosíntesis. Para mantenerla sana, requiere buena iluminación, riego por inmersión con agua adecuada, un sustrato ácido y aireado, y evitar tocar sus trampas innecesariamente, ya que cada cierre consume energía y reduce la vida útil de la hoja.
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La drosera (Drosera capensis), conocida como rocío del sol, es una planta carnívora que se destaca porque está cubierta de diminutas gotas brillantes que parecen rocío, estas estructuras atraen a sus presas con su aspecto y aroma. Cuando un insecto se posa sobre ellas, queda atrapado en una sustancia pegajosa y la planta comienza a mover lentamente sus tentáculos para envolverlo y digerirlo.
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Las Nepenthes, conocidas como plantas jarra o copa de mono, son plantas carnívoras tropicales que destacan por sus llamativas trampas en forma de jarra, donde capturan y digieren insectos para obtener nutrientes. Para cultivarlas con éxito requieren abundante luz indirecta, temperaturas cálidas, humedad ambiental elevada entre el 70 % y el 80 %, y un sustrato aireado y bien drenado, como musgo sphagnum o mezclas para plantas carnívoras.
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La Sarracenia, conocida como planta trompeta o planta jarra, es una planta carnívora norteamericana que transforma sus hojas en trampas tubulares capaces de atraer insectos con néctar y colores llamativos para luego impedir su escape mediante superficies resbaladizas y pelos orientados hacia el interior. Para crecer adecuadamente necesita pleno sol, un sustrato ácido y bien drenado, humedad constante, riegos con agua de lluvia o destilada y evitar los fertilizantes.
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La Pinguicula, también conocida como hoja suculenta o grasilla, es una planta carnívora que atrapa pequeños insectos mediante sus hojas cubiertas de una sustancia pegajosa, de las cuales obtiene gran parte de los nutrientes que necesita. Para crecer sana, requiere abundante luz indirecta, temperaturas moderadas, humedad ambiental, un sustrato ligero y pobre en nutrientes y evitar el uso de fertilizantes, ya que es sensible al exceso de sales minerales.
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