
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) tenían una historia de prácticas de consumo episódico excesivo de alcohol. Algo muy profundo tuvo que cambiar allí para que durante los últimos años la OMS esté reportando algunos de los niveles de consumo más bajos de Europa. Por eso, la agencia de la ONU analizó qué están haciendo los nórdicos para anteponer la salud a su historia y cultura.
Para la OMS, el buen panorama ahora tiene tres elementos clave. Las prohibiciones o restricciones de la comercialización, las políticas fiscales y de precios y la limitación de la disponibilidad. Para entrar en más detalles, la OMS destaca que una de las ideas principales que subyacen al planteamiento nórdico es la visión de que considerar los daños para la salud asociados al consumo de alcohol tiene más peso que los posibles beneficios económicos e ingresos que puedan derivarse de la venta de bebidas alcohólicas.
Puede ver: La mortalidad por contaminación atmosférica se debe al tráfico y las viviendas
Esto parece obvio y es posible que esa sea la noción que existe, aparentemente, en todo el mundo. Pero los nórdicos la pusieron en práctica organizando unos sistemas de monopolio minorista. Es decir, el Estado controla cuándo, dónde y a qué precio se vende el alcohol con el objetivo de limitar los diversos efectos negativos del alcohol en la población y la sociedad reduciendo el número de puntos de venta y aplicando otras medidas reguladoras, como la restricción de los horarios comerciales y las promociones de ventas.
“En comparación con otros sistemas de comercio, los monopolios nórdicos de venta al por menor han demostrado ser una herramienta eficaz para limitar la disponibilidad física de bebidas alcohólicas y han sido reconocidos como una de las mejores prácticas en los sistemas internacionales de investigación y clasificación, como en el informe global El alcohol no es un producto ordinario, elaborado por un grupo internacional de científicos especializados en adicciones”, dice la Organización Mundial de la Salud.
Puede ver: EPS piden al representante David Racero rectificar por llamarlas mercenarios
Pero no solo eso. Los nórdicos entendieron, continúa la OMS, que la fiscalidad es otra medida poderosa. “Se ha demostrado que los impuestos elevados reducen el consumo de alcohol y los daños para toda la sociedad, incluidos los grandes bebedores y los adolescentes. También está demostrado que los impuestos retrasan el momento en que los jóvenes empiezan a beber”, dice el organismo. Países como Noruega prohíben completamente la comercialización desde 1975, logrando una reducción de ventas y de consumo.
Finalmente, el enfoque nórdico combina amplias medidas de control con eficaces campañas de sensibilización para promover sociedades más seguras en los países. “Muchos de los países nórdicos están haciendo un buen trabajo a la hora de comunicar los riesgos asociados al alcohol, una sustancia tóxica y productora de dependencia que es responsable de más de 200 enfermedades y afecciones, incluido el cáncer”, declaró Carina Ferreira-Borges, asesora regional la agencia en Europa para Alcohol, Drogas Ilícitas y Salud Penitenciaria. “Con una comprensión cada vez mayor de esto, podemos crear entornos en los que la opción más saludable de beber menos sea fácil y no esté estigmatizada”.